EL REGRESO de Andrei Zvyagintsev (Rusia 2003) -ARNALDO H. CORAZZA

lunes, 27 de septiembre de 2010 en 18:36




















EL REGRESO
de Andrei Zvyagintsev

Título: El regreso
Título original:
Vozvrashcheniye
Dirección:
Andrei Zvyagintsev
País: Rusia
Año:
2003
Duración:
105 min.
Género:
Drama
Reparto: Vladimir Garin, Ivan Dobronravov, Konstantin Lavronenko, Natalya Vdovina, Yelizaveta Aleksandrova, Lazar Dubovik, Lyubov Kazakova, Galina Petrova, Aleksei Suknovalov, Andrei Sumin
Productora: Ren Film
Casting:
Galina Dovgal, Genriyetta Bagdasarova
Dirección: Andrei Zvyagintsev
Diseño de producción:
Zhanna Pakhomova
Efectos visuales:
Dmitry Tokoyakov, Kirill Bobrov
Fotografía:
Mikhail Krichman
Guión:
Aleksandr Novototsky, Vladimir Moiseyenko
Maquillaje: Galya Ponomaryova
Montaje:
Vladimir Mogilevsky
Música:
Andrei Dergachyov
Producción ejecutiva: Andrew Colton, Yelena Kovalyova
Sonido: Andrei Khudyakov, Dmitri Nagorny
Vestuario:
Anna Barthuly

La vida de dos hermanos sufre un brusco cambio cuando de repente aparece su padre, al que sólo recordaban de una fotografía de hace diez años. ¿Es realmente su padre?¿Por qué ha vuelto tras todo este tiempo? Los chicos encontrarán las respuestas en una remota y solitaria isla, a lo largo de un emocionante viaje por los bellos parajes de Siberia, con el hombre que ha puesto sus vidas del revés.

En esta opera prima del director ruso Andréi Zvyagintsev, cuenta como dice el resumen, la historia de dos hermanos adolescentes que se reencuentran con su padre luego de 12 años de ausencia y juntos realizaran un viaje a una isla. No se ocupa el director de develarnos todas las incognitas planteadas,si es realmente el padre de los adolescentes, por que a vuelto, que contiene el cofre que recoge en la isla , los motivos de sus brusquedades con sus hijos. En fin estas incognitas parecieran que solo sirven para distraernos del tema principal, que es el rol del padre en dos adolescentes. El mayor que poco a poco va acercandose y admirando a su padre y el menor que lo rechaza y condena su ausencia durante casi toda su vida. El relato es magnifico, lento, denso, con una fotografia maravillosa. Creo es una reflexion sobre la presencia y ausencia del padre,el autoritarismo, en una historia por momentos mágica, y que nos lleva a reflexionar sobre los cambios que esa presencia - y luego la ausencia- va generando en los adolescentes, que no son los mismos al concluir el film. Excelente el trabajo actoral de los dos adolescentes. Estamos en presencia de un excelente film, altamente recomendable, aunque como ocurre con el cine ruso, no sera facil de encontrar.

Puntos de 1 a 5: 4 puntos.

Arnaldo H.Corazza

DE PASOLINI A DE FILIPPO - Hernando Harb

domingo, 26 de septiembre de 2010 en 16:06














Transcribimos una carta escrita por el director de “Teorema” un 24 de septiembre de 1975 dirigida a Eduardo De Filippo. Un poco más de un mes después, el 1 de noviembre de 1975, Pier Paolo Pasolini fue asesinado en las playas de Ostia, cerca de Roma.

El famoso dramaturgo -autor de “Filomena Marturano”-, también director de cine y actor napolitano (1900-1984) era el destinatario de la misiva en la que Pasolini le proponía proyectar una película que deseaba realizar desde hacía mucho tiempo, “Pornoteo-kolossal”. Le confiaba a De Filippo su primer boceto.


“Roma, 24 de septiembre de 1975

Querido Eduardo:

Por fin, aquí te envío, por escrito, la película de la que hace años te hablo. Sustancialmente, está todo. Faltan los diálogos, todavía provisorios, porque tengo mucha fe en tu colaboración, mientras filmamos, colaboración quizá improvisada. Te confío Epifinio completamente; apriorísticamente, por toma de partido, por elección. Epifinio eres tú. El “tú” del sueño, aparentemente idealizado, aparentemente real.

