domingo, 19 de diciembre de 2010
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CHARLIE VALENTINE
de Jesse V.Johnson
Título original: “Charlie Valentine” Origen: Estados Unidos, 2009 Género: Drama, Suspenso Hablada en inglés Director y Guión original: Jesse V. Johnson Productores: Ray Cavalieri – Ted Warren Música: Marcello De Francisci – Wagner Falco Fotografía en colores y blanco/negro: Jonathan Hall Música: Cari Coughlin – Julia Sandberg Hansson Intérpretes: Raymond J. Barry (Charlie Walter Valentine) – Michael Weatherly (Danny Valentine) – James Russo (Rocco) – Tom Berenger (Becker) – Steven Bauer (Ferucci) – Valerie Dillman (Blondie) Duración: 96’ No estrenada en la Argentina Calificación: Sólo para mayores de 16 años
Violencia, ambiciones desmedidas, bellísimas mujeres, acción, formidable banda musical y un arrepentimiento tardío por un pasado lleno de culpas. Un cóctel no sólo apto para filmes de suspenso. La van a disfrutar los conocedores del buen cine. “He sido toda mi vida un inmoral. Pero odié a los que la practican”, es la filosofía de Charlie (Warren es su segundo nombre que no usa) Valentine (lo que le vale a este sesentón a punto de dejar el oficio de hampón el sobrenombre de San Valentín, que la traducción desconoce vaya a saber por qué razón). A Charlie le gustan las prostitutas como una adicción (“Son lo mejor de la creación”, repite en tanto se entretiene en besarla a la espera de que sea la próxima que lo ha de traicionar). Abandonó a María, su fiel esposa (“Ha sido la única mujer a la que amé”), y a su hijo de 15 años, que esperan su retorno en vano. Charlie se suma al mundo del hampa. Viste con una elegancia digna de un caballero, es elegante en sus maneras, calculador y frío, sabe de armas y las maneja a la perfección, colecciona corbatas, desconfía de todos, y tiene los puños tan fuertes como un joven de veinte. Pero es tarde para proseguir una carrera tan violenta. Los años pesan. Decide abandonar ese mundo con una inusual despedida: cometer un fabuloso robo a un compañero pero con la ayuda de su hijo Danny, a quien visita y le solicita sea su partenaire aunque el muchacho esté en libertad condicional y su mujer le aconseje que no escuche las reglas que su padre le enseñará para que se inicie en el cosmos del robo, el crimen y la traición (in)justificada. Padre e hijo inician la carrera. El primero para enseñarle a construir un futuro de poder. El segundo porque está harto de la pobreza y las deudas que lo acosan. El resto es una sucesión de sangre, sexo, ternuras no declaradas y rivalidades protegidas por algún policía en decadencia a la sombra de lugares nocturnos repletos de mujeres que revelan secretos al oído de su preferido cliente en los intervalos que se bambolean en un escenario que huele a sudor y alcohol. Gran trabajo de Raymond J. Barry, notable en su solapado Charlie, hombre capaz de hincarse para pedir perdón y rápido para disparar armas recortadas, previa enseñanza a un hijo que lo descubre desconcertado. (Es extraño: pero la relación padre-hijo o padre-hija parece ser una constante en la última década en los guiones estadounidenses. Algún estudioso en psicología profunda dará la respuesta acertada de este fenómeno que ya no es casualidad.) Danny es Michael Weatherly. Su rol no es tan fácil de componer, y lo hace con la atención del aprendiz y el esfuerzo de un futuro gran nombre en el cine norteamericano. Tal vez él, como el resto del elenco, le deba a la dirección de actores de Jesse V. Johnson, un hombre que maneja su relato con la furia, el desconsuelo y la tristeza de un desafortunado conocedor de las grandes ciudades y sus aledaños, donde reptan jóvenes deseosos de dinero y hartos de la humildad y pobreza de las localidades abarrotadas de necesidades. En el prólogo y epílogo de su película cumple un homenaje en blanco y negro a los policiales donde James Cagney o Paul Muni eran capaces de ofrecer sus vidas aunque sea por un perro que lo delata por devoción. Gran ocurrencia de un realizador que promete. La banda musical es otro de los aciertos: desde óperas clásicas hasta sonatas pasando por Rocks sensuales ilustran a la perfección la secuencia elegida. Hay un Rigoletto que resume el drama de una situación de abandono y despedida. (Charlie Valentine es un fanático de la música, y las óperas son sus favoritas en el pentagrama de la creación, en especial luego de hacer el amor, elegir una corbata y despedir a su casual amante oriental, que está a un paso de ser eliminada del mundo cruel que eligió vivir.). Charlie partirá en un coche moderno -a los diez minutos de iniciado el filme- para iniciar un descenso a los infiernos: revivir su pasado y reivindicarse del único modo que él sabe hacerlo.
