TRIPTICO de Nicolas Barsoff-Arnaldo H.Corazza

domingo, 20 de junio de 2010 en 6:41









TRIPTICO

de Nicolas Barsoff


Actores: Andrés Irusta, Joaquín Wang, Yannick Du Plessis
Dramaturgia: Nicolás Barsoff, Francisco Grassi
Arte: Flavio Pagola, nosobra Teatral
Vestuario: Sofía Howard
Diseño Grafico: Nicolás Barsoff
Producción: nosobra Teatral
Diseño de Iluminación: nosobra Teatral
Prensa: Maria Sureda
Asistencia de dirección: Sofía Howard
Dirección: Nicolás Barsoff


La obra se muestra en Sportivo Teatral, sala sita en Thames 1425 dela ciudad de Buenos Aires.
Lo que queda de dos hombres despues de la Guerra, un coronel lisiado y un subordinado a quien la guerra lo dejo mentalmente afectado. Viven como si la guerra continuara, con los mismos codigos, y con el afuera prohibido. La llegada de un visitante desatara reacciones. La trama, por momentos me parecio interesante, y con una puesta y luces respetable. Me cuesta mucho ser muy critico, porque se del esfuerzo con que se montan estas obras en salas pequeñas, y fuera del circuito comercial. Sinceramente, me parecio mas una muestra de alumnos de teatro, a las que concurren parientes y amigos, y donde todo se perdona, que a un emprendimiento teatral. La direccion de los actores es una catastrofe, con resultados muy poco felices. El coronel sacando una voz impostada, forzada. No se sabe porque un coronel lisiado tiene que hablar asi, resultando por momentos inentendible. El subordinado del coronel, resulta el mejor de los tres, aunque por momentos sobreactuado en exceso. Y el tercero, parece mas un dibujo animado, grotesco, que un personaje del afuera. Sin embargo, con todas estas salvedades la obra mantuvo mi atencion, y mi interes por el final. Sigo rescatando el esfuerzo de muchos grupos teatrales para montar estos espectaculos, y sigo creyendo que hay que ir a verlos, mas alla del bien o mal.


Puntos de 1 a 5: 2 puntos

LA OLA de Dennis Gansel (Alemania 2008) HERNANDO HARB

miércoles, 16 de junio de 2010 en 7:12














LA OLA (Die Welle)

Alemania, 2008

Género: Drama

Dirección y guión: Dennis Gansel

Coguionista: Peter Thorwarth

Libro: un cuento de William Bon Jones

Producción: Christian Becker

Idea de producción: Nina Maag

Fotografía (en colores): Thorsten Breuer

Montaje: Well Christen

Música original: Heiko Maile

Intérpretes: Jürgen Vogel (Rainer Wenger) – Max Riemelt (Marco) – Frederick Lau (Tim) Jennifer Ulrico (Karo) – Christiane Paul (Anke)

Estreno mundial: Festival de Sundance 2008

Estreno en Argentina: 20Agosto 2009

Duración original: 101’

Duración en Argentina: 102’

Calificación: Sólo para mayores de 16 años.


Inquietante filme. Escenario: un colegio secundario. Se inicia la denominada Projektwoche, una semana de proyectos que se desarrolla habitualmente en las aulas alemanas. El profesor Rainer Wenger debe iniciar una semana dedicada a la autocracia (del griego autokráteia, un sistema de gobierno en el que la voluntad de un individuo es la ley suprema). Lo hace en contra de su voluntad, prefiere dictar clases sobre la anarquía, pero choca con la voluntad de sus superiores.

Instalado frente a un alumnado de ambos sexos opta por “jugar” con la creación de un sistema autoritario bajo su dominio. Su error reside en no prevenir a los jóvenes que terminarán fascinados con la idea.

El revulsivo desarrollo de las lecciones alcanza imprevisibles consecuencias. Como una seductora serpiente la idea recorre los pupitres con la sinuosidad de un plan elaborado con meticulosidad.

Hay algunas excepciones: dos jovencitas reniegan imán provocado por el

hábil mensajero de las lecciones.