He hablado del texto por escrito. En realidad, no es así. En efecto, se lo dicté al grabador (por primera vez en mi vida). Es por eso, lingüísticamente, oral. Cuando lo leas, notarás enseguida cierto aire un poco plomizo, repetitivo, pedante. Ignóralo. Pero me resulta imposible -por razones prácticas- escribirlo de otra manera.

Yo mismo lo leí completamente hoy –hace poco- por primera vez, y quedé traumado: boquiabierto por su compromiso ‘ideológico’, propio en verdad de un ‘poema’, y agobiado por su mole organizativa.

Espero con toda mi pasión no sólo que la película te guste y aceptes hacerla, sino también que me ayudes, que me alientes a afrontar una propuesta así.

Te abrazo con afecto. Tuyo


Pier Paolo.” (*)


(*) Pasolini, P.P. – Pasiones heréticas. Correspondencias 1940-1975. Buenos Aires. El Cuenco de Plata, 2005.


HERNANDO HARB

UN GRAN ACTOR: DICK BOGARDE - Arnaldo H.Corazza

en 6:34














Sir Derek Jules Gaspard Ulric Niven van den Bogaerde
(28 de marzo de 19218 de mayo de 1999), más conocido por el nombre artístico de Dirk Bogarde, fue un consagrado y prolífico actor de carácter y además escritor británico.Bogarde nació en West HampsteadLondres (), de ascendencia neerlandesa y escocesa. Su padre, Ulric van den Bogaerde (nació en Perry Barr, Birmingham) era el editor artístico de The Times y su madre, Margaret Niven era actriz. Se unió al ejército y participó en la Segunda Guerra Mundial, alcanzando el rango de capitán. Bogarde estuvo en las batallas de Europa y el Pacífico, principalmente como oficial de inteligencia. En abril de 1945 fue uno de los primeros oficiales aliados en llegar al campo de concentración Bergen-Belsen en Alemania, una experiencia que lo marcó bastante y de la cual no pudo hablar durante varias décadas. Su horror y repulsión hacia la crueldad que vio en Belsen ayudaron a crear una especie de hostilidad hacia Alemania; en los años 90 escribió que bajaría de un ascensor antes que estar en uno junto a un alemán. Irónicamente, tres de sus papeles más importantes serían interpretando a un alemán (uno de ellos, un oficial de las SS).Tras la guerra, la atractiva apariencia varonil de Bogarde le permitió comenzar una carrera como actor, siendo contratado por la Organización Rank.En 1950 logró cierto reconocimiento tras su papel como el criminal Tom Riley, quien disparó al policía George Dixon en The Blue Lamp; pero fue la comedia Doctor in the House (1954), producida por Betty Box, dirigida por Ralph Thomas y coprotagonizada por Kenneth More, Donald Sinden y James Robertson Justice, la que hizo de Bogarde una estrella.Durante los años cincuenta, interpretó a un asesino que se hace amigo de un joven en Hunted (1952, también conocida como The Stranger in Between); un aviador que, en contra de las órdenes, se une a un gran ataque en contra de los alemanes en Appointment in London (1953); el papel de un sargento atrapado en una lancha con sir Michael Redgrave en The Sea Shall Not Have Them (1954) y, en The Sleeping Tiger (1954), a un criminal, acompañado de la actriz Alexis Smith.La primera película de Bogarde junto al director Joseph Losey, Doctor at Sea (1955), coprotagonizada por Brigitte Bardot en uno de sus primeros papeles cinematográficos; Cast a Dark Shadow (1955), como un hombre que se casa por dinero y luego asesina a su esposa; The Spanish Gardner (1956), coprotagonizada por Cyril Cusack y Bernard Lee; Doctor at Large (1957), otro trabajo de la serie de doctores, coprotagonizada por Shirley Eaton; A Tale of Two Cities (1958), una adaptación del clásico de Charles Dickens; The Doctor's Dilemma (1959), por George Bernard Shaw y coprotagonizada por Leslie Caron y Robert Morley, no es parte de la serie de doctores; y Libel (1959), interpretando a tres personajes y coprotagonizada por Olivia de Havilland.Bogarde se convirtió rápidamente en un ídolo de matiné y se convirtió en el británico más popular de Hollywood durante los años cincuenta. La principal característica de las actuaciones de Bogarde era su natural desenvoltura frente a las cámaras, no costándole asumir complicados perfiles de sus personajes, de hecho fue uno de los primeros actores en interpretar a un bisexual en la pantalla inglesa.Tras 1960, Bogarde adoptó trabajos más difíciles, como su personaje en Victim (1961); Hugo Barrett en The Servant (1963) (dirigida por Joseph Losey); el reportero de televisión Robert Gold en Darling (1965); Stephen, un profesor de la Universidad de Oxford, en Accident (1967); el empresario alemán Frederick Bruckman en la película de Luchino Visconti The Damned (La caída de los dioses) (1969); el exnazi Max, en la controvertida The Night Porter (Portero de noche) (1974), dirigida por Liliana Cavani, y Gustav von Aschenbach, quizá el más conocido de sus personajes, en Muerte en Venecia (1971), también dirigida por Luchino Visconti. Estas filmografías son la "edad de oro" de Bogarde.Otras películas de Bogarde durante los años sesenta y setenta fueron The Angel Wore Red (1960), donde hizo de un sacerdote que se enamora del personaje de Ava Gardner, quien trabaja en un cabaret durante la Guerra Civil Española; Song Without End (1960), donde interpreta a Franz Liszt y dirigido por George Cukor; The Singer Not the Song (1961), como un bandido mexicano y coprotagonizada por Sir John Mills como sacerdote; HMS Defiant (también conocida como Damn the Defiant!) (1962), donde hace el personaje del teniente Scott-Padget junto a Sir Alec Guinness; I Could Go On Singing (1963), interpretando