Hernando Harb
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sábado, 18 de diciembre de 2010
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HUSH
de Mark Tonderai
Dirección: Mark Tonderai
País: Reino Unido
Año: (2009)
Duración: 91 min.
Género: Thriller
Guión: Mark Tonderai
Producción: Mark Herbert
Música: Theo Green
Fotografía: Philipp Blaubach
Montaje: Victoria Boydell
Fecha Estreno: 13-03-2009
Estreno en España: 2009
Reparto: William Ash, Christine Bottomley, Andreas Wisniewski, Claire Keelan, Stuart McQuarrie, Robbie Gee, Peter Wyatt, Sheila Reid, Shaun Dingwall.
Cansado e irritado, Zakes Abbott conduce por la autopista junto a su novia Beth que duerme a su lado. Un camión blanco está a punto de chocar contra ellos y Zakes lo persigue con rabia para ver asombrado como su puerta trasera se abre y aparece una mujer aterrorizada y ensangrentada. Antes de que pueda dar un segundo vistazo, la puerta se cierra y el chico se queda preguntándose si lo que vio es real o imaginación suya. Llama a la policía y Beth se enfada con él por no haber hecho más. Después de parar en una gasolinera, Beth desaparece y Zakes comprende que el conductor del camión blanco se la ha llevado también. Empezará así un juego del gato y el ratón por la autopista desierta.
Se trata de la opera prima de este Director ingles, con un resultado casi decepcionante. Y digo decepcionante, porque el film tiene buenos momentos, sobre todo al principio. Luego todo se va tornando aburrido, inclusive las escenas de la parte final del film. Las actuaciones son mas o menos correctas. La persecucion del camion blanco por parte de Zakes, donde estaria secuestrada su novia, se torna por momentos tediosa, y aburrida. No creemos que con este film Tonderai haya ingresado al mundo del gran cine, habra que esperar nuevas propuestas superadores. Solo para los amantes del genero. Puntos de 1 a 5: 2 puntos
ARNALDO H.CORAZZA
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OTRA VIDA
de Philip Goodhew
Título original: “Another Life” Origen: Reino Unido, 2001 Género: Drama Hablada in inglés Dirección y Guión (original): Philip Goodhew Producción ejecutiva: Chris Craib Coproductor: Lora Fox Gamble Música: James McConnell Fotografía: Simon Archer Montaje: James Trevil Intérpretes: Natasha Littl Edith Thompson) – Nick Moran (Percy Thompson) – Ioan Gruffud (Frederick) – Tom Wilkinson (Mr. Carlton) Duración: 101’ No estrenada en la Argentina Calificación: Sólo para mayores de 16 años
A no dejar desviar la atención del nudo central de este drama real de amor pasión. La época: década del 20/30. En Inglaterra se aplicaba la pena capital: ahorcamiento. Plena sociedad victoriana (hipócrita, eufemismos reinantes, secretos pasionales, relaciones clandestinas dominadas por un machismo exacerbado, jóvenes muchachas con fantasías escondidas, negocios manejados por hombres). Los hechos son reales, dirigidos por un sorprendente Philip Goodhew (en su segundo filme), quien es autor del guión. La historia transcurre en plena sociedad victoriana, con el dominio del hombre y la mujer sujeta a preceptos paternos. Cualquier espectador desorientado puede suponer que es un filme en contra de la pena capital. Error. El drama del trío Edith, su esposo Percy y el joven Frederick ocurre (ocurrió y ocurrirá hasta que el ser humano no se libere de esas creación insertada en el inconsciente colectivo llamada amor pasión y que se nutre de las prohibiciones, fantasías represoras y demás sentimentalismos inaugurados en la época de las Cruzadas cuando los grandes señores partían para evangelizar y dejaban a sus mujeres con la compañía de adolescentes trovadores castos bajo la consigna del amor romántico, hecho de canciones, jamás concretado, dominado por el designio de la prohibición. Toda una relación vivida por Romeo y Julieta, Bonnie y Clyde, y cualquiera de los nombres que la prensa ofrece a diario para describir crímenes impulsados por