Primero se necesita un líder. El profeso se erige como tal. Luego se detallan los orígenes de un sistema autocrático: “inflación”, propone uno; “falta de empleo”, arriesga otro; “los ricos más ricos, los pobres más pobres”, detalla alguien. Y así germina la semilla regada con una necesidad de cambiar un modo de vida ya presentado en el austero prólogo de la historia: falta de afecto en el hogar, ausencia de valores, dominio de los fuertes sobre los débiles -un joven asustado por los aprietes de un trío de compañeros les regala marihuana para “comprarlos”-, temor ante un futuro donde la política y la ética están ausentes, y otros ítems esenciales en una realidad desvalida que esconde las huellas que ha dejado un nazismo que sobrevive en la cocina del inconsciente colectivo.

Ante todo está el nudo del “huevo de la serpiente”: desconocer al diferente, gruppoimponer un autoritarismo que rechaza a quien piense distinto. El meollo se completa con la cáscara diseñada por la “masa” del claustro: la necesidad de uniformarse (“camisa blanca”, proponen), imaginar una consigna (“una ola”, dice un enérgico proponente que dibuja en el aire la lengua que el mar dibuja en su pleamar)…

La Ola es un grupo. Es más, tienen una calcomanía que al amanecer aparecerá en muros y vitrinas tapando a las de sus oponentes…

El déjà vu que nos presenta el maestro (quien ha dejado de ser “señor Rainer” para convertirse en “el señor Wenger”) es tan temible que el espectador/observador asiste a la proyección no sin experimentar algún sentimiento culposo (los tiempos que se viven no son los ideales para el triunfo de auténticas democracias, y sí para fundar extremismos en actualizadas ediciones).

Si el filme de Dennis Gansel ofrece algunos flancos no convincentes –los anarquistas parecen representantes de patotas de una banda de heavy metal, por ejemplo- éstos son perdonables ante la tarea de prevenir que se encarga de lograr con afán. Al que contribuyen actores excelentes y una música original adaptada al clima del alegato que bien podía haberse inspirado en Bordelois:

Elenco elenco viene del latín elenchus, apéndice, listado. También se lo puede vincular con elección que en latín siempre expresa la acción de tomar unos y sacar. La palabra grupo nombra el conjunto de pluralidades, la colecció: del italiano gruppo es nudo y de origen germánico kropf que es el buche de ave, gancho, l que deriva en recipiente, corchete, la acción de agrupar. De elenco deriva colección y de ésta obtenemos colectivo, que nombra el conjunto de personas que actúan como grupo, del latín collectivus –reunido-. Desde el listado o catálogo, pasando por el buche del ave que recolecta su alimento , hasta la reunión de personas formando un nudo, se percibe un mismo sentido: la presencia ineludible de lo individual frente a la voluntad ilusoria del conjunto de constituirse en Uno”.

Con ustedes, la Ola, más allá de la playa, inundando lo hasta ahora inundable, llegando hasta los rincones desprotegidos por falta de precaución interna.

Señoras y señores, la Ola no reconoce protestas, rechazos, diferencias, minorías altruistas. Sólo quiere esparcir su sal.


HERNANDO HARB

NIÑOS DEL LIMBO de Andrea Garrote-Arnaldo H.Corazza

domingo, 13 de junio de 2010 en 6:30











NIÑOS DEL LIMBO

de Andrea Garrote


EL CAMARIN DE LAS MUSAS
Reservas: 4862-0655
Funciones: Sabados 23 hs. y domingos 18 hs.

Elenco: Amanda Busnelli. Andrea Garrote. Guillermo Jacubowicz. Alejandro Pérez, Javier Rodríguez. Mariano Sayavedra y Alejandro Zingman.
Músicos: Saxos: Francisco Huici /Bajo Freetless: Gabriel De Piero / Piano y órgano: Gustavo Corrado/ Guitarra y batería: Federico Marquestó
Diseño de escenografía y luces:
Pedro Piana & Santiago Badillo
Vestuario: Romina Cariola.
Collage Mariano Lucano
Fotografía: Nicolás Levin.
Asistencia de Dirección: Lucila Pérez Lascano.
Dirección: Andrea Garrote.

La obra tiene altos contenidos metaforicos, que una vez salida de la pluma de su autora y directora -Andrea Garrote-, cada uno de los espectadores dara curso a su imaginaciòn, y los interpretara a su manera. La obra transcurre en un taller literario, donde cada uno vive en su limbo, abstraidos de la realidad cotidiana, en un ejercicio de intelectualidad abstracta. Sin embargo, la realidad ingresa al taller, y todos se ven involucrados con una trama cuasi policial, la organizaciòn de un atentado delirante al Planetario, y alli comienza el desarrollo de cada personaje, incapaces de salir de su aislamiento y comprender la realidad. Solo un debil mental, pareciera comprender todo lo que sucede. La obra es interesante, me agrado por cierto, y la puesta y las interpretaciones son magnificas. Es muy inteligente la propuesta de Andrea Garrote, y ojala le vaya bien con este proyecto, bastante superador de la media del teatro argentino, que por momentos tiene lagunas de creatividad insoportables.

Puntos de 1 a 5: 4 puntos

MEIN FÜHRER (Alemania 2007) Hernando Harb

sábado, 12 de junio de 2010 en 8:03
















MEIN FÜHRER

Título original: Mein Führer

Origen: Alemania 2007

Género: Sátira

Dirección, idea y guión: Dani Levy

Intérpretes: Helge Schneider (Adolf Hitler) – Ulrico Mühe (Adolf Grünbaum) – Silvestre Groth (Goebbels) – Adriana Altaras (Elsa Grünbaum) – Ulrico Noethen (Himmler) – Udo Froschwald (Tte. Gral. Rattenhuber) – Shawn Karlbor (Adam Grünbaum)

Fotografía (en colores y blanco y negro): Carl-F. Koschnck

Montaje: Meter R. Aram

Música: Nicki Reisser

Duración en la Argentina: 95’

Duración en Alemania: 89’

Duración en USA: 89’

Fecha de estreno en la Argentina: 17 de diciembre de 2009

Lanzamiento en dvd en la Argentina: mayo de 20010

Calificación: Sólo para mayores de 13 años


No gustó ni a tirios ni a troyanos. Por el mismo motivo: la figura de Adolf Hitler. Es que el dictador aparece como un payaso enfermizo y pusilánime, psicología que no conformó en Israel ni en Alemania, donde el filme del judío suizo-alemán Daniel Levy – el de la interesante Good by, Lenin!- intentó presentar al dictador de un modo satírico, casi inverosímil, para remarcar un probable probable culpable a su ascenso al poder: el mismísimo pueblo alemán, hipnotizado, capaz de no escuchar –pero sí oír- las arengas del hombrecito del bigotito.

Intención evidenciada en los tramos finales que combinan las imágenes de ficción con las de documentales que fotografían a masas enfervorizadas capaces de no reconocer la derrota del nazismo en un desfile llevado a cabo en diciembre de 1944. Levy señala conductas masivas y culposas, pero no se atreve a analizarlas. Parece dejar la tarea al espectador contando con la notable cooperación del montajista Niki Reisser y del fotógrafo Peter R. Adam. Tal vez en esa ausencia resida el porqué de la reacción de algunas audiencias y del cercenamiento de varios minutos de montaje, pasibles de molestar espíritus más o menos sensibles, incapacitados de comprender los propósitos de un director que optó por señalar y no por profundizar un relato que bordea la comedia y ridiculiza un período negro de la historia mundial.

El entorno de Hitler asiste a la próxima caída del régimen y a la decadencia mental de su líder, justo cuando se prepara un desfile donde el maestro debe pronunciar un discurso triunfalista ante una masa conformada por rubicundos niños, mujeres y hombres lanzando prestos a vitorear al creador de la guerra total. La solución está en recurrir a un profesor de interpretación, Adolf Grünsbaum, un judío instalado con su familia (esposa y tres hijos) en Auschwitz.

Lo convencen siempre que dejen en libertad a sus parientes, lo que Goebbels y compañía aceptan con tal de operar el milagro de normalizar a un Hitler infantil. Las clases se realizarán en las oficinas de Hitler, las que están calcadas de The great dictador (Charles Chaplin, 1940) donde el admirable mimo Carlitos se burlaba jugando con un mapamundi de los delirios mesiánicos del alemán.

Los dos Hitler sostienen cierta empatía derivada de la relación maestro-dicípulo. A no asustarse, era inevitable que surgiera ese vínculo circunscrito temporariamente a un ámbito a los que parecen no llegar los ecos bélicos que aún persisten en las tareas de los que observan detrás de un espejo cómo Grünbaum domestica al otro Adolf, hasta casi transformarlo en un muñeco sin delatar su proyecto develado al final del filme.

