RESIDENT EVIL: RESURRECCIÓN de Paul W.S. Andewrson - Hernando Harb

domingo, 17 de octubre de 2010 en 17:53





















RESIDENT EVIL: RESURRECCIÓN

de Paul W.S. Andewrson


Título original: “Resident Evil: Afterlife”

Título optativo para versión en castellano: “Resident Evil: Ultratumba”

Origen: Estados Unidos, 2010

Género: Ciencia Ficción/Acción

Hablada en inglés y japonés

Director, guionista y productor principal: Paul W.S.Anderson

Música: Tomandandy (sic)

Intérpretes: Milla Jovovich (Alice) – Ali Larter (Claire Redfield) – Went Worth (Chris Redfield) – Kim Coates (Benett) –Boris Kodjoe (Luther) – Sergio Peris-Mencheta (Ángel)

Montaje: Niven Howie

Fotografía en colores: Glen Mac Pherson

Vestuario: Denise Cronenberg & Azalia Snarl

Director de ingeniería en 3D: Robert Brunelle

Coordinador de dobles: Rick Fossayeth

Fabricante de utilería: Enrico Altamann

Duración: 97’

Fecha de estreno en la Argentina: 14 de octubre de 2010-10-17 Calificación: Sólo para mayores de 13 años


Es la cuarta parte de la saga. Y si usted (no es su fan) tiene paciencia antes de terminar la lista final de responsables de este filme basado en un videogame se enterará de que viene una quinta parte, donde la enemiga de turno es una rubia que trama la Operación Jennie, ya sabe cómo proceder en el futuro.

Se trata de un compendio de ruidos, saltos acrobáticos y monstruosidades irrisorias (serpientes escupidos como tallarines móviles, cancerberos que se parten en dos mostrando una maquinaria interior confeccionada para atacar, descabezamientos ilustrados en tridimensional y apuñalamientos inevitables para lucir al director encargado del rubro 3D, un tal Robert Brunette, tipo que se gana la vida pero que de cine no sabe nada.

La historieta guionada por el productor, director y marido de la ex modelo y ex consorte de Luc Besson, la inquieta Milla Jovovich, es un disparate cuyo resumen confirma el desinterés que manifiesta la industria del cine en el espectador actual: hay un prólogo en Japón, llueve a mares, los paraguas (tome nota) abundan en las calles céntricas niponas, y en el medio de la multitud una flaca de ojos rasgados se empapa y concentra su mirada en un señor al que se le tira encima con mucha sed para succionarle la yugular. Comienzan los títulos. Y algunos adolescentes disfrutan de algunas “proezas” que les permite el sistema 3D. Se ha expandido un virus por el planeta. Los Ángeles, vaya como ejemplo, se convierte en un montón de edificios que parecen chimeneas. Las calles están pobladas de zombies, sí, muertos vivientes que observados desde el piso 27 de una ex prisión para hombres parecen millones (no es exageración) de termitas. Bueno, una masa negrísima en busca de alimento.

Alice, la heroína, luego de destruir un laboratorio bajo tierra en el que se creaba el virus letal huye en un avión (de dos asientos) en busca de un lugar llamado Arcadia, isla que -se supone- protege a los que se han librado del contagio. Alice huye, pero el jefe del laboratorio también (ella lo sabrá veinte minutos antes del final) y va hacia Alaska. Error: como cuando Colón buscaba las Indias en América, ella cree que Alaska es Arcadia. Allí se hace amiga (previa paliza mutua) de Claire, una rubia con la que intercambia tiernas miradas y que ha perdido la memoria debido a los “malos” de la Corporación Umbrella (¿tomó en cuenta las tomas sutilísimas con paraguas del principio?) deciden ir en busca de la isla salvadora.

Previo aterrizaje en los techos de una cárcel vacía -desde donde las llaman unos sobrevivientes acosados por los vampiros humanos a plena luz del día y conocen a un grupo de sobrevivientes- se enteran de que Arcadia es un barco…

No vale la pena contar más. Hay una supuesta autobroma de W.S. Anderson: uno de los “sanos” es un productor cobarde de bigotes y cetrino que parece un musulmán de traje occidental, deseoso de mandar al más allá a todos con tal de no ser pasto de las hormigas. Como distracción para los chicos grandecitos hay una pelea de un grandote vestido de monje con Alice y su amiga que da lugar a algunos “trucos digitales” festejados con grititos apochoclados. No es suficiente para soportar una pésima película hecha por gente grande. Un despilfarro total.