los celos, esos diablillos que hacen de las suyas en la cocina del inconsciente colectivo y que conducen (siempre) a un trágico epílogo. Aquí Natasha es una chica sensible, fatigada por la rutina de su pueblo, trabajadora de una cartonería, primero, y luego en una sombrería bajo las órdenes de Mr.Carlton (excelente Tom Wilkinson) un maduro que comprende a esta criatura flaubertiana en busca de novedades y libertades que les son prohibidas por prejuicios dictados por la época. Conoce Percy, un “partido” con el que se casa y resulta un represor en todo sentido (sobre todo en el plano físico). Con el tiempo se reencuentra con un chiquilín (Frederick) convertido en hombre y del que está enamorada su hermana mayor. Edith y Frederick se miran. Basta eso para que el coup de foudre, ese amor a primera vista dignificado por las canciones modernas y por libritos con mujeres que perdieron la llave del cinturón de castidad vaya a saber en qué bochornoso habitáculo de su inconsciente. Percy sabe de las apasionadas relaciones de su mujer, pero no le concede el divorcio. Es el clásico adorador de la venganza y de la soberbia. Frederick viaje por su profesión a países orientales. Tiene relaciones físicas, pero no deja de amar a Edith. Ella le escribe cartas novelescas donde fantasea con el asesinato del cónyuge: arsénico en dosis, vidrio molido en las comidas y otras terribles divagaciones que imagina pero despierta la posible realización en el amante. El amor pasión, ese invento del siglo XII instalado en el imaginario colectivo cuando los señores partían a evangelizar en las Cruzadas y dejaban a sus mujeres en los castillos bajo el cuidado de adolescentes trovadores con la consigna de mantener la pureza ya toda costa. Diana de Poitiers fue una de las responsables de ese sacrilegio físico que fuera sacralizado en el siglo XV por la Iglesia renacentista y se acomodara en las alcobas matrimoniales. Coup de foudre o amor a primera vista, es un asesino instalado en nuestras vidas. Las consecuencias: nunca son buenas, al contrario. Ya lo demostraron en el cine los integrantes de la nouvelle vague, Vicente Aranda (un soberbio español con “Amantes”, “La pasión turca” y otras más, cientos de títulos que van cavando esas evitables de pasión, celos y muerte. No tiene que ser en vano. El filme de Goodhew se afana en demostrarlo. Edith Thompson es víctima de su fantasía pero inocente de un crimen, claro, los magistrados consideran sus “adúlteras misivas” como una clara confirmación para conducirla a la muerte, aunque el desdichado Frederick jure y recure que es inocente. La sociedad la condena. Los celos dominan el mundo habitado por Virgina Woolf. La costra del amor pasión no debe expandirse, nos dice este excelente director y guionista de quien esperamos otras creaciones dignas de esta “Another Life” que tritura el alma. Grandes actuaciones, una fotografía impecable y un mensaje que alerta (una vez más) a los compungidos habitantes de esta tierra desposeída de auténtico amor, el del perdón, el del comprender al prójimo elegido para querer, el del respeto bien entendido que desconoce las maniobras de la diosa de la venganza, esa serpiente que se descuelga del árbol en cuanto nos descuidamos y tenemos ganas de comernos una manzana, el fruto del Bien y del Mal. Hernando Harb
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UN DIRECTOR INOLVIDABLE
SE DESPIDIÓ BLAKE EDWARDS, UN HOMBRE DE LUJO