a David Donne coprotagonizando con Judy Garland en su último papel cinematográfico; The Mind Benders (1963), una película sobre experimentos en la Universidad de Oxford (precursora de Altered States (1980)) interpretando al Dr. Henry Longman; Hot Enough For June (1964), (también conocida como Agent 8 3/4) (1964), una parodia de James Bond interpretando al agente secreto Nicholas Whistler; King And Country (1964), haciendo el papel del Capitán Hargreaves, junto a Tom Courtenay; Modesty Blaise (1966), película de espías donde hizo del archivillano Gabriel; Our Mother's House (1967), donde interpretó a Charlie Hook, padre de siete hijos, dirigido por Jack Clayton; The Fixer (1968), basada en la novela de Bernard Malamud donde hizo de Bibikov, coprotagonizada por Alan Bates; Sebastian (1968), interpretando al profesor de la Universidad de Oxford Mr. Sebastian junto a Sir John Gielgud, Susannah York y Lilli Palmer; Oh! What A Lovely War (1969), haciendo el papel de Stephen, coprotagonizada por Sir John Gielgud y dirigida por Sir Richard Attenborough; Justine (1969), interpretando a Pursewarden y dirigida por George Cukor; Le Serpent (1973), haciendo el papel de Boyle, coprotagonizada por Henry Fonda y Yul Brynner; A Bridge Too Far (1977), en el controvertido papel del General Frederick "Boy" Browning junto a Sean Connery, y otras estrellas; Providence (1977), interpretando a Claude Langham y coprotagonizada por Sir John Gielgud; Despair (1978), como Hermann Hermann, y Daddy Nostalgie (1991), haciendo de Daddy junto al actor Jane Birkin, en la última interpretación cinematográfica de Bogarde.Mientras estaba en la Organización Rank, Bogarde fue considerado para la versión cinematográfica de Lawrence Of Arabia, la cual sería dirigida por Anthony Asquith. El rol de Lawrence finalmente fue entregado a Peter O'Toole, en una película distribuida por Columbia Pictures en 1962 y dirigida por David Lean. El no poder interpretar a Lawrence de Arabia fue una de las grandes decepciones de Bogarde en la industria del cine.[1] Bogarde también fue considerado para el rol en la película de MGM Doctor Zhivago (1965).[2] Mientras trabajaba en Darling con Julie Christie, recibió la noticia de que interpretaría a Lara en Zhivago, pero Bogarde no. Algunos años antes, había rechazado el rol de Gaston en Gigi (1958) de MGM. Cualquiera de estos tres papeles le hubieran dado reconocimiento internacional, pero no fue así. Sin embargo, Bogarde dejó su legado en un estilo diferente de personajes, más controvertidos.Bogarde fue nominado seis veces como mejor actor por la Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión (BAFTA), ganando dos veces por The Servant en 1963 y Darling en 1965. Además recibió el premio a la trayectoria del Círculo de Críticos Cinematográficos de Londres en 1991.Entre 1939 y 1991 hizo 63 películas.En 1977 Bogarde se dedicó a su segunda carrera, como escritor. Comenzando con su primer volumen A Postillion Struck by Lightning, escribió una serie de autobiografías, novelas y críticas de libros. Como escritor Bogarde demostró ser un autor de estilo elegante.Bogarde nunca contrajo matrimonio, y durante su vida, se dijo que era homosexual. Durante varios años compartió su hogar con su representante Anthony "Tony" Forwood (esposo de la actriz Glynis Johns y padre del actor Gareth Forwood), pero negó varias veces que su relación fuese algo más que amistad.Aunque Bogarde ha sido criticado por algunos ya que nunca hizo conocer su situación, protagonizó la película de 1961 Victim donde interpretaba a un bisexual en Londres que mantenía una relación sentimental con un joven. Victim es considerada la primera película británica en tratar seriamente el tema de la homosexualidad. La película ayudó a cambiar las leyes que afectaban a los homosexuales en el Reino Unido, gracias a las labores de Harold Wilson en 1967.La relación más seria de Bogarde con una mujer fue con la actriz francesa Capucine, con la cual quería casarse.En 1984 Bogarde fue presidente del jurado del Festival de Cine de Cannes. Esto significó un gran honor para Bogarde, ya que fue el primer británico en ocupar este puesto.Los papeles de Bogarde lo convirtieron en un artista de culto. El cantante Morrissey era uno de sus admiradores, y, según Charlotte Rampling,[3] Bogarde recibió una oferta en 1990 de Madonna para aparecer en su video Justify My Love, citando The Night Porter como inspiración. Bogarde rechazó su oferta.Dirk Bogarde recibió el título de caballero en 1992 debido a sus servicios mediante la actuación, y recibió otros honores de las universidades St. Andrews y Sussex. Debido a su hábito de fumar, Bogarde sufrió un pequeño infarto en noviembre de 1987, mientras Tony Forwood estaba muriendo debido a su cáncer y enfermedad de Parkinson.En septiembre de 1996 se sometió a una operación debido a complicaciones arteriales, y sufrió un severo tromboembolismo pulmonar inmediatamente tras la intervención. Durante los últimos tres años de su vida Bogarde tuvo un lado de su cuerpo paralizado, esto además afectó su voz.Logró, sin embargo, completar un último volumen autobiográfico. Antes de morir pasó sus últimos días junto a su amiga Lauren Bacall. Sir Dirk Bogarde murió en Londres de un ataque cardíaco el 8 de mayo de 1999, a la edad de 78 años.Sus cenizas fueron esparcidas en el estado de Le Haut Clermont cerca de Grasse, al sur de Francia.Sir Dirk Bogarde es considerado por algunos la mayor estrella cinematográfica británica en el siglo XX.Fuente Wikipedia