Entonces, como uno en algo debe dejar pasar el tiempo se pone a observar los movimientos y miradas de Alice, y termina por recordar al ensayista Richard Dyer, quien se regocijaría analizando los mensajes subliminales del personaje con ojos de un color que cambia según el deseo del espectador.

Es que Alice más que andrógina parece una lesbiana de cabo a rabo. Pero del prototipo creado por homófobos: o sea una lesbiana que se niega a integrarse al mundo, que aborrece al sexo masculino y que sólo confraterniza con mujeres. Las pruebas abundan. No hay ni un romance. Los hombres -que no han visto a una mujer desde hace tiempo- saludan con un apretón de manos y miran a la Jovovich no con los ojos del amante victimizado del filme “.45” (Calibre 45, del 2006, dirigida por su ex marido, el prolífico Besson) sino como si le dieran la bienvenida a un compañero de pelotón. Hay un militar enjaulado, Chris, de quien dudan de su lealtad y al ser liberado el buenmozote resulta ser inocente hermano de la amnésica Claire (tabú de por medio el amor es imposible para el argumentista). Y para colmo cuando reaparece el supuestamente muerto jefe de Umbrella, éste le confiesa a Alice que se va a morir salvo que la ingiera (sic) y logre vida eterna merced al ADN maravilloso que porta nuestra flaquísima heroína. Más claro… échele agua libre de dengue.

En un supuesto reportaje a la Jovovich ella declara que le gustan las mujeres fuertes como Alice, nombra a alguna que compuso la Jolie, pero se olvida de otras que no renunciaron a su condición de mujeres y más valientes que su flacucha de utilería: está Barbarella, o la Ripley de Sigourney Weaver (“Allien. El regreso” de James Cameron, 1986).

En fin, el talentoso escritor Dyer hubiera reclamado un boicot a esta Alice de parte de las asociaciones de lesbianas, ya que Milla compone a una que subliminalmente rechaza la integración y prefiere “guerrear” con el sexo masculino. Torpe ejemplo de “transgresión política” que bien podría explicar el motivo de atracción de este personaje y olvidar que la Jovovich (“Zoolander”, 2006, de Ben Stiller); “Quinto elemento”, 1997, y “Juana de Arco”, 1999, ambas de su primer esposo, el múltiple Luc Besson) pudo haber detectado esa camuflada postura de su desdichado personaje.

En resumen: una película que no la salva ni el 3D, ni los ojos de Milla, y que sólo permite admirar la labor del stunt Nick Alachiotis, señor muy esforzado y me temo que carecedor de los encantos (muy ocultos esta vez) de la esposa del sustituble Anderson, capaz de hacer una saga para abandonar en el desván de una inhóspita casona que carezca de luz eléctrica (no sea que haya un aparato de DVD y a un desafortunado se le ocurra poner la virósica grabación para ver de qué (no) trata.


Hernando Harb

LEGENDARIO de Mel Damski - Hernando Harb

sábado, 16 de octubre de 2010 en 17:12





















LEGENDARIO
de Mel Damski



LEGENDARIO

Título original: “Legendary”

Estados Unidos, 2010

Género: Dramática/Deportes

Dirección: Mel Damski

Guión original: John Posey

Productor: David Calloway

Hablada en inglés

Fotografía en colores: Kenneth Zurder

Montaje: Peter Hagan

Música: Jeff Toyne

Intérpretes: Devon Graye (Cal Chetley) – Patricia Clarkson (Sharon Chetley) – John Cena (Mike Chetley) – Danny Glover (Harry “Red” Newman) – Courtney J. Clark (Lori)

Duración original: 107 minutos

No estrenada en la Argentina.

Calificación: Sólo para mayores de 13 años


Conviene aclarar que se trata de una historia dramática filmada por un veterano director de series norteamericana, Mel Damski (nació en 1946) y que esta película no tiene otra pretensión que la de entretener, difundir un mensaje solidario y lograr con honestos medios un filme del que van a disfrutar los adolescentes. Póngale la firma. Si “Legendario” se estrena y no se lo confina a la distribución del DVD, los distribuidores cometerán un grueso error (no sólo comercial). Mucho menos con una cartelera repleta de malas películas plagadas de decapitaciones, crímenes minuciosamente descriptos, “juegos de la muerte” rutinarios y demás facilismos que avergonzarían a Roger Corman y a los miembros de la casa Hammer. Ésta es una historia sencilla, lograda cinematográficamente y libre de ingenuidades (a las que el cine no sólo de los EE.UU. es muy afecto para atraer a un público infantil discapacitado mentalmente).