A los 88 años de edad, se despidió de la vida Blake Edwards. La causa del deceso: derivaciones de una neumonía. Fue el miércoles pasado, en Mónica, California, donde Blackie –su sobrenombre- cerró los ojos para un mundo que estaba en constante desmoronamiento. Porque entre risas y gritos, con música de jazz, sus personajes vestidos de marinos, prostitutas, damas de alta alcurnia, caballeros millonarios, rufianes de cabaret, mujeres acosadas por un asesino y un desfiles de seres presididos por un invitado hindú a una fiesta por error Edwards vio siempre a un mundo que en sus ficciones finalizaba totalmente distinto al que era cuando comenzaban los primeros minutos del relato. Y el espectador contemplaba absorto, a capitanes desesperados por las tonterías devastadoras de aprendices que odiaban al submarino en el que debían viajar, a señoritas ambiciosas que desayunaban un emparedado ante la vidriera engalanada de joyas y se disponía a quitarse su modorra de juergas en los brazos de un gigoló que reconocía que el mundo era una jungla que apestaba, a invitados indios que sin querer hacían desmoronar un estilo de vida hasta el disparate y el desmayo, a todos de la mano creativa de un realizador que –se notaba- quería un mundo más humano, menos desesperado, más abierto, donde Víctor pueda ser Victoria (o al revés) ante el aplauso afectuoso de un policía -gordo, fortachón y de bigotes-enamorado de un homosexual que bailaba con un clavel apretado entre los dientes. Ése era -cuesta emplear el tiempo pasado- el formidable director, el sutil guionista, el esporádico actor de reparto y el afectuoso creador de seres de cuyos errores emergían triunfos, y él parecía darles una caricia en la cabeza, con la ternura del que perdona sus equivocaciones en una escenografía creada por gente que no comprendía el entorno destartalado que Claudine Longet con una sonrisa, unos rasgueos de guitarra y una voz de terciopelo despedía enamorada de un hombre cuyos apremios físicos no le impedían conmoverse ante tanto encanto. Nombrar los mejores títulos de su enorme filmografía puede ser reemplazada con mencionar a sus personajes: el inspector Clouzot en su saga atormentando a la policía francesa que no descubría nada salvo merced a los errores del seguro investigador al que hasta los objetos le impedían tener calma un instante; a Holly, esa muñequita de lujo nacida de la imaginación de Truman Capote, capaz de comprender que un desayuno ante la más lujosa joyería no era su felicidad aunque el hambre la misma que acosaba en París a Victoria Grant- la obligaba a recurrir a tretas; a Kelly, la acosada de “El mercader del terror” (1962) sólo tenía esperanzas en la astucia del policía “Rip” Ripley para descubrir al asesino en un estadio deportivo, que equivalía a buscar una aguja en un pajar; a los militares que debían soportar el juicio emitido por la pregunta “What Did You Do in the War, Daddy? “; o al matrimonio Cley destruyendo su amor entre vinos y rosas sin consuelo hasta casi perderse el uno al otro en un universo etílico en ruinas. Y así se podría seguir recordando a la chica 10 en su noche de sexo desparejo y descubriendo que la belleza no tiene mucho que ver si no hay amor. O al dúo Willis-Gardner en un boulevard que aún tenía los vestigios del muerto flotando en la piscina asesinado por luna orate gloria de Hollywood que deseaba la resurrección de la fábrica de sueños con un amante joven que -muerto- rememoraba el pasado: “Sunset” (1988), gran homenaje de Edwards a un gran colega Billy Wilder . La crónica se limita a recordar que un estupendo realizador nació un 26 de julio de 1922 en Tulsa, Oklahoma. Los que lo admiramos (¿y por qué no?) amamos preferimos pensar que se despidió hasta volver a encontrarlo en cada uno de sus filmes. Viendo que el mundo debe mejorar. Que la vida es una carrera enloquecida de coches que se dirigen a un progreso entre peligroso y victorioso. Entre flores, ambigüedades, mujeres comprensivas que se disfrazan de hombres y algún policía que cree que la justicia puede ser reformada para bien. Blake Edwards estuvo siempre acompañado por su esposa (Julie Andrews) y sus dos hijos adoptivos. Y en la repisa de alguna habitación suspiraría mágicamente el Oscar que la Academia de Hollywood le dispensara en el año 2004 como un premio a su carrera. Blackie, el mundo puede mejorar y ser una fiesta inolvidable lejos de Tiffany’s y con la compañía de un Clouseau agradecido.