UNA PAREJA DESPAREJA de Glenn Ficarra y John Requa - HERNANDO HARB

sábado, 25 de septiembre de 2010 en 17:17


















UNA PAREJA DESPAREJA


Título original: I Love You Phillip Morris

Estados Unidos, 2009

Género: Comedia dramática

Hablada en inglés

Directores: Glenn Ficarra – John Requa

Guionistas: Glenn Ficarra – John Requa

Novela de Steven McVicker

Productores: Andrew Lazar – Luc Besson – Far Shariat y otros.

Fotografía en colores: Xavier Pérez Grobet

Montaje: Thomas J. Nordgerg

Música: Nick Urata

Vestuario: David C. Robinson

Director de producción: Hugo Luczyc-Wyhowski

Intérpretes: Jim Carrey (Steven Russell) – Ewan McGregor (Pillip Morris) – Leslie Mann (Debie) – Rodrigo Santoro (Jimmy Kemple)

Duración original: 102’

Duración en la Argentina: 97’

Calificación: Sólo para mayores de 16 años


Esta es una historia de la realidad (frase muy repetida en cada seis de cada ocho estrenos semanales. Pero en este caso es cierto. Hace unos meses el canal Discovery Channel presentó un documental acotado sobre un estafador que se evadió cuatro veces de prisiones de máxima seguridad y por su carrera de delitos fue condenado a 144 años de encierro. Aún los está cumpliendo. De por vida permanece 23 horas encerrado en su solitaria celda y una hora le permiten ducharse e ir a la biblioteca.

El individuo se llama como en la película (basada en una novela aburrida de Steve McVicker, un ex periodista de policiales en el Houston Chronicle) Steven Russell. Los otros personajes aparecen en su mayoría con nombres auténticos, salvo el de una empresa o los de sus dueños (no sea cosa que ganen una merecida fama de imbéciles).