Legendario” nos cuenta la historia de Cal, jovencito anteojudo y aficionado a la pesca que sufre la burla de sus compañeros escolares por no participar en un certamen de lucha libre, una actividad física que aquí se lleva a cabo con recursos honestos y legales. El chico, habitante de un pueblito obrero (Salisaw, en Oklahoma)) decide participar impulsado por el recuerdo de su hermano ex campeón en el mencionado deporte, el musculoso Mike, que lo abandonó a él y a su madre Sharon por sentirse (injustamente) culpable de la muerte paterna, otro aficionado deportista.

Sí, ya se sabe, nada del otro mundo. Parece cercana a “Karate Kid” o a algún telefime de la tarde.

El guionista Jon Posey no evade lugares transitados por sus colegas, pero les imprime una emoción infrecuente y cierto suspenso que, favorecido por el editor, mantiene un interés nada rutinario.

Los personajes centrales (madre y dos hijos) sufren un distanciamiento afectivo que influye sobre todo en Cal, típico muchacho que se busca a sí mismo y necesita un referente paterno para crecer. El trío establece una ronda de encuentros y desencuentros que terminará por convencerlos de que las auténticas victorias en la vida no sólo se logran en el cuadrilátero olímpico, también están las obtenidas en otros terrenos. A ello contribuye el rol clave del pescador Harry “Red” Newman (el siempre eficaz Danny Glover), quien cierra la anécdota con un mensaje que tocará el corazón y el razonamiento de los espectadores adolescentes.

El guión no rehúye aristas adultas (la adicción al alcohol, las culpas por errores del pasado, el temor al fracaso, los primeros escarceos sexuales) que enriquecen el itinerario interior que se ha trazado Cal para no experimentar la penuria del desplazamiento social.

La acción se desarrolla en varias localidades menores (incluida Tulsa), pero el filme fue rodado en Nueva Orleans, Louisiana, lo que le permite lucirse al fotógrafo. La banda sonora acumula acertadísimas melodías actuales que traducen los vaivenes sentimentales del joven con la desorientada Lori (una encantadora Courtney J. Clark).

Las actuaciones tienen sus picos mayores en el mencionado Glover y en Patricia Clarkson, un rostro maduro adaptable a dispares papeles (fue Judy en “Vicky Cristina Barcelona” de Woody Allen, 2008 y Rachel 2 en “La isla siniestra” de Martin Scorsese, 2010). En cuanto a John Cena, es el morrudo de siempre, muy exitoso en la televisión de su país, esta vez pone más sentimiento que los trasmitidos por sus epopéyicos marines o sus cazadores de bandidos en carreteras repletas de autos último modelo.

Párrafo aparte para el doble T.J.White, al menos para admitir que acapara con su trabajo más de veinte minutos (como mínimo) de los 107 que dura esta historieta recomendada para un público mayor de 13 años y menor de 16. Los adultos no se arrepentirán de ser acompañantes. Van a admitir que no es frecuente toparse en la cartelera con temas ajenos a clases de autoayuda y con un final tan sorpresivo como ejemplificador en tiempos algo farragosos (en varios sentidos) como los actuales..

No será un título merecedor de un Oscar, ni de exhibirse en un festival internacional. Las pretensiones de Mel Damski han sido otras (se nota) y las logra con amplitud.


Hernando Harb

Rozyczka de Jan Kidawa-Blonski (Polonioa 2009) - Arnaldo H.Corazza

en 13:53





















Rozyczka
de Jan Kidawa-Blonski


Rozyczka
Año: 2009
Pais: Polonia
Director: Jan Kidawa-Blonski
Reparto: Andrzej Seweryn, Adam Warczewski
Magdalena Boczarska, Kamila Sakowicz Rozyczka
Robert Wieckiewicz, Roman Rozek
Genero: Drama, romance

Inspirada en hechos reales, en Polonia, a mediados de los 60. Es una exposicion melodramatica de como agentes gubernamentales se infiltraban e informaban sobre grupos de escritores y artistas. Triangulo amoroso entre un escritor, una agente secreto que consigue informacion de el y luego se convierte en su esposa, y su amante, un oficial del ejercito.