Hernando Harb
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viernes, 17 de diciembre de 2010
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THE SIX WIVES OF HENRY LEFAY
de Howard Michael Gould
Título traducido: “Las seis mujeres de Henry Lefay” Origen: Estados Unidos, 2009 Dirección y guión original: Howard Michael Gould Género: Comedia Productores ejecutivos: Tim Allen – Howard Butler (entre otros) Hablada en inglés Música: Stephen Barton Fotografía en colores: Nancy Schreiber Montaje: Michael R. Miller Intérpretes: Tim Allen (Henry Lefay) – Elisha Cuthbert (Barbara “Barbie” Lefay – Andie Mac Dowell (Kate) – Jenna Elfman (Ophelia) – Paz Vega (Verónica) – Larry Miller (Lipschitt) Duración original: 97’ No estrenada en la Argentina Calificación original: Para mayores de 13 años
“Elegir marido (o esposa) puede ser un plato equivocado. No elegir ninguno, es muy malo”. Tal es mensaje de esta comedia norteamericana muy conversada. El consejo lo deduce la protagonista Barbara (apodada “Barbie” por obvios motivos) de las frases que emite la casi moribunda madre, Kate (una excelente Andie MacDowell). Cada uno pensará lo que ledesea y cómo le ha ido en la feria de las vanidades (o sea de esta vida). Como consejo no es malo. Por lo menos al seguir las (desventuradas) carreras amorosas del papá de la chica rubia de nombre de muñeca, un Tim Allen (con cara de luna, productor del filme). No es nada del otro mundo. Es una comedia “para ser leída” con algunas persecuciones que permiten ventilar las situaciones filmadas en casas de cases de clase media con muchos sillones y gastronomía variedad (en especial, mucha crema y galletas almibaradas). “Barbie” es llamada desde un lugar de vacaciones por su padre Henry, quien ha decidido casarse por sexta vez (si contamos que con la rubia y erótica Ophelia se matrimonió dos veces) para ayudarlo a un entuerto. Las cosas se complican. Se anuncia un accidente con un parapente sufrido por Henry, pero (se intuye) es un error. Lo dan por muerto. Y le envían a lo localidad originaria el ataúd bien cerradito para no impresionar a las esposas (la primera es una negra muy movediza y algo cuarentona). “Barbie” asiste con su paciente novio al funeral. Y comienzan las discusiones: si lo creman, si lo entierran, si lo dejan que los vientos del mar lleven las cenizas hasta que el soplido de la naturaleza lo permita… En fin, las contiendas femeninas del caso. Cada una portando un papel firmado por el supuesto finado, que ha sido confundido con un compañero turista cremado a destiempo y de origen judío. No hay dramatismo. Todo se desenvuelve al nivel de comedia estadounidense a cargo de un guionista desparejo que filma su opera prima: Howard Michael Gould, que en la balanza del debe y haber está bastante mal ubicado. Le falta dinamismo, un poquito de acción y chispa. Las mujeres hacen lo que pueden (incluida la mamá del finado, ex prostituta “ad honorem” del los soldados de Pear Harbor). Del elenco se destaca Andie Mac Dowell (una excelente y bella actriz que hace rato no tiene un papel interesante) y la belleza de la chica “Barbie” quien rechaza a un pretendiente provinciano que la ama por un ciudadano que la admira por su activa participan solución en los conflictos del papá “renacido” por confusión milagrosa (del muerto auténtico no se dice mucho). En suma: una pizca de psicología femenina, algo de picardía, algunas carcajadas aisladas y un bostezo a destiempo en el final donde todos quedan felices en este mundo (mal) casados y (arrepentidos) divorciados. El que pueda puede pescar un ácido chiste al filme “Cuerpos ardientes” de Lawrence Kasdan referido a la fogosidad de Katherine Turner. Es poco para tanta duración y con una insoportable música. Es muy posible que se aburran los que les disgustan los filmes muy conversados. Y los aficionados a la acción no se sentirán convencidos de haber hecho una buena elección. Ya saben: “Cualquiera puede elegir el plato equivocado, pero peor es no elegir ninguno”. Consejo semigastronómico con referencias sociales. Hagan lo que deseen. Están prevenidos.Hernando Harb