Digamos que el centro es este delincuente extravagante y homosexual, cuyas peripecias de toda índole nada tienen que ver con el título en castellano con el que el filme se exhibe en la Argentina. No existe desparejidad alguna en sus personajes (lo que sí abunda entre los coguionistas y codiridectores de este disparatado drama rodado en tono de comedia (in)digna de Jim Carrey). Se trata de un fraude propagandístico que se extiende a la promoción visual: hay tres hombres sonrientes con unos chihuahuas en Miami prometiendo una de enredos picarescos.

La primera toma nos muestra (es fundamental) un cielo hermoso con nubes blanquísimas. La banda sonora emite toques celestiales. Es la invocación de un enfermo marginal (el audaz Steven) en prudente off contándonos facetas de su pasado. Cree que todo comenzó cuando era un niño y observando las nubes arma dibujos: él ve un enorme pene (al que verá en su vida cada vez que invoca ayuda y mira hacia arriba). De inmediato sus padres le confiesan que es un hijo adoptado, pero que lo quieren tanto como a uno biológico (aparece uno, en medio de los progenitores, con aspecto antipático de farsa hollywoodense). Steven crece, se hace evangelista (preside el grupo religioso cantando y tocando un órgano) y se inscribe en la policía (llega a oficial), descubre dónde vive su madre verdadera (que lo termina echando de la casa y negándolo).

Steven Russell es un ser vanidoso, egocéntrico, egoísta e incapaz de querer (aunque proclama amar a los cuatro vientos, que es una forma de hacerse notar y distinguir en la escena que le toca vivir y de la que se impone como el eje llamativo). Se casa con Debie: la intimidad conyugal es un desastre, tiene una hijita (a la que en una sola escena le repite seis veces “te amo” y luego no visitará más), pero ante las fiestas vecinales simula ser el ser más afortunado y besa con pasión a su mujer (es cuestión de demostrar que es un perfecto marido) ante los asombrados visitantes. Más tarde se contactará (vía teléfono) con su mujer a la que conforma enviándole un bolso repleto de verdes y ella, contenta, le pregunta no sólo como le va en la vida a él, también se interesa por la pareja de Steven a la que manda saludos). En síntesis: Steven las tiró al canasto y les manda plata para que sepan cuán maravilloso es. El rey conforma con el oro ajeno.

Pero Steven disfrazó su condición luego de renunciar al evangelismo y a la policía. Es gay (se cuida de proclamarlo o elude según las circunstancias que rodearán a sus estafas). Se siente poderoso (repárese en las escenas sexuales qué rol dominante ejerce), se cree dios, encantador, lleno de ingenio, simulador como ninguno. En suma: es un enorme pene celestial. Tal es el poder que ejercerá sobre un compañero de prisión, Phillip Morris (el carilindo Ewin McGregor teñido de rubio), un delincuente menor, tímido, medio lelo, aficionado a la lectura y que busca protección a toda costa. Es un ratoncito blanco que engulle ese gato negro de callejón que es el insoportable Steven.

A continuación -siempre en el background monologado por el moribundo Steven- empiezan una serie de evasiones carcelarias para reencontrarse con el protegido a quien ha liberado ¡simulando ser un abogado! Y envolviendo a los jueces con explicaciones tan convincentes como lo es confesar amar a las polillas de un baúl repleto de ropa carcomida.

Steven busca la admiración. Lo encierra a “su” Phillip en una mansión costosa, le compra todo lo deseable que se adquiere con la magia del dólar. Y mientras el bobalicón lo espera en casa Steven empieza sus ejercicios de guante blanco: roba sellos de abogados, tiene tarjetas en cantidad falsificadas para adquirir en los mejores comercios, alcanza prestigio como leguleyo, roba planillas a las que falsifica, tiene dos autos modernísimos (rojos, por supuesto) y compra un descapotable último modelo (rojo, claro). Toda una objetofagia al servicio del amor (dice el delincuente) obtenida seduciendo a los socios de una empresa que le solicita consejos para quebrar: él se los da (la banda musical tapa la verborragia del farabute) al punto de convencerlos y nombrarlo único encargado de llevar la administración de los fondos financieros. No conoceremos la fórmula. Pero entenderemos que el ejercicio actoral de Steven es de primera.

Previsible: roba a más no poder. Lo descubre un segundón con cara de tonto que en medio de las planillas adulteradas encuentra un típico dibujo del poderoso Steven: un pene grande del que se desprende otro pequeñísimo. O sea: Steven pariendo a Phillip. Algo de afecto hay en este desagradable ladrón de alto vuelo. Por lo menos protege al dominante joven, quien no tiene idea cómo su amigo trae a la mansión tanto dinero (en bolsos) y compra todo objeto de valor.