La arriesgada escena que provocó ciertas iras y estupor en el Festival de Cine Judío de junio de 2009 muestra al dictador, asustado por sus miedos interiores, recurriendo a la protección del matrimonio judío, que duerme en una pobre habitación de un sótano junto con sus hijos: Hitler se acuesta en medio de los cónyuges que se cuestionan si es momento de matarlo y ante la silenciosa mirada de Adam, el hijo mayor que ataca la claudicación (se verá que es aparente) de su padre. No es para menos. Ver al líder disfrutando del calor del lecho matrimonial de dos judíos ex prisioneros en un campo de concentración no resulta fácilmente digerible. Pero Levi la desarrolla en una impecable secuencia con cautela creativa y una coreografía de imágenes donde la tragedia y la comedia negra se ensamblan provocando lástima temporaria.

Párrafo aparte para las mágníficas labores de Ulrico Mühe del actor –fallecido en 2009- de La vida de los otros –ese notable filme que denuncia el fracaso del comunismo- y de Helge Schneider, un músico alemán que caracteriza con mesura al dictarzuelo de marras.

No es una gran película. Pero sí una visión que merecía verse y no dejarse llevar por la intolerancia. El profesor Grünbaum merecía una comprensión justificada por un final (que conviene no develar) digno de una sátira que pudo ser magnífica si su realizador se hubiese olvidado de ciertos pruritos y hubiera convocado a una imaginación sin convocar a censuras que conviene superar, sin que esto signifique olvidar lo ajusticiable. Pero se trata del arte y sus alcances.


HERNANDO HARB

SARABAND Ingmar Bergman-Arnaldo H.Corazza

lunes, 7 de junio de 2010 en 7:06

















SARABAND

Ingmar Bergman


Dirección y guión:
Ingmar Bergman.
País:
Suecia.
Año: 2003.
Duración: 107 min.
Género: Drama.
Interpretación:
Liv Ullmann (Marianne), Erland Josephson (Johan), Börje Ahlstedt (Henrik), Julia Dufvenius (Karin), Gunnel Fred (Martha).
Producción: Pia Ehrnvall.
Fotografía: Raymond Wemmenlöv, Per-Olof Lantto, Sofi Stridh, Jesper Holmström y Stefan Eriksson.
Montaje: Sylvia Ingemarsson.
Dirección artística: Göran Wassberg.
Vestuario: Inger Pherson.
Estreno en Suecia: 1 Diciembre 2003.
Estreno en España: 18 Noviembre 2005.


Casi como arte de magia, el día sabado a la tarde, en el canal de cable MAX, pasaron SARABANG en último film de Ingmar Bergman. Realizada para la TV sueca, con 10 capitulos y un epílogo, en formato digital, y luego llevada al cine, Bergman nos dá nuevamente muestra de su arte inigualable. Algunos cronistas han dicho que no hay nada nuevo en este film de Bergman, y es cierto, pero este mas de lo mismo esta volcado en una muestra de arte insuperable. El incesto, las relaciones posesivas, el odio, la imposibilidad del amor, y...la muerte. Cuatro personales centrales
Johan (Erland Josephson) y Marianne (Liv Ullmann), un hijo de Johan y su nieta. Tanto Erland Josephson como Liv Ullmann actores preferidos del Bergman nos brindan actuaciones memorables. repiten tanto los films en los canales de Cable, que sugiero no dejen pasar la oportunidad de verla, no solo no se arrepentirán, sino que llevaran siempre consigo una muestra del talento de este maestro del cine contemporaneo. El titulo del film deriva de Saraband de la suite No. 5 para violonchelo solo de Juan Sebastian Bach, y que brinda la música de la película.

Puntos de 1 a 5: 5 puntos


LEGION DE ANGELES de Scout Stewart -HERNANDO HARB

domingo, 6 de junio de 2010 en 17:29















LEGIÓN DE ÁNGELES

Título original: Legion

Estados Unidos, 2010

Género: Suspenso

Director: Scout Stewart

Guión: Meter Schnik – Scout Charles Stewart

Fotografía (en colores): John Lindley

Música: John Frizzell

Montaje: Steve Kemper:

Productores: David Lancaster, Michel Litvak, Marc Sadegh

Intérpretes: Paul Bettany (Arcángel Michael) – Lucas Black (Jeep) – Adrianne Palicki (Charlie) – Dennos Quaid (Bob) – Kate Walsh (Sandra) – Jon Kennedy (Howard) – Tyresse Gibson (Kyle)

Duración original: 92’

Estreno en Argentina: 3 de junio de 2010

Calificación: No apta para menores de 13 años


Este segundo largometraje de Scout Stewart (encargado de efectos películas de exitosas superproducciones) dicen que provocó las iras de algunos grupos cristianos. Una pérdida de tiempo que merecía mejores objetivos. Hay gentes que merecen el perdón divino, no san lo que hacen.

La historia casi bizarra sino fuera por la millonaria producción y el despliegue de sonido comienza con el mismísimo Arcángel Miguel robando en una corrompida Los Ángeles un armamento. Luego de matar a dos policías se va con dos bolsos cargados rumbo a un restorán perdido en un desierto de USA cuyo nombre es (prevención de los guionistas) Paradise Falls con el fin de ayudar a una camarera que está a un mes de dar a luz. Bueno, es una madre soltera que desconoce quién es el padre del bebé y cuyo compañero de trabajo (Jeep, un bobalicón enamorado hasta el punto de prohijar al que se asoma al mundo en latitudes tan solitarias) es el hijo del dueño del local (Bob, marido abandonado, comerciante quebrado).

El plan del alado Miguel se explica. Dios está enojadísimo con la raza humana (una voz femenina en off se encarga de decir –al comienzo y al final del filme- que los hombres han terminado por hacer del mundo un basurero sin arreglo, en verdad no dice basurero, puesto que es una divinidad aggiornada al léxico de estos tiempos.

La gente del restorán recibe algunas visitas antes de la del alado personaje: un matrimonio con hija adolescente ninfómana y el auto descompuesto, un negro delincuente, una dulce ansiada que resulta ser una adicta a la carne humana y que se trepa por las paredes como una mujer araña, y una invasión de moscas provenientes no de precisamente de Egipto, a la que le seguirá una plaga (más peligrosa) de especímenes humanos dispuestos a aniquilar a los reclutados por azar en el boliche (incluido un negro cocinero que lee la Biblia con mucho afán).

Pero llega el Arcángel (quien se ha despojado de sus alas) con sus armas y una decisión: convertirse en el ángel rebelde porque no acepta las órdenes del Supremo Arquitecto (terminar con los terráqueos por pecadores irredimibles).

Si el bebé de la mesera nace, la orden del Altísimo se va al infierno y los colegas alados (presididos por un musculoso Gabriel) fracasarán. Miguel es un personaje de cómic capaz de disparar a los caníbales que invaden el lugar con ferocidad imaginativa: hay un rubicundo niño con voz de ultratumba que prefiere prenderse al cuello de un humano antes que saborear un chupetín.

Es fácil imaginar lo que sigue. Abundan los gags humorísticos para aliviar algún derrame de sangre: hay una nena con globo de cumpleaños no vegetariana, el dueño del local se manda un buen chiste antes de morir) y algún guiño cinéfilo: el televisor se descompone justo cuando James Stewart indaga por un ángel en la optimista ¡Qué bello es vivir!.

Legión de ángeles no pretender ser más que un entretenimiento con final abierto y asperjado de incienso. Al final Dios sabe lo que hace y comprende que la bondad vale más que un par de majestuosas alas. Y los arcángeles son hermanos al final, aunque se peleen por cumplir las consignas del enojado Padre.

Hay suspenso por doquier, cánticos religiosos como fondo, mucha sangre y hasta la presencia a medianoche de una camioneta que –altavoz mediante- vende ice creams. El heladero de medianoche (un avejentado Josh Stamberg) resulta ser un muerto viviente, como era de esperar.

Si el boicot de los grupos religiosos hubiera sido exitoso, una legión de adolescentes y adultos adictos a estos platos fuertes se habrían privado de una de suspenso y hasta echar una hojeado al Libro de los Libros, aunque más no sea el salmo que precede a esta ficción coloreada con el rojo que deben tener los exponentes de un género que promete invadir las pantallas (hasta en tridimensional). A prepararse. Así sea.


Hernando Harb

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