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EL CUCHILLO EN EL AGUA
de Roman Polanski (1)
Título Original: Nóz W Wodzie
Título en Español: El Cuchillo en el Agua (The Knife in the Water)
Año: 1962
País: Polonia
Duración: 94 min
Idioma: Dual Polaco.Español con Subt Español e Ingles (Integrados... pero pueden Mostrarse o No a voluntad)
Color: Blanco y Negro
Director: Roman Polanski
Guión: Roman Polanski & Jerzy Skolimowski (Roman Polanski & Jakub Golberg; segun IMDB)
Música: Christopher Komeda (AKA Krysztof T. Komeda)
Fotografía: Jerzy Lipman (B&W)
Reparto: Leon Niemczyk, Jolanta Umecka, Zygmunt Malanowicz
Productora: kAMERA-fILM
Una pareja de buena situación económica viaja en su automóvil un fin de semana, en dirección al lago donde abordarán el velero de su propiedad. En el camino se tropiezan con un muchacho, y el marido, un maduro periodista, decide llevarlo con ellos. Una vez en el muelle lo invita a navegar en el velero. Comienza entonces una sutil rivalidad entre ambos, y también una naciente tensión sexual entre el muchacho y la joven esposa, que termina en una pelea a bordo, cayendo el muchacho al agua y desapareciendo. Después de buscarlo y no encontrarlo, se desata una pelea entre la pareja, y el marido decide escapar de la situación lanzándose al agua y nadando de regreso al muelle. Entonces aparece el muchacho, que se había ocultado tras una boya, y regresa al velero. Al encontrarse solos, se desata la pasión entre ambos. Más tarde, la esposa regresa sola al muelle, donde la espera su esposo, y le cuenta que el muchacho había regresado al velero, y que habían hecho el amor. El marido queda estupefacto e incrédulo, incapaz de aceptar lo que su esposa le cuenta.
Nominada al Oscar a Mejor Película Extranjera y tambien Nominada a los Premios BAFTA, en Europa, en el renglón de Mejor Pelicula.Esta es la "Opera Prima" de Polanski, y su único film hecho en su nativa Polonia. Es un film de bajo presupuesto, pero no tengan dudas que se trata de un Polanski autentico. El film transcurre casi todo en el velero en que navegan los tres protagonistas. El guion simple, pero Polanski va desnundando un mundo de erotismo, insunuaciones, conflictos de poder,todo con una sutileza inigualable, y solo insinuando. Todo el contenido lo tiene que poner el espectador. Sin dudas el director nos brinda toda su maestria para contar historias simples, pero que se van tornando perturbadoras para el espectador. Cada movimiento de la camara, cada plano, esta cuidadosamente estudiado para sugerir nuevos elementos al espectador. La antiguedad -año 1962-, y si filmacion en blanco y negro, no ha perjudicado al film, que sigue siendo un placer para el espectador. Muy buenas actuaciones terminan coronando este excelente film. No dejen pasar la oportunidad de verlo. Muy recomendable. Puntos de 1 a 5: 4 puntos
ARNALDO H.CORAZZA1.- Después de la guerra, siendo muy joven, ya empezó a interesarse por el mundo del cine y comenzó su carrera como actor teatral. Más tarde cursó estudios en la Escuela de Cine de Łódź. Su primer cortometraje lo realizó a la temprana edad de 21 años. Se trataba de Rower (La bicicleta, 1955), en el que él también actúa con el papel principal. Le siguieron Rozbijemy zabawe... (1957), Usmiech zebiczny (1957), Dwaj ludzie z szafa (1958) (conocida en castellano como Dos hombres y un armario), Lampa (La lámpara, 1959) y Gdy spadają anioły (1959) (Cuando los ángeles caen en España). Durante el rodaje de esta película el joven Polanski, de 26 años, comenzó un romance con la actriz principal, Barbara Kwiatkowska-Lass, de 19 años, con la que se casó en ese mismo año y de la que se divorció en 1962. Esto le sirvió para poder realizar su primer largometraje en Polonia: El cuchillo en el agua (rodada en 1961 pero estrenada en 1962), con el que consiguió una nominación a la mejor película extranjera en los Óscar