ASESINOS CON ESTILO de Robert Luketic - Hernando Harb

sábado, 11 de septiembre de 2010 en 15:45

















ASESINOS CON ESTILO

de Robert Luketic


Título original: “Killers”

Estados Unidos, 2010

Productora: LionsGate

Distribuidora: Diamond Films

Género: Comedia/Acción/Suspenso

Dirección: Robert Luketic

Argumento: Bob DeRosa

Guionista: Bob DeRosa y Ted Griffin

Música: Rolfe Kent

Fotografía en colores: Russell Carpenter

Montaje: Richard Francis-Bruce y Mary Jo Harkey

Intérpretes: Ashton Kutcher (Spencer Aimes) – Katherine Heigl (Jen Kornfeldt) – Tom Selleck (Mr. Kornfeldt) – Catherine O’Hara (mrs. Kornfeldt) – Lisa Ann Walter (Olivia Brooks)

Hablada en inglés y francés.

Fecha de estreno en la Argentina: 9 de agosto de 2010

Duración original: 99’

Duración en la Argentina: 93’

Calificación: Sólo para mayores de 13 años


La bella Niza es una de las primeras imágenes magníficamente fotografiadas por Rolfe Kent. Son postales filmadas desde un avión con un fondo musical atrayente de Russell Carpenter (un par de nombres a tener en cuenta). Viaja de vacaciones la linda Jennifer (“Me gusta que me llamen Jen”, explica sin motivos custodiada por su padre (un ex piloto y un aficionado certero a la caza deportiva) y su madre (una dipsómana que no entiende nada de lo que pasa a su alrededor).

La chica conoce en el ascensor a Spencer (esconde su apellido), (semi)vestido con malla rumbo a la playa. La seducción es inmediata. Ella elogia los trabajos músculos del joven quien la cita para la noche porque está ocupado en ir a hacer estallar un helicóptero (su profesión es la de matar gente, o sea un espía con licencia a lo Bond).

Se casan casi de inmediato y a los tres años de sexo en continuado ella es enviada a San Francisco para concretar un trabajo de publicidad en la web.

Listo.

Ése es el argumento. Porque lo que sigue es un disparate que los dos guionistas no supieron cómo continuar. Ella no cumple la orden laboral y regresa a su casa (es muy celosa) justo cuando el mejor amigo de su esposo lo está intentando asesinar para cobrar la friolera de 20 millones de dólares. Con esa oferta (de los servicios secretos) la amistad se la puede llevar el diablo a las azuladas profundidades de las costas francesas.

Absorta, Jen se entera de la actividad de su consorte y comienzan a ser perseguidos por todos (de a uno o de a pareja si es un matrimonio) los vecino del barrio cerrado donde vivían los tortolitos luego de la (callada) renuncia del joven de abandonar su oficio y convertirse en empleado de su suegro.

No sólo los vecinos los persiguen, también el empleado de correo a domicilio, los compañeros de trabajo y todo aquel que había sido considerado una persona amistosa y fraterna.

Están las clásicas persecuciones automovilísticas, los puñetazos que no dejan marca, ventanas astilladas y puertas destrozadas mientras la pareja corre de un lado a otro en tanto él le enseña (con éxito) a manejar un revólver de última onda.

Uno termina preguntándose si la finalidad del pastiche rellenado con un mal montaje es finalizar el rodaje cuanto antes o establecer una moraleja: en materia de dinero desconfía de todos los mortales, incluido los familiares, ni qué decir de tus compañeros laborales o de tu amistoso jefe.

Baste con agregar que hasta el padre de la bonita Jen es otro service dispuesto a pulverizar a su yerno. Esta posibilidad nada moral la confirma la trompada aplicada a una vecina muy tonta que (parece) estar al margen de estos intríngulis de espionaje y contraespionaje.

La pareja de actores son simpáticos y lindos. La maquilladora, una descuidada, pues le cambia el color de pelo a la protagonista con una rapidez estilística que no tiene parangón. El vestuarista, un irrespetuoso para con el pública pues supone que no repara en los cambios de camisas, camisetas y blusitas que lucen los protagonistas luego de cada tiroteo y salpicaduras de glóbulos rojos.

En fin, que los “killers” del título original son casi todos los personajes (menos la mamá beoda porque está ocupada en tomar café y vaciar botellas).

Robert Luketic es un artesano al que algún despistado crítico calificó como uno de los renovadores de la comedia estadounidense después de ver “Legalmente rubia” (2001), y además el culpable de “La cruda realidad” (2009) que filmó con la Heighl, pero que no los conducirá a figurar en ninguna enciclopedia seria de cine. En el medio de los filmes mencionados está uno de tono ameno mejorado por las presencias de Jennifer Lopez y Jane Fonda, “Una suegra de cuidado” (2005). Pero no es para despertar esperanzas de mejoría.

De la ridiculez no se vuelve, digan lo que digan los que la practican con tozudez.


Hernando Harb

IGUALITA A MÍ de Diego Kaplan - Hernando Harb

en 6:11





















IGUALITA A MÍ

de Diego Kaplan


Argentina, 2010

Género: comedia

Dirección: Diego Kaplan

Guionistas: Juan Vera –Daniel Cúparo

Dirección de Arte: Mercedes Alfonsín

Música: Iván Wyszogrod

Fotografía en colores: Félix Monti

Montaje: Alejandro Carrillo Peni

Casting: Villegas Bros

Productora: Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA)/ Patagonik Film

Estreno en la Argentina: 12 de agosto de 2010-09-10 Duración: 110’

Intérpretes: Adrián Suar (Fredy) – Florencia Bertotti (Aylín) – Claudia Fontán – Gabriel Chame Buendía – Juan Carlos Galván- Gabriela Acosta

Calificación: Apto para todo público


No hay duda, si algo distingue a Adrián Suar es que es el equivalente a Michael Fox (el “Volver al futuro”). Es un eterno joven. Tal vez guarde el formol secreto en su oficina de Ideas del Sur. De otro modo no se explica que haga en esta pseudotelenovela de Fredy, un soltero de 41 años, metrosexual, mujeriego, bailarín nocturno incansable “a lo monky”, petiso (Peter Pan lo llama su hermano) y poco amigo de los animales domésticos (tira a un gatito por el balcón, menos mal que el felino tiene siete vidas).

Un día se le aparece Aylín (21 años, insoportable rubiecita con voz meliflua) quien presume que él es su padre. La prueba: una foto de su mamá jovencita y de ella. Fredy reconoce a la chica con la que tuvo uno o dos encuentros en un viaje de egresados a Bariloche). Se hace el ADN (el médico parece salido de una película de los ’40) y se descubre que es su hija y que va a ser abuelo (luego se vera que lo será de una beba que parece capaz de ingresar a un jardín de infantes).

El hecho de ser abuelo le destroza su rutina. La empalagosa chica trae al departamento a su mamá –convertida en gordinflona, despeinada permanente y adicta al cigarrillo- y al novio, un muchachito al que la encargada de vestuario no tomó en cuenta, menos que al resto del reparto.

No importa. La familia es más fuerte. Él sigue los consejos sensatos de su peluquera (la única mesurada del guión escrito en un par de días) y comprende que su futuro es el de casarse, ser padre, disfrutar de su futuro nieto(a), no teñirse (aunque la maquilladora lo tiñe a Suar de un blanco azulado y le empolva la cara para convertirlo en mayorcito) y listo, llega el final, con campanadas de Navidad y mucho champán.

Decir que los diálogos no existen es poco. El más profundo lo dice Fredy: “El amor es algo raro”. Lo demás son cuatro malas palabras por minuto. Costumbre, que le dicen, en una historietita donde no hay gente pobre, sin futuro y con calles sucias. El neorrealismo no es el fuerte de Diego Kaplan.

Referirse a la música es inútil. El único enigma que provoca es la inclusión de una canción y cantante estadounidense cerrando el larguísimo desfile de técnicos y colaboradores de esta “Igualita…” que para colmo contiene tantos bloopers y errores escenográficos que no dan ganas de detallar ni mencionar tan sólo uno.

Florencia Bertotti (es Aylén, una despistada que traba en aromaterapia en la feria de El Bolsón junto al parco de su novio) surgió de la televisión, lo cual no es una garantía de calidad y trabajó en tres películas (una sola, “El faro”, de discreto recuerdo). Aquí parece que su futuro será el de una digna Floricienta o Cenicienta o algo así, hasta que le toquye hacer de partiquina.

A Suar, al que algunos definieron como el rey Midas, esperemos por su bien personal que mantenga su fama. Pero, muchacho, el cine no es sólo industria. Con este entretiempo vacuo (no llega a ser entretenimiento) cabe reiterarle que: “El dinero no es todo”.

Nota: la escena en que echa de su ancha cama a la gordinflona ex affaire entra en la antología del mal gusto.

Segunda nota: a esta altura aseguran que la película fue vista por mas de doscientas mil personas. O bien ya se sabe cómo se fabrican las estadísticas oficiales. O el público argentino va mal encaminado (deducción dicha con humildad). Con la verdad no se ofende. A veces sirve para mejorarse, es mi deseo.


HERNANDO HARB

LA ULTIMA ESTACION de Michael Hoffman - Arnaldo H.Corazza

viernes, 10 de septiembre de 2010 en 10:52












LA ULTIMA ESTACION

de Michael Hoffman


Título: La última estación

Título original: The last station

Dirección: Michael Hoffman

País: El Reino Unido, Alemania, Rusia

Año: 2009

Duración: 112 min.

Género: Drama, Histórico, Biográfico

Calificación: No recomendada para menores de 16 años

Reparto: James McAvoy, Christopher Plummer, Paul Giamatti, Helen Mirren, Anne-Marie Duff, Kerry Condon, Patrick Kennedy, John Sessions, Tomas Spencer, David Masterson, Nenad Lucic, Maximilian Gärtner

Guión: Michael Hoffman

Web: www.sonyclassics.com/thelaststation

Distribuidora: Sony Pictures

Productora: Egoli Tossell Film, SamFilm Produktion, Zephyr Films, Egoli Tossell Film Halle, Production Center of Andrei Konchalovsky

Presupuesto: 13.000.000,00 €

Agradecimientos: Ami Armstrong, Anthony Quinn, David Kelly

Asistente de producción: Jona Wirbeleit, Luke Carey, Melanie Faul, Yvonne Hüttig

Casting: Brendan Donnison

Coproducción: Andreas Ulmke-Smeaton, Ewa Karlström

Departamento artístico: Jan Rott, Roxy Konrad, Sabine Engelberg, Ulli Isfort, Vladimir Vilanov

Departamento de transportes: Florian Haeger, Miklas Wittmann

Departamento editorial: Andrea Jacob, Gabriela Schultze, Ivar Beer, Kenneth Stiller, Luke Carey, Stefan Müller, Ute Lingner, Xavier Box

Departamento musical: Maggie Rodford, Paul Thomson, Peter Fuchs, Samuel K Bohn

Dirección: Michael Hoffman

Dirección artística: Andreas Olshausen, Erwin Prib

Diseño de producción: Patrizia von Brandenstein

Efectos visuales: Christian Pundschus, Claudia Gittel, Markus Bäuerle, Markus Degen, Matthias Albrecht, Sandor Nagy, Sandra Neundorf, Thomas Lehmann, Tina Stuth

Fotografía: Sebastian Edschmid

Guión: Michael Hoffman

Maquillaje: Jekaterina Oertel

Montaje: Patricia Rommel

Música: Sergei Yevtushenko

Novela original: Jay Parini

Producción ejecutiva: Andrei Konchalovsky, Judy Tossell Marc Wächter Phil Robertson, Robert Little

Producción en línea: Brian Donovan

Productor asociado (Rusia): Andrey Deryabin

Productor junior: Regina Frankenberger, Undine Filter

Sonido: Christoph Wieczorek, Daniel Iribarren, Dirk Jacob, Dominik Schleier, Eric Horstmann, Ian Wright, Martin Steyer, Martin Trevis, Peter Gleaves, Rick Gould, Sebastian Schmidt

Vestuario: Maja Meschede Monika Jacobs Richard Olaf Zintel


Después de casi cincuenta años de matrimonio, la Condesa Sofía, esposa devota, amante apasionada, musa y colaboradora de León Tolstói, descubre de repente que su mundo se tambalea. En nombre de la nueva religión que acaba de crear, el gran novelista ruso renuncia a su título nobiliario, a sus propiedades e incluso a su familia en favor de la pobreza, el vegetarianismo y el celibato.

Sofía se consume con justificada indignación cuando descubre que el leal discípulo de Tolstói, Vladimir Chertkov, a quien ella desprecia, puede haber convencido a su marido para que haga un nuevo testamento. El documento le daría los derechos de sus obras al pueblo ruso en vez de a su propia familia. Utilizando toda su astucia y todas las armas de seducción de su considerable arsenal, Sofía lucha ferozmente por lo que ella cree que le corresponde. Sin embargo, su comportamiento extremo hace que le sea más fácil a Cherkov convencer a Tolstói del daño que le hará a su glorioso legado. El conflicto se vuelve tan intenso que Tolstói, a los 82 años, el personaje más mediático del mundo, abandona su casa en mitad de la noche, mientras su mujer alquila un tren para seguirle por toda Rusia.

Hoffman intenta contar con no demasiada fortuna, el ultimo año de la vida de Leon Tolstoi. Tolstoi se vuelve mistico, profeta, intenta salvar Rusia, y se desprende de todo su patrimonio contra la voluntad de su esposa, sobre todo los derechos de autor. Pero el relato es poco consistente y atractivo, falta profundizar situaciones que no estan para nada bien resueltas. Es un gran superproducción, filmada en Alemania, que cuenta con actuaciones de valia, especialmente las de Chistopher Plummer y Helen Mirren que son estupendas. Buena fotografia, una gran recreación de la epoca, pero el film termina resultando demasiado superficial y carente de interes. Vale la pena verlo al menos para conocer un aspecto de la vida del gran literato que fue Leon Tolstoi. Nada mas que por eso.

Puntos 1 a 5: 2 puntos

EASTERN PLAYS de Kamen Kalev - Arnaldo H.Corazza

jueves, 9 de septiembre de 2010 en 7:50



















EASTERN PLAYS
de Kamen Kalev

TÍTULO ORIGINAL: Eastern Plays
ORIGEN: Bulgaria 2009
DIRECTOR Kamen Kalev
GUIÓN Kamen Kalev
MÚSICA Jean-Paul Wall
FOTOGRAFÍA Julian Atanasov
REPARTO Christo Christov, Ovanes Torosian, Saadet Isil Aksoy, Nikolina Yancheva
PRODUCTORA Waterfront
GÉNERO Drama

Dos hermanos que se habían distanciado vuelven a reencontrarse durante un ataque racista, pero con papeles opuestos. Georgi, que forma parte de un grupo neonazi desde hace poco, es uno de los agresores, mientras que Itso ayuda a una familia turca a salir indemne del ataque. Georgi debe decidir si quiere involucrarse más en el movimiento e Itso se plantea si la preciosa chica turca a la que ha socorrido no podría ser una tabla de salvación para sacarle de su monótona vida en Sofía. La reunión de los dos hermanos les permitirá decidir qué buscan realmente en la vida.


Este film de origen bulgaro, forma parte de aquellos que jamas veremos en nuestro pais. Es una verdadera pena, ya que se trata de un trabajo mas que interesante sobre la Bulgaria de hoy, la desesperanza planteado a traves de las historias paralelas de dos hermanos. Esta bien filmada, con un desarrollo argumental interesante. Quizas en un buen video club la podamos conseguir, y acercarnos a nuevo cine bulgaro. Es un fresco sobre la disgregada sociedad bulgara, el rechazo a los Turcos, violencia, drogas y alcohol. No excenta de ternura, deja una brecha donde dos hermanos que se reencuentran buscan una salida a su vida. El correcto manejo de los tiempos de los dos personajes, tornan solido el relato, hasta arribar a un final abierto, no excento de esperanza. Recomendable.


Puntos de 1 a 5: 4 puntos

EL BAILE DE LA VICTORIA de Fernando Trueba - Hernando Harb

miércoles, 8 de septiembre de 2010 en 15:32















EL BAILE DE LA VICTORIA

de Fernando Trueba


Título original: Ídem

España – Argentina, 2009

Género: Drama, policial

Dirección: Fernando Trueba

Guión: Fernando y Jonás Trueba, Antonio Skármeta

Basada sobre la novela homónima de Antonio Skármeta

Productora: Cecchi Gari Group – Fernando Trueba Producciones Cinematográfica S.A.

Fotografía en colores: Julián Ledesma

Montaje: Carmen Frías

Vestuario: Eugenio González-Donoso

Distribuidora en la Argentina: DG Medios

Intérpretes: Ricardo Darín (Nicolás Vergara Grey) – Abel Ayala (Ángel Santiago) – Miranda Bodenhöfer (Victoria) –Antonio Skármeta (Crítico teatral)

Estreno en España: 27 de noviembre de 2009

Estreno en la Argentina:9 de setiembre de 2010-09-08 Duración original: 130’

Duración en la Argentina: 127’

Calificación: Apta para mayores de 13 años


Filmada en Chile, con algunas escenas (pocas) rodadas en la Cordillera de los Andes, Fernando Trueba se embarca con la adaptación muy libre de una novela del chileno Antonio Skármeta, escritor que se hizo popular con una película basada en su novela “Ardiente paciencia” (1985) y que se conoció en la Argentina como “El cartero”.

A comienzos de la postdictadura pinochetista se decide amnistiar a los presos que no tuvieran causas criminales y puedan rehacer su vida.

Queda libre el argentino Vergara Grey (un siempre funcional Ricardo Darín) que es más famoso por abrir cajas fuertes que Pablo Neruda por escribir poemas. La gente lo admira y, al final, termina como un Robin Hood del subdesarrollo después de lograr asaltar una caja fuerte que contenía los millones de los ladrones pinochetistas en una suerte de ministerio que tiene paredes que parecen hechas de cartón prensado. El robo se lo propone otro amnistiado, Ángel Santiago (el argentino Abel Ayala, que habla como chileno y debutó en “El Polaquito”), un jovencito medio lelo y de hablar empalagoso que estuvo preso dos años por una chiquilinada: se robó un caballo al que adoraba y lo encontraron comiendo una sandía.

El plan para robar tanto dinero y sorteando (supuestos) peligros se lo dio un preso enano entre las rejas para que lo lleve a cabo con el “maestro” Vergara Grey, popular entre el pueblo por su capacidad de ladrón, pero que quiere dejar su oficio para recuperar a su hijito Pablito, quien desea cambiarse de apellido por vergüenza y quedarse a vivir con su mamá y el novio, un pinochetista que se da la gran vida.

El robo se cumple y resulta más fácil (en la película) que robar la panadería de la esquina de un suburbio, con la ayuda de una escalera y ropas adecuadas de reparadores de ascensores, sin contar con la colaboración de un portero imbécil, dos guardaespaldas con entrenamiento físico inadecuado y un taxista amigo del “master” que pasó cinco años en la cárcel y quiere reparar su mala conducta dejándole unos pesos a su hijo desamorado (toda contradicción ética es culpa del guionista).

No es todo. Vergara es tan buen amigo de sus cómplices traicionados que, enterado de que lo han traicionado con parte de su botín -con el que adquirieron un hotelucho y un boliche nocturno que luce el nombre de Love- se limita a pegarle al ex amigo unos puñetazos en tanto se entera que los bienes malhabidos están hipotecados.

En cuanto al empalagoso de Ángel, quien insiste y logra convencer con el plan del enano, tiene doble finalidad: recuperar su caballo y conquistar a una chica muda (shocheada musita palabras sueltas), hija de detenidos desaparecidos, que de niña se gana la simpatía de una maestra de baile de una academia para chicas pobres y de jovencita practica sexo oral en cines porno. En la puerta de ellos se conoce con el tonto de Ángel, quien enamorado la lleva a la casa de sus padres y de paso le promete matrimonio. (Cualquier otra incongruencia remitirse a los adadptadores.)

La cuestión es que hay tantas sandeces en el relato que uno queda abrumado: Ángel y la chica se pasean por Santiago montados a caballo sin respetar veredas ni calzadas (tampoco la gente protesta, ni siquiera algún barrendero municipal), en tanto hace lo (im)posible para que el jurado del Teatro Municipal (el Colón de Chile) le tome una prueba. Victoria, que así se llama la candidata a Isadora Duncan, da unos pasos de baile en tanto la presidenta del honorable recinto dedicado al baile es apuntada por una pistola de grueso calibre y Vergara hace de iluminador. En la platea está un invitado (a la fuerza): el mejor crítico musical chileno –papelito que hace Antonio Skármeta- en su debut para el cine como actor.

Casi nada. La bailarina (la debutante Miranda Bodenhörfer, dedicada a ese oficio en la vida real) se suma a la banda (es muda, pero no por eso deja de planear su futuro) y se suma a un equino tras Vergara y un guía dispuestos a repetir el Cruce de Los Andes. Falta Ángel, quien se detuvo unas horas para comprar a su amado caballo y, de paso, jugarse unos boletos (decir que el personaje es un lelo es ser muy condescendiente). Luego se encontrará allá arriba en medio de la nieve, en la ladera a la derecha de una roca triangular… (es un chiste, factible de ser verdad). Pobre. Un sicario cumple la misión de hacer honor al nombre del muchachito amante de la naturaleza.

Este disparate fue filmado por Fernando Trueba, el mismo de “Belle Epoque” (1992) y “El embrujo de Shanghai” (2002).Y no se puede creer. Lo que sí es explicable es que haya intentado ganar un Oscar de la Academia. Los audaces no faltan en ninguna área de la vida terrestre.

Salvo algunos momentos, poquísimos, que insuflan de cierta poesía (cuando Darín observa el cuadro de la Cordillera de los Andes y hace un comentario), y una buena fotografía , el resto, como el Guillermo de Avon “es silencio”.

Para cerrar, dos ejemplos inconcebibles insertos en este guión hecho con intensiones crudamente comerciales: uno, el primer plano del bueno de Darin

murmurando “El día que me quieras”. El otro: al final la banda decide repartir el dinero entre la gente que recolaboró con los ladrones buenos. Cuando le toca a la mujer del enano encarcelado (una petisita, claro) al ver los dos bolsos de plástico transparente pregunta si es que tiene que firmar recibo. Lo que es honrar la honestidad.


HERNANDO HARB

FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO - Hernando Harb

en 15:26













LA PLATA


UNA NUEVA EDICIÓN DEL

FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO


Hoy, miércoles 8 de setiembre, se inicia el V Festival Internacional de Teatro y Danza de la ciudad de La Plata, que reúne lo más significativo de la escena de tres continentes.

Por supuesto, todo un orgullo no sólo para los platenses, fundadores de estos certámenes vastamente acogidos entre los argentinos admiradores de la dramaturgia y deseosos de descubrir a nuevos intérpretes y aplaudir a los consagrados en los diversos rubros del área teatral.

Este certamen se inició en 2006. En aquella primera edición recibió la visita de los más importantes grupos de España, Francia, Cuba, Bolivia, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Chile, Brasil, Guatemala, México, Venezuela, Costa Rica, Polonia y Sudáfrica. El éxito fue sensacional y ampliamente recogido por la prensa culta de nuestro país.

La diversidad es uno -tal vez, el principal- objetivo de este encuentro. Se presentan obras que van desde el teatro clásico hasta las tendencias menos ortodoxas e innovadoras. Se contó con la asistencia de grupos de diversas provincias y se presentaron figuras consagradas de la la labor nacional como Eduardo “Tato” Pavlovsky, Cristina Banegas y Leonor Manso, madrina artística del certamen.

Esta auténtica fiesta de las artes escénicas la organiza el grupo La Cuarta Pared, compañía de artistas de La Plata, que cuentan con una trayectoria de más de dieciocho años, durante los cuales realizaron giras internacionales, ofreciendo sus representaciones en festivales de jerarquía mundial, en circuitos oficiales y alternativos. De ahí la vasta trascendencia obtenida por esta edición de real jerarquía.

Merced a estas experiencias nació el deseo unánime por parte de los responsables de brindar en la capital de la provincia de Buenos Aires este festival, que enorgullece a sus responsables y ubica a La Plata dentro del contexto de la escena mundial, de la que es merecedora considerando su rica historia cultural.

Por otra parte, La Cuarta Pared generó en el año 2007 una red de artes de la escena bautizada Puentes, por medio de la cual ofrecieron sus trabajos en las ciudades de Escobar, Mar del Plata, Nueve de Julio, Salto, Mercedes, Luján, Chivilcoy, Azul. En 2010 se incorporarán en estas giras otras como Lincoln, Gualeguay, Henderson, Ensenada y Olavarría, agregándose recientemente la provincia de Entre Ríos.

La finalidad es crear un corredor de cultura de carácter alternativo, apostando a la autogestión y obteniendo el apoyo tan necesario de las autoridades municipales de cada uno de los puntos mencionados, sensibles a crear espacios vpara difundir el intercambio creativo con artistas de diversas latitudes.

El Festival Internacional de Teatro desde La Plata requiere de nuestra presencia para concretar la unión cultural de los habitantes de nuestro país, hambrientos también de arte y de hacerse conocer para difundir su talento y mostrarnos sus realidades que bien es indispensable que reconozcamos que son también nuestras. O sea que el certamen incluye entre sus objetivos el de recordar un llamado de atención: el país cultural existe más allá de la ciudad de La Plata. Más que una exigencia es una responsabilidad.

EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS - HERNANDO HARB

martes, 7 de septiembre de 2010 en 19:24













EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS

Título original: “X –The Man With the X – Ray Eyes”
Origen: EE.UU., 1963
Género: Terror
Dirección: Roger Corman – Oddvar Einarson
Argumento: Ray Russell
Guión: Robert Dillon – Ray Russell
Fotografía en Pathécolor
Estrenada en los EE.UU.: 18 de setiembre de 1963
Estrenada en la Argentina: 1 enero de 1963 (1)
Idioma: inglés
Intérpretes: Ray Milland (Dr. James Xavier) – Diana Van der Vlis (Dra. Diane Fairfax) – Harold Stone (Dr. Sam Brent) – John Hoyth (Dr. William Benson)
Duración original: 80 ‘
Duración en la Argentina: 79’
Distribuida por American Internacional.