Fin del racconto. Steven enfermo con los médicos despidiéndolo del valle de los incautos y el moribundo se fuga por enésima vez. Estaba más saludable que una flor en primavera. Gracias al cielo que autoinvoca (fíjese que hasta lo ve en plena sala de tribunales a través del techo). Es la simulación personificada, porque hasta al espectador le ha hecho creer que se estaba despidiendo de la vida.

El el dúo Ficarra-Requa nació en una universidad del cine, logró trabajar en Nickelodeon y convertirse en una pareja de inseparables amigos que escribieron guiones convertidos en filmes mediocres hasta que elaboraron uno basado en una novela popular en ciertos círculos no literarios y decidieron con apoyo del productor del “Super Agente 86”, Andreu Lazar trasladarlo al cine como codirectores.

Con sinceridad como realizadores parecen dos sastres confeccionando un traje al que le falta la manga derecha, la izquierda está en donde debió estar la bocamanga derecha del pantalón y uno de los bolsillos aparece estampado en el centro del pecho. En fin, un traje imposible de tomar como tal. Como sastres (o directores) son penosos.

Hay montones de cabos sueltos. Vaya un ejemplo: ¿de dónde proviene el poder qué ejerce Steven en una prisión al punto de coimear para que le den una paliza a un recluso, o los cocineros le preparen una comida especial, o se fugue vestido como una cabaretera ante la vista de los guardias? Cómo éste hay tantos que hacen irreal la historia. Cuando el espectador se anoticia de que es un hecho auténtico queda boquiabierto. O pega unas carcajadas ante tamaña inventiva de la novela original del ex periodista Steve McVicker (quien hace una aparición fugaz).

Lo dramático es que en estos momentos hay un ser humano condenado de por vida, que seguramente inventará fugas imposibles, llorará la ausencia de alguna compañía, lamentará su vida y tratará de imaginar en el techo de su celda un cielo donde las nubes forman un pene endiosado venido a menos.

Las actuaciones son correctas. Si Carrey resulta convincente es porque siempre pareció amanerado, gritón, dominante, ególatra, acaparando la pantalla. McGregor, cumple con lo suyo sin sutileza alguna. El brasileño Rodrigo Santoro (ganador de varios premios en su país) hace de uno de los amantes de Stanley, en una Miami nocturna. Trabaja muy poco al comienzo, y en una sola escena casi al final muriéndose de sida y escuchando cómo el despreciable Steven miente una vez más que ha amado a alguien en su vida.

En resumen: un drama que aparece como comedia de Hollywood, un guión deshilvanado, un supuesto deseo de escandalizar con unos cuantos besos de la pareja de actores y una publicidad tramposa para salvar la plata invertida (entre los inversores está el francés Luc Besson, un francés que figura en decenas de filmes donde posibles ganancias llenarán sus arcas).

Bueno, los responsables de esta fallida película deberán mirar al cielo y darse cuenta si las nubes dibujan lo que los convertirá en dioses. Aunque llueva.


HERNANDO HARB

CACERÍA IMPLACABLE (Corea del Sur 1999) - Hernando Harb

jueves, 23 de septiembre de 2010 en 16:01





















CACERÍA IMPLACABLE

O YA NO HABRÁ LUGAR DONDE ESCONDERSE


Título original: Njeong sajeong bol geot eoptola

Corea del Sur, 1999

Director, productor y guionista: Myung-Se Lee

Género: Policial, suspenso

Fotografía en blanco/negro y color: Kwang-Seok, Jeong Haeng, Ki Song

Música: Soung-Wood Jo

Hablada en coreano

Intérpretes: Joog-Hoon Park (Detective Woo) – Sung-Kee Ahn (Chang Sungmin – Dong-Gun Jan (Detective Kim) – Ji-Woo Choi (Juyon)

Duración original: 112’

Estreno en Corea del Sur: 31 de julio de 1999Estrenada en Europa con una duración de 97’

No estrenada en la Argentina

Lanzamiento en DVD en la Argentina con duración original en 2000

Calificación: Sólo para mayores de 13 años


Es una película exhibida en el Festival de Cine independiente de la Argentina, competidora en los certámenes de Sundance, Gothenberg y en el Festival International Film de Sydney. También circuló por otras competiciones, lo que le ