EL ATRACÓN de Mimmo Calopresti - HERNANDO HARB

domingo, 1 de agosto de 2010 en 20:13














EL ATRACÓN

de Mimmo Calopresti


Italia, 2006

Título original: “L’abbuffata”

Género: Comedia

Dirección y Guión: Mimmo Calopresti

Coguionista: Monica Zapelli

Fotografía en colores

Hablada en italiano y en francés

Intérpretes: Paolo Briguglia (Gabriela) – Lorenzo Di Ciaccia (Marco) – Diego Abatantuono (Neri) – Nino Frassica (El profesor) – Elena Bouryka (Elena) – Valeria Bruni Tedeschi (Amélie)- y la actuación especial de Gérard Depardieu (como él mismo)

Estreno en Italia: 16 de noviembre de 2007

No estrenada en la Argentina

Duración: 100’


El mar, la espuma, los jóvenes a la espera mirando el horizonte, la playa invitando al refugio, alguna mujer-agua paseando en la lejanía, el grito de un niño jugando a la pelota, el murmullo de las voces en italiano (esta vez en calabrés), un adolescente recordando.

La película de Mimmo Calopresti (un cincuentón admirador de sus grandes antecesores en la dirección de su amada Italia) se desarrolla en Diamante, una pequeña ciudad de la Calabria, albergue de esperanzas y sueños como tantas otras emparentadas con Rimini. Y emergiendo de las aguas los fantasmas fellinianos invadiendo un relato que se escribe a sí mismo a medida que se desarrolla.

Tres jóvenes (Gabriela, Marco y Neri) están dispuestos a filmar una historia que se refiera a sus desventuras, alegrías y bostezos de vitelloni capaces de conquistar a la distancia la ciudad de Moraldo/Marcello y salvarse del fracaso.

No tienen un libreto, ni cuentan con actores, apenas una cámara y una imaginación armada de planos, contraplanos, travellings y montajes prestados o redescubiertos.

Recurren a la ayuda de un maduro que se resigna de su frustración como director de cine. No es optimista ante el empeño del trío apremiado por conquistar el azul de en el que se asoman las luces de un Titanic de cartulina (lo que implicaría, según el profesor, un modo de infiltrarse con la verdad). Les repite que “el deseo es una ausencia de sentidos” recreando alguna frase memorable.

Ellos quieren un gran actor que protagonice el filme no escrito. A partir de esa presencia nacerá el guión, y con éste las plazas con fuentes, los disfraces, las ausencias al borde de las aguas, las silenciosas despedidas, los árboles menos verdes del mundo y las mujeres de enormes senos huyendo de moradas entre orgasmos ofrecidos al viajero que busca su Itaca añorada donde esperan mil Penélopes.

Todo el filme de Calopresti es un homenaje a Federico y una regocijante fiesta que el gran director dispensara a los que aman el cine.

Los jóvenes encontrarán un actor que acepta interpretar “esa” película: Gérard Depardieu, quien arriba como un dios descendiendo de una avioneta y dispuesto a conversar con los habitantes de un pueblo que le dispensarán una “comilona” digna de una Roma que no conocen.

La fiesta es una secuencia imperdible, con textos prestados de obras maestras del mejor cine italiano. Y el actor francés se presta cómplice al juego que culminará impredeciblemente.

L´abbuffata es una comedia imperdible, en especial para los fellinianos dispuestos a homenajear al maestro.

Es una pena que ninguna distribuidora la estrena en un mercado paupérrimo de buenos títulos. Lo que permitiría conocer a un creador de otros títulos estupendos. Tal vez algún osado se anime a estrenar Come si fa a non amare a Pier Paolo Pasolini, un mediometraje documental donde se escuchan las voces del cómico Totó, Pasoli, Alberto Moravia, Laura Betti, Ninetto Davoli y la presencia de Bernardo Bertolucci homenajeando al director fallecido en las playas de Ostia.

En fin, las mismas sales, la espuma invocando recuerdos y despertando arquetipos que los sueños enriquecen las obras de los grandes talentos deloceano llamado cine.


Hernando Harb

LA VENTANA de Carlos Sorin -Arnaldo H.Corazza

en 15:18




















LA VENTANA
de Carlos Sorin

Título:
La ventana
Título original:
La ventana
Dirección:
Carlos Sorin
País:
España, ArgentinaAño: 2008
Duración:
85 min.
Género:
Drama
Calificación:
Apta para todos los públicos
Reparto:
María del Carmen Jiménez, Antonio Larreta, Alberto Ledesma, Emilse Roldán, Roberto Rovira
Guión: Carlos Sorin
Distribuidora:
Wanda Visión S.A
Productora:
Guacamole Films, Wanda Visión S.A.
Asistente de producción: Rocio Furmento
Departamento editorial: Leonardo Camporeale
Dirección:
Carlos Sorin
Diseño de producción:
Rafael Neville
Fotografía:
Julián Apezteguia
Guión: Carlos Sorin
Montaje:
Mohamed Rajid
Música:
Nicolás Sorin
Producción en línea:
Marcos Barboza
Sonido: Cecilia Rivero, Javier Farina, José Luis Díaz

Al amanecer Antonio, un hombre de ochenta años, se despierta en el que será el último día de su vida. No sabemos si él lo sabe. Quizá lo intuye, porque cada momento, cada variación de la luz, le llama la atención. Vive en una antigua casa de campo. Está en cama, enfermo, y lo cuidan con dedicación sus caseros y una empleada. Esperan a su hijo, que vive en el extranjero y no ve hace mucho tiempo y que llegará esa tarde informado del estado de su padre.

Carlos Sorín es un Director respetable del cine argentino, que bajo su cámara supo realizar buenos films. No se entiende como pudo filmar esta película, que no existe, que es simplemente deplorable. Realmente me cuesta entender. Se trata de un día de un viejo moribundo, que espera a su hijo. Y en esa espera no pasa nada importante, no hay un diálogo que nos atrape, una emoción que se nos escape por las imágenes. Es como la nada, como perder 85 minutos de nuestra vida. Sería fantástico que Sorín, un director con talento, vuelva a sus orígenes, y todos le estaremos agradecidos.


1.- Carlos Sorín es un director y guionista de cine argentino nacido en Buenos Aires en el año de 1944. Ha dirigido films como La película del rey (1985), La Era del Ñandú (1986), "Eterna Sonrisa de New Jersey" (1989) (inédita) Historias mínimas (2002), El perro (2004) y El camino de San Diego (2006). En tres de ellas ha contado con la ayuda de su hijo, el compositor Nicolás Sorín, que ha intervenido en la producción musical. Por su trabajo ha recibido más de 20 premios nacionales e internacionales. Acaso, y junto a Daniel Burman, el mejor cineasta de su generación. Filmografía Ringo, La Ventana - 2009, El camino de San Diego - 2006, Bombón - el perro - 2004, Historias mínimas - 2002, Eterna sonrisa de New Jersey - 1989, La Era del Ñandú - 1986 (Documental de TV), La película del rey - 1985.

Puntos de 1 a 5: 1 punto

PACO, la punta del iceberg de Diego Rafecas -HERNANDO HARB

sábado, 31 de julio de 2010 en 20:06















PACO, la punta del iceberg

de Diego Rafecas



Argentina, 2009

Género: drama

Dirección y Guión original: Diego Rafecas

Producida por Zazen Producciones – San Luis Cine – INCAA

Fotografía (en colores): Marcelo Iaccarino

Asistente de dirección: Natalia Urruty

Montaje: Marcela Sáenz

Productores ejecutivos: Daniel Rafecas – Nicolás Batlle

Coproductores: Fernando Sokolowicz – Claudio Corbelli – Matiz Arte Digital – Federico Cuevas

Música original: Babasónicos – Pity Álvarez – Tonolec

Intérpretes: Tomás Fonzi (Francisco) –Norma Aleandro (Nina) – Esther Goris (Ingrid Blank) – Luis Luque (Juanjo) – Romina Ricci (Camila) – Sofía Gala (Belén) – Salo PASOK (Julián) – Juan Palomino (Indio) – Leonora Balcarce (Yari) – Willy Lemos (Susú) Nelson Castro (Periodista)

Fecha de estreno en la Argentina: 18 de marzo de 2010

Duración: 120 minutos

Calificación: No apta para menores de 16 años

Fecha de estreno en la Argentina: 18 de marzo de 2010


Cuando los curas villeros argentinos lanzan un documento acerca de la difusión de la droga vulgarmente conocida como “paco” se lanza en formato DVD el film denominado con el nombre del tóxico, cuya permanencia en cartelera fue pobre. Los sacerdotes consignan en un encuentro realizado en el colegio Pío IX, de Almagro, que la falta de presencia del Estado es notable. Y reafirman que para obtener la recuperación de los chicos adictos “hay que cambiar también el mundo a su alrededor”. Rematan que “reconocer el fracaso (de la lucha contra la droga) es la puerta de la salvación”.

El documento ofrece estadísticas arrolladoras y aseguran que “el paco llega a la villa antes que la escuela y el trabajo”.

Esta explicación viene a cuento acerca del oportunismo aparente que parece tener el lanzamiento del filme escrito y dirigido por Daniel Rafecas, dueño de una producción económica infrecuente.

Porque la película es un endeble policial, de montaje confuso (sobre todo en la primera parte), con aristas sociopolíticas contradictorias y un guión repleto de tramas que no terminan por definirse y que enturbian el deseable mensaje que debió poseer una película de estas características.

Rafecas se entusiasma con su protagonista Francisco, hijo de una senadora influyente, consumidor de paco y cuyo apodo en el ambiente de las cocinas se lo conoce como Paco, lo que origina una risible coincidencia en el espectador atónito ante una pretendida metáfora indigna hasta del peor cómic adolescente. El muchacho es recluido en una institución para ser tratado bajo la dirección de una pareja samaritana, Nina y Juanjo, y deberá convivir con un variopinto mundillo de seres que cargan su adicción por causas apenas insinuadas en medio de un contexto dramático endeble por lo esquemático (en el mejor de los casos).

La actitud de la madre del internado se presta a la indignación: obtiene donaciones para la institución que asila a su hijo con una rapidez infrecuente en medios estatales y con orígenes no aclarados. Es más, la senadora (a cargo de una Esther Goris que no ha podido liberarse de su empatía artística con Eva Perón) se maneja con una soberbia inapropiada para una mujer que padece la enfermedad de su hijo sobre quien pesa una acusación de atentado y de muertes en un barrio pobre. En tanto la senadora recolecta fondos se escuchan frases insólitas (“Todo esto que se hace es contra la drogadicción, no ataca al narcotráfico”, es una) cuyo análisis se presta a deducciones con tufillo a amedrentamiento literario.

A esto se suma la cantidad de dramas secundarios que apenas se resuelven y quedan convertidos en bosquejos recortados de otro libreto (el caso de la desorientada Sofía Gala), o el final a cargo de la directora Nina (una repetida Norma Aleandro confesando haberse dedicado a su labor curativa por ser una ex adicta a la heroína…, o la temible escena de la seducción de Juanjo (un desubicado Luis Luque) perpetrada por una experta pupila.

Lo que se le achaca a este Paco es su fracaso como medio de prevención acerca de un drama que envuelve a tantos jóvenes (y no tanto) en una ciudad incapaz de albergar a gentes capaces de combatir un vil comercio que enmugrece nuestras calles y que supera el trabajo afanoso de la justicia.

La película no es convincente desde ningún punto de vista. Es más, sus intenciones son tan frustrantes que ni la moralina contagiosa de los discursos pueden salvarla de la condena al olvido. Para muestra basta la escena de la inconvincente conversación entre madre e hijo en la confitería Ideal,

La intervención del excelente periodista Nelson Castro no hace otra cosa que ocupar un lugar (breve) en un profuso elenco merecedor de otra suerte.