de 1963. La película ya mostraba algunas de las características de sus siguientes producciones, como su gusto por los ambientes claustrofóbicos, al colocar a tan sólo tres personajes (una pareja y un desconocido) que navegan en un pequeño barco. Poco después Polanski realizó sus últimos cortometrajes: Le Gros et le maigre (1961), que rodó en Francia y con el que consiguió varios premios, y Ssaki (1963). racias al reconocimiento cosechado con El cuchillo en el agua, Polanski rodó Repulsión (1965). Escribió el guión junto con su amigo Gérard Brach y contó con una banda sonora del también íntimo Krzysztof Komeda, que ya había realizado varias composiciones musicales para los cortos de Roman. Esta película fue ya producida por una compañía más o menos importante y significó su primera gran producción en el Reino Unido, con Catherine Deneuve como estrella principal y con un argumento de thriller psicológico que le valió varios premios, incluido el Oso de Plata en el festival de Berlín de ese año. En 1966 filmó Callejón sin salida (Cul-de-sac), de nuevo en Reino Unido, con Donald Pleasence como protagonista, en la que aparte del ambiente claustrofóbico tan característico del autor, deja ver atisbos de un humor negro muy particular que acompañará algunas de sus mejores películas. Cul-de-sac obtuvo el Oso de Oro en el festival de Berlín, así como muchos otros premios. En 1967 Polanski dio el gran salto a los Estados Unidos con el rodaje de El baile de los vampiros, primer filme que rodó en color. Este film, una parodia de las películas de vampiros de la época, le permitió mostrar sus dotes interpretativas y lo consagró en el mercado norteamericano. Antes y durante el rodaje comenzó una relación amorosa con la bella actriz Sharon Tate, de 23 años (a pesar de que ésta se encontraba saliendo por aquel entonces con un prestigioso peluquero de Hollywood, Jay Sebring), con la que se casó en enero de 1968 en Londres.La película fue destrozada literalmente debido a la excesiva censura de la época y sólo pudo ser vista de manera íntegra tiempo después. En 1968, Polanski rodó en EE.UU. una de sus películas más emblemáticas y polémicas: Rosemary's Baby (conocida en Hispanoamérica como El bebé de Rosemary y como La semilla del diablo en España). Interpretada por la actriz Mia Farrow la película obtuvo numerosos premios (entre ellos varias nominaciones al Óscar), logró el éxito internacional y tuvo gran repercusión. Cabe destacar que Polanski tenía en mente utilizar para el papel protagonista a su mujer, Sharon. Sin embargo, al no decir los productores nada al respecto Roman desechó la idea.Polanski, de 35 años, se encontraba en la mejor etapa de su vida, como reconoció él mismo. n abril de 1969 sufre la muerte de su querido compositor musical de películas Krzysztof Komeda a causa de un accidente. Era el preludio de una serie de desgracias que se cebarían con el director polaco. Por aquel tiempo, Polanski se había mudado a una enorme mansión en el 10050 de Cielo Drive en Los Ángeles (California), donde tuvo lugar uno de los sucesos que marcarían su vida, tanto personal como cinematográfica. Su mujer, la actriz Sharon Tate, que se encontraba embarazada de ocho meses, fue una de las víctimas de la masacre que la banda de Charles Manson realizó en dicha casa. Los sucesos tuvieron lugar mientras Polanski se encontraba en Londres preparando otro largometraje, El Día del Delfín, que jamás terminó. El suceso ocurrió la madrugada del 9 de agosto y Polanski tenía en mente regresar el día 12 a tierras norteamericanas, tras haber estado desde el 20 de julio en la capital británica. ras un período de inactividad regresó al cine en 1971 con Macbeth, en una personal adaptación de la obra de William Shakespeare. La película fue el primer fracaso comercial de Polanski, aunque en Inglaterra funcionó bien. Destaca en la película la matanza realizada por el protagonista sobre los escoltas del Rey que hace alusión a los asesinatos de su esposa y amigos. En 1973 viajó a Italia para rodar ¿Qué?, una comedia disparatada con Sydne Rome y Marcello Mastroianni que recordaba por momentos a Alicia en el país de las maravillas y que contiene alguno de los momentos más divertidos de su filmografía. La película fue un fracaso en EE.UU., pero en Europa consiguió un notable éxito, sobre todo en Francia, Italia y Alemania. En España fue prohibida por la censura de la época, debido a los continuos desnudos de Sydne Rome, y tan sólo pudo verse en salas de arte y ensayo en versión original subtitulada. Actualmente se ha editado en DVD en España por Filmax. En 1974 Polanski volvió por la puerta grande, al rodar Chinatown, una película inspirada en los clásicos del cine negro, con las apariciones estelares de Jack Nicholson, Faye Dunaway y John Huston. La película fue un éxito mundial y lograría 11 nominaciones a los Óscar, de los que obtendría tan sólo uno, así como otros numerosos premios. En 1975 empezó a preparar el rodaje de Piratas, de nuevo con Jack Nicholson, invirtiendo gran parte de su propio dinero en la preparación. Como finalmente ninguna gran productora cinematográfica se interesó por el proyecto, Polanski se ve obligado a abandonarlo, así que viajó a Francia, donde, apoyado de nuevo por las multinacionales, comienza el rodaje de El quimérico inquilino (The Tenant), un «thriller» psicológico que quizá sea la obra cumbre del director polaco y en el que él mismo actúa como protagonista. Como las autoridades francesas pretendían presentar el largometraje en el festival de Cannes, Polanski se vio obligado a realizar el proyecto a gran velocidad, con lo que pasaron tan sólo ocho meses desde que se escribió el guión hasta que se estrenó la película. El quimérico inquilino se estrenó en 1976, fracasó en el festival de Cannes y recibió malísimas críticas. Fue un tremendo fiasco comercial y, curiosamente, hoy en día se ha convertido en el largometraje favorito de muchos de sus seguidores, ya que es uno de los trabajos más personales de Polanski y, a la vez, más retorcido, mezclando de forma magistral terror con humor negro.En 1977 Polanski, de nuevo en EE.UU., fue acusado de haber mantenido relaciones sexuales con una joven de trece años. El suceso ocurrió debido a que Polanski era el encargado de realizar unas fotos a la joven para una revista. Durante la realización de éstas ambos se encontraban en casa de Jack Nicholson, que por aquel entonces era pareja de Anjelica Houston, en un jacuzzi con alcohol y drogas. Abandonó el país mientras estaba en libertad bajo fianza y tras haber pasado unos meses en prisión en Chino (Los Ángeles), previendo una condena mayor. Nunca ha vuelto a pisar suelo estadounidense. Fuente Wikipedia.
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jueves, 16 de diciembre de 2010
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RIVERSIDE
de Harold Trompetero
Hernando Martinez, un barranquillero de 55 años emigra hacia Estados Unidos junto con su esposa Marina Ivanoff, de origen ruso, y se instalan en un barrio privilegiado de Nueva York con vista al parque, pero tras la quiebra tienen que vivir bajo un puente con vista al rio Hudson como vagabundos. El resto de la pelicula narra la situacion en la que se encuentran y sobre sus ideas de pasar sus ultimos años en Colombia.
El film aborda la exclusion que el sistema economico general EE.UU. Desde una buena posicion, y con el sueño americano a cuestas, se puede pasar a vivir en la calle, como lo hacen Hernando Martinez y su esposa Marina Invanoff. La historia es simple, no aporta nada nuevo que no se haya visto ya, pero enfocada con ternura, hasta llegar a la tragedia, que tambien esta encarada de modo natural. No profundiza la tematica, que daba para mucho mas, pero logra un resultado aceptable, solo aceptable. Muy buenas las interpretaciones, y buena la fotografia del film. Recomendable con reservas.Puntos de 1 a 5: 3 puntos
ARNALDO H.CORAZZA
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