Jan Kidawa-Błońskifue premiado como el mejor director del 32º Festival Internacional de Cine en Moscú. El director describió el juego peligroso de emociones en el triángulo entre el escritor (Andrzej Seweryn), la agente que le vigilaba y luego se hizo su mujer (Magdalena Boczarska) y su amante, funcionario de los servicios de seguridad (Robert Więckiewicz) con el apogeo durante el Marzo polaco del 1968. El nuevo cine polaco llega nuevamente a traves de los DVD, ya que salvo alguna excepción no es exhibido en las carteleraas de cine de Buenos Aires. Como antes hemos dicho el guion esta impregnado de la Polonia de los años sesenta, estando aun este país detras de la cortina del Este. Muestra como los intelectuales polacos eran espiados por la policia Polaca, por cualquier metodo, sospechados de conspirar contra el regimen. Rozyczka, fue intrumento y amante de un Policia Polaco, espiando a un intelectual y profesor Universitario. Finalmente se enamora de este ultimo, con quien se casa, configurando un trio lleno de pasiones y traiciones.Es un buen film, a veces pareciera con un rito cinemtografico demasiado tranquilo, sin sopresas. Pero esta bien filmada, con muy buenas interpretaciones, y relatando una historia, con agregadoa documentales, que entretiene. Recomendable.


Puntos de 1 a 5: 3 puntos

ARNALDO H. CORAZZA

J’ai tué ma mère (Yo mate a mi madre) , Canadá, 2009 - Arnaldo H.Corazza

viernes, 15 de octubre de 2010 en 9:45



















YO MATE A MI MADRE
de Xavier Dolan



Ficha técnica:

J’ai tué ma mère (I killed my mother) , Canadá, 2009
Dirección: Xavier Dolan
Producción: Xavier Dolan
Guión: Xavier Dolan
Fotografía: Nicholas Savard-L'Herbier
Montaje: Hélène Girard
Música: Nicolas Canniccioni, Stéphanie Anne, Weber Biron
Interpretación: Xavier Dolan, Anne Dorval, François Arnaud, Suzanne Clément, Patricia Tulasne, Niels Schneider, Monique Spaziani, Bianca Gervais, Benoît Gouin

Un adolescente desarrolla poco a poco un odio visceral hacia una madre retrograda y culpabilizante. Todo en ella le irrita, desde su comportamiento vulgar hasta su vestuario de mal gusto. Pero por mucho que el muchacho le inunde de reproches, ella finge indiferencia o se abandona al juego de la reprimenda, el tiempo de estallar y pronto olvidar. Aclamadisimo debut en la direccion de Xavier Dolan-Tadros, que con solo diecinueve años dirige, escribe y produce el film. Seleccionada por Canada como candidada al Oscar 2010 en la categoria de pelicula de habla no inglesa.

Nos sorprende que el Director, Guionista y Productor de este film tenga solo 21 años, porque trasluce una madurez que dificilmente un cineasta logra a esa edad. Podrán efectuarse muchas criticas a este film pequeño, pero la frescura, e imaginación que trasmite es única. La relacion amor odio-con su madre, el rol de las madres, la ausencia del padre, su homosexualidad esta descripta de manera cabal, con su impronta un poco desordenada, pero que nunca carece de sentido a los fines de la pelicula. Son buenas las interpretaciones, incluida la del propio Dolan, que aparece como siempre crispado, aunque no es una critica sino la caracteristica del personaje. Es muy buen film, altamente recomendable.


Puntos de 1 a 5: 4 puntos

ARNALDO H. CORAZZA

Aleksandra de Alexandr Sokurov (Rusia y Francia 2007) - Arnaldo H.Corazza

jueves, 14 de octubre de 2010 en 7:33















Aleksandra
de Alexandr Sokurov

Dirección:
Alexandr Sokurov
País: Rusia y Francia
Año: (2007)
Duración: 92 min.
Género: Drama
Guión: Alexandr Sokurov
Producción: Andrei Sigle
Música: Andrei Sigle
Fotografía: Alexander Burov
Montaje: Sergei Ivanov
Vestuario: Lidiya Kryukova
Fecha Estreno: 11-10-2007
Estreno en España: 30-05-2008
Reparto: Galina Vishnevskaya (Aleksandra), Vasily Shevtsov (Denis), Raisa Gichaeva (Malika), Evgeni Tkachuk, Rustam Shakhgireyev, Alexander Aleshkin, Konstantin Gaiduk, Valentin Kuznetsov, Sergei Lobsev, Ali Aliev, Sultan Dokaev, Alexander Udaltsov.