Hernando Harb

EL LIBRO DE LOS SECRETOS (EE.UU., 2010) -Hernando Harb

en 19:59










EL LIBRO DE LOS SECRETOS

de Allien y Albert Hughes

Título original: “The book of Eli” Género: Acción Dirección: Allien y Albert Hughes Guión: Gary Whitta -Anthony Peckham Producción: Joel Silver – Susan Downey – Eric Olsen – Andrew Kosovo Coproductor: Denzel Washington Distribuidora: Warner BROS/ Sony Pictures Montaje: Cindy Mollo Fotografía (en colores): Don Burguess Música: Atticus Ross Intérpretes: Denzel Washington (Eli) – Gary Oldman (Carnegie) –Mila Kunis (Solara) – Jennifer Velas – Malcolm Mcdowell. Frances de la Tour – Tom Waitts Michael Gambon Fecha de estreno en la Argentina: 18 de marzo de 2010 Duración: 110’ Calificación: Sólo para mayores de 16 años

El mundo se ha destruido. Treinta años después del Apocalipsis sobreviven dos clanes (uno en el Este, otro en el Oeste). Sí, parece otra del fin del mundo. Pero no, los hermanos Hughes no frecuentan el ámbito de los lugares comunes. Son lo suficientemente inteligentes como para utilizar un relato acerca de la destrucción de la humanidad y la supervivencia de unos pocos para concebir una metáfora de la necesidad de Dios que el hombre necesita para proseguir su misterioso devenir. El profeta, personificado estupendamente por Denzel Washington, que deambula por tierras yermas, alimentando piadosamente alguna rata hambrienta y combatiendo pandillas que lo asaltan en carreteras con fines de robo, guarda en su mochila el Libro de los Libros, un volumen misterioso que debe entregar a los que merecen ser sus lectores. No hay dudas: el caminante protege el último ejemplar de la Biblia, en un mundo donde casi nadie sabe leer. Es un ser con una misión y que susurra versículos como respuestas y reniega de tentaciones a su paso sabedor de que el Arquitecto del Universo es misericordioso. Los Hughes no se extravían en un libretos de catacumbas ni de profecías salvadoras de elegidos. Optan por la sutileza que no evita (al contrario la remarca) relacionarla con el fuego donde los autoritarios quemaban libros en la ficción inmoladora de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury. Al contrario, Eli, tal el nombre del transitorio dueño de las páginas sagradas, es pariente de los seres que habitan el universo de los memoriosos parlantes que poblaban el famoso relato bautizado con la temperatura a la que se quema el papel. Magnífica película fragmentada en dos partes marcadas no sólo por el guión sino con la complicidad de Don Burguess, un fotógrafo imaginativo que altera hasta el color del océano y modifica las expectativas de las miradas (desprotegidas de simbólicos anteojos negros) para respetar el código de los directores, recurrentes infaltables al Dios en el que habita el Bien y el Mal entablando un ajedrez eterno. Las proezas montajísticas y la desconcertante banda musical son dos logros nada menores para este Libro repleto de alusiones literarias y de inestimables claves obtenidas del valor espiritual y físico de un hombre que hasta sabe cómo enfrentar a una pareja de ancianos simpáticos que se alimentan de carne humana. Las actuaciones son exactas desde un Gary Oldman tiránico hasta una Jennifer Beals como una madre que padece una ceguera desde su infancia emparentada con algún libro de José Saramago (su mal físico adquiere una representación de victoria tramada por Alguien que ha cambiado la apariencia de su corte de arcángeles). Dato a considerar: la participación de Malcolm McDowell (de cabellera blanca, protector del Cisne de Avon y de la Enciclopedia Británica) y del inefable Tom Waitts. En síntesis: una de los Hughes para no perdérsela. Es una pena que su estreno en la Argentina se conociera con el título de El libro de los secretos, subtítulo de la zaga de La leyenda del tesoro perdido, una de esas tonterías que Nicolas Cage anima para dinamitar la cartelera de atracciones de las vacaciones infantiles.

Hernando Harb

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