Obra maestra del soberbio Roger Corman [un director-creador que no sólo abrevó en las obras de Edgar Allan Poe, sino que recurrió a grandes creadores del terror en la novela y se tomó el tiempo de descubrir artistas hoy famosos y a directores-artesanos hot glorificados por la crítica hollywoodense). Es famoso por rodar sus filmes con bajos presupuestos, usando escenografías a punto de ser demolidas de filmes anteriores propios o ajenos, y en un rodaje que le llevaba apenas dos semanas -o menos- de tiempo.
Este hombre nacido en 1926, ganador de un retrasado Oscar honorífico de a la Academia en 2009, es el creador de esta película cuyo título original es realmente el de una simple “X” (obsérvese que es la primera letra del apellido del protagonista, el oftalmólogo Dr. James Xavier).
Por azares (no creo por selección de calidad) algún canal de cable la incluye en su programación. Esto permite conocer una de las historias de terror más maravillosas que el cine norteamericano ha ofrecido a un público concentrado en malabarismos de espantosos degüellos y salpicaduras de sangre. Corman – con la sugestiva ayuda de Oddvar Einarson- se anima a recrear el dilema al que se enfrenta un oftalmólogo: “El conocimiento es poder”. Ha descubierto una unas gotas para los ojos que le permiten reemplazar a las radiografías y, es más, ir más allá: observar los cuerpos en su desnudez tota, luego penetrar en el interior del cuerpo humano hasta el punto de descubrir la construcción ósea primigenia.
Son unas simples gotas, con efecto acumulativo.
El doctor Xavier llega a ver la ciudad de Nevada o de Las Vegas como armazones a punto de construirse. Es más, sin el uso de anteojos protectores, descubre la deslumbrante esfera del sol, lo que le negará en algún momento vivir en la oscuridad.
Sí, su invento le niega descansar. Detrás de sus párpados está, persecutoria, la luz. Jamás sus ojos descansan. Y el proceso avanza.
El drama del médico se complica con un asunto policial que lo obliga a huir y refugiarse en un circo donde lo explota un farsante, a protegerse en el consultorio fabricado por un explotador que convoca a la gente para ser atendida por un sanador, recurrir a los casinos de Las Vegas para ganar dinero y continuar con sus investigaciones que lo vuelvan a la normalidad, y demás angustias de un periplo en el que lo ayuda una colega que comprende el drama del científico.
El conocimiento puede conducir a cimas impensadas.
Y Xavier lo descubrirá al llegar a un campamento evangelista donde un predicador está repitiendo partes del Evangelio de San Mateo.
Con sus ojos como dos uvas negras de toda negrura se arrastra hasta el conferenciante en una vieja carpa, quien al verlo repite el bíblico “”…si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”.
Es verdad que el versículo evangélico (San Mateo, 5,6, capítulo 5) se refiera al adulterio, pero Corman se vale de él para epilogar el drama del hombre de ciencia que horrorizado llega a distinguir el Ojo de Dios…
El filme –con la acentuación de su excelente pathécolor- se aproxima a la parábola y confirma de qué manera Corman se ha valido del terror para referirse a Dios, o sea al pecado y a sus manifestaciones. Resulta curioso analizar su filmografía y descubrir que en cada título Dios-Satanás es una dualidad que el hombre debe develar. Un convite que, cine mediante, resulta radiante para el amante del cine.
Corman requirió para el protagónico a su actor favorito, Vincent Price, pero por cuestiones de trabajo tuvo que recurrir al notable Ray Milland -1907-86- (el del Oscar por “Días sin huellas”) y logró un resultado inmejorable. El actor del filme Otto Preminger logra una actuación mayúscula y permite disculpar a la medianía del reparto al que Corman seguramente acudió por motivos presupuestarios.
Lo que interesa es que el nombre de un director de la calidad de Roger Corman sea admirado, aunque más no sea con la bendición de los directivos de algún canal de cable desorientado.
Es una obra imperdible.

(1) En un programa doble se estrenó como se acostumbraba a hacerlo en los años 60’70’ para jolgorio de los aficionados al buen cine y gracias a la ignorancia de los distribuidores de títulos cinemascópicos. Como detalle baste con decir que “Sed de mal” de Orson Welles se estrenó de este modo. Los ejemplos incluyen a obras de importantes de John Huston.

HERNANDO HARB

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