Chechenia, hoy en día. Tropas de posición rusas. Aleksandra Nikolaevna (Galina Vishnevskaya) ha ido a visitar a su nieto, uno de los mejores oficiales de su unidad. Ha viajado hasta allí para pasar algunos días allí descubriendo, en esa convivencia, un nuevo mundo. Se trata de un mundo de hombres en el que no hay mujeres, no hay cariño, no hay consuelo. La vida es insignificante y cada uno la esconde celosamente de los demás. Quizá no hay energía o tiempo para los sentimientos. Cada día, cada hora, todo se debate entre la vida y la muerte. Y a pesar de todo esto, se trata de una comunidad en la que viven personas.

Sokurov es uno de los grandes directores rusos, y no lo vamos a descubrir con este film. Su filmografía, en lo personal me parece deslumbrante. El guion es simple -aunque no tanto-
y parte de la visita de una abuela -la soprano Galina Vishnevskaya- a su nieto oficial ruso, en su unidad situada en territorio Checheno. A partir de la llegada de esta abuela rusa inmanejable al cuartel, Sokurov a ritmo lento, muy lento, va desgranando la vision de esta anciana sobre la guerra. La anciana se mezcla con la comunidad chechena lindante a poca distancia del cuartel, y alli conoce una mujer chechena de su edad, con la que traba amistad, desarrollando dialogos muy fecundos. Obviamente la vision de esta anciana sobre los chechenos, es distinta a la de su hijo y los soldados del cuartel. En una secuencia del film, la anciana rusa de vuelta al cuartel, acompañada por un adolescente checheno, este le manifiesta que quieren la libertad. Y la anciana le responde que ella se consigue no con las armas, sino con la inteligencia. Sokurov, ensaya una vision muy particular sobre la guerra, en el caso a partir de la vision de una anciana rusa. Cuando vuleve a su casa, en tren, la anciana es despedida por mujeres chechenas que le muestran su afecto, y ella invita a su amiga a su casa. Todo un mensaje sobre esta guerra interminable, y como la relacion de los hombres, muchas veces esta por encima de la guerra. Me parecio un film formidable, altamente recomendable. Las actuaciones son excelentes, sobre todo la de la soprano Galina Vishnevskaya, que interpreta a la abuela rusa. Filmada con la maestria de Sorurov.


Puntos de 1 a 5: 5 puntos

ARNALDO H. CORAZZA

EL OCASO DE UN ASESINO de Anton Corbijn - Hernando Harb

en 7:05



















EL OCASO DE UN ASESINO

de Anton Corbijn


Título original: “The American”

Género: Thriller

Dirección: Anton Corbijn

Guión: Rowan Joffe

Sobre la novela “A very private gentleman” de Martin Booth

Producción: Jill Green – Waney Carey – Anne Wingate – Grant Heslov – George Clooney

Música: Herbert Gronëmeyer

Montaje: Andrew Hulme

Fotografía en colores: Martin Ruhe

Casting: Beatrice Kruger

Intérpretes: George Clooney (Jack/Edward) – Violante Placido (Clara) – Bruce Altman (Larry) - Irina Björklund (Ingrid) – Paolo Bonacelli (Padre Benedetto) – Filippo Timmi (Fabio) – Johan Leysen (Pavel) – Lars Hjiel (The hunter)

Hablada en inglés e italiano

Duración original: 105’

Fecha de estreno en la Argentina: 14 de octubre de 2010

Calificación: Sólo para mayores de 16 años

Es un thriller. O pretende serlo. Con un guión inexistente basado en una novela del escritor y poeta inglés Martin Booth (fallecido en 2004), que merecía mejor destino.


El holandés Anton Corbijn viene de filmar algunas mediocridades (como “Control”, 2007) y un montón de videoclips para conjuntos musicales famosos (U2, Depeche Mode). Detrás de las cámaras debió mantener un modesto desempeño de cortos televisivos para difundir la música de cantantes modernos. Aquí no alcanza ni la categoría de artesano incumplidor de lo que indica el guión de turno.

Los tiempos muertos, abundantes en la inconexa trama, los cubre el fotógrafo Martin Ruhe, quien tiene a favor hermosos paisajes de un pueblito italiano, con sus callecitas y edificaciones escalonadas, y un poco de nieve sueca en los primeros tramos. Mucha montaña, poca acción. Demasiadas carreteras, ningún suspenso. Ni siquiera ayuda la débil banda musical, de la que se destaca la insólita inclusión de una canción popular de Carosone (“Tu vuò fa’ la americano”).

Si por instantes la historia hace recordar a un filme de Jean-Pierre Melville (“El samurai”, 1967, con Alain Delon) es pura casualidad. La trama se inicia en un paraje blanco de Suecia cuando el mercenario Jack cumple con su trabajo de asesinar con destreza. De inmediato, su contacto lo envía a un pueblito italiano pacífico y tan solitario que parece que sus habitantes hacen una siesta larguísima o ven muchas telenovelas sin ser molestados. Es un desierto de piedras antiguas y casitas de fachadas coloridas, lleno de recovecos y balconcitos sin flores.

Tiene una misión tan riesgosa que ni el espectador se entera ni siquiera al término de la película. Se verá que cobra muy bien. Todo se desarrolla con una monotonía que puede crispar al más paciente de los humanos. Hace gimnasia, prepara un arma compleja (silenciador incluido) sobre la mesa de la cocina y pese a los consejos de su jefe de no entablar ninguna relación se hace amigo del párroco (un cura parecido a Aldo Fabrizi) que tiene un hijo que trabaja como “doctor de autos”. El sacerdote se da cuenta de que Jack es un “pecador que debería sincerarse con Dios” pese a ser “de esos americanos que se desinteresan del pasado y sólo viven el presente”. Pero el asesino profesional permanece inmutable, le contesta que Dios no se interesa en hombres como él, comen guiso juntos y saborean brandy al aire libre. Nada de interés.

Hasta que el matón que compone George Clooney con su mirada de jugador de póquer en un lugar equivocado, conoce a una mujer sensual y su corazón late al compás de su arrepentimiento por su marginalidad que lo hace pensar en jubilarse y disfrutar de un poco de paz (“Los hombres que ansían vivir pacíficamente es porque han sido pecadores”, sentencia el cura).

Jack va y viene. Sigue con sus ejercicios físicos, practica tiro al blanco, su amante lo descontractura como masajista experta. Así pasa la hora y media del filme distribuido por Sony Pictures. Además no puede dormir sin tener pesadillas, culpa de la conciencia de cuarentón enamorado. En suma, es un solitario que quiere dejar de serlo. Claro, es un poco tarde.

El guión está lleno de cabos sueltos. Va uno como ejemplo: no se sabe cómo la tiradora que va a matar a Jack en una procesión conoce que su presa se va a encontrar con su amante en plena manifestación dedicada a la Virgen. Hay otros más gruesos, pero es preferible no delatarlos porque es el único entretenimiento con que cuenta el espectador para dejar transcurrir esta película inclasificable.

Si hay algo destacable son los semidesnudos de Violante Placido, que debieron figurar en una edición estándar pero disfrutable de Playboy.

Clooney, eso sí, no luce su sonrisa de experto timador. Como coproductor se debe de haber enterado que su desdichado rol no daba para socarronerías coloridas en un escenario que no se parece en nada a Las Vegas.


Hernando Harb

JULIA de Erick Zonca - Hernando Harb

miércoles, 13 de octubre de 2010 en 14:13





















JULIA

de Erick Zonca



Título original: “Julia”

Francia, Estados Unidos, México, Bélgica, 2008

Género: Drama/Policial/Suspenso

Director: Erick Zonca

Escrita por Erick Zonca y Audie Py

Adaptación: Roger Bohbot y Michael Collins

Hablada en inglés y español

Producción: Bertrans Faivre

Fotografía en colores: Yorick Le Saux

Montaje: Philippe Kotlarsky

Decoración de escenarios: Luis Figueroa

Intérpretes: Tilda Swinton (Julia) – Saul Rubineck (Mitch) – Kate del Castillo (Elena) –Aidan Gould (Tom) – Bruno Bicher (Diego) – Mauricio Moreno (José)

Duración original: 144’

No estrenada en la Argentina

Exhibida en la 58ª competición del Festival de Berlín (Selección oficial)


Es la sexta película del francés Erick Zonca (*), un hombre joven que se maneja con un montaje epiléptico y que no define muy bien el género que van a tener sus historias (la de Julia la escribió él inspirándose en Gloria (1980) de John Cassavetes (1929-1989).

Los veinte primeros minutos son impecables. Con una fotografía esfumada y una música de jazz o de hits de hace una década nos presenta a la dipsómana Julia (una excelente Tilda Swinton) en decadencia estrepitosa: pierde su trabajo, amanece en camas ajenas, la despiden del trabajo y sólo cuenta con la amistad de un ex amante, el monolítico Mitch.

Zonca se maneja muy bien en lugares cerrados, con una cámara acosadora que encierra a la protagonista casi hasta chocarla con las paredes o las barras atendidas por un piadoso barman. La mujer, una cuarentona al borde de la miseria (también económica) decide asistir a un centro de alcohólicos anónimos. Conoce a Elena, una mexicana con traumas mentales que resulta ser su vecina. Se entera que la chica fue abandonada por un marido drogadicto y que su pequeño hijo, Tommy de 8 años (magnífico mocoso Aidan Gould), vive con el abuelo, un magnate texano a punto de morir. Elena le hace una insólita propuesta a la beoda Julia: raptar al chico y exigir dinero como rescate para huir a México.

Julia es tan calculadora después de dos vasos de ginebra como un asesino de poca monta después de acribillar a balazos y decide por su cuenta (con pistola en mano y una careta negra para cubrir su enjuto rostro) cometer el secuestro.

Comienza la parte central del filme, que incluye el secuestro en un campito de Los Ángeles y la posterior persecución policial por el desierto. Aquí el director francés no se define entre el género de suspenso o una arbitraria seguidilla de secuencias semipoliciales. Hasta insinúa una relación emocional entre el pequeño y Julia, quien hace lo posible por manifestar un atisbo de afán maternal. En vano. La Swinton no da en el papel -madre de dos hijos en la vida real, protagonista de siete filmes del inglés Derek Jaram (1942-1994), talentoso realizador homosexual que la eligió por su parecido a las mujeres andróginas de Caravaggio- está más cerca de su consagrada actuación en “Orlando” de Sally Potter que de victimaria arrepentida y mitómana con instintos maternos a flor de piel.

Luego viene el larguísimo epílogo. La raptora y el niño (medio maltrecho por el trato) cruzan en un coche robado la frontera y llegan a una tenebrosa Tijuana, donde son confundidos como turistas adinerados de los EE.UU., y la consecuencia estalla: raptan al chico unos bandoleros dignos de una pandilla de un filme de Sam Peckinpah. La gata cae en su propia trampera, unos felinos le creyeron sus delirios de grandeza vociferados en un barcito -tequila de por medio- y se llevan al desdichado niño. Aquí el galo Zonca se pierde en las callejuelas del pueblucho entre rasguidos de mariachis, pierde unidad el guión y el francés no sabe cómo poner la cámara en medio de multitudes foráneas. El montajista debe de haber recibido órdenes y contraórdenes que descuidaron su labor. Para colmo el trabajo de la protagonista se contagia de tanto despiste y recurre a tics y tartamudeos inconvincentes para hacernos creer que el chico le interesa más que los millones de dólares que pidió al abuelo canceroso.

Hay un explícito homenaje a la “Gloria” de Casavettes, pero es una gota en un charco enorme de confusión y desaciertos. El instinto maternal hasta resulta menos que débil en la escena en que Tommy se deja abrazar por la borracha Julia y le observa en primerísimo plano un seno, escena que roza algo de perverso.

La misma Swinton confirma la mala elección de asumir su rol cuando en una entrevista que le hizo en Berlín Vera von Kreutzbruck, lo define como “una personificación de una mujer y no una mujer”. Clarísimo análisis de una gran actriz acerca de un error de casting y acerca de la incapacidad de un director por transmitir lo que Gena Rowlands comunicaba a la platea empuñando un arma mientras descubre que en el fondo de su violencia vive la ternura.

Julia (que carga con dos crímenes, además del delito de secuestro) termina rumbeando al aeropuerto de Tijuana, a pie, sin plata y lloriqueando no se sabe muy bien si por el futuro que le espera o por el espantoso viaje al que sometió a la criatura.

Zonca peca por indefinición múltiple.


Hernando Harb


(*) Director galo de quien se puede mencionar “Le petit voleur” (“El pequeño ladrón”, 1999) y “La vie rêvée des anges” (1998), un par de películas que a veces transitan por el cable. La segunda posee cierto halo místico que la hace curiosamente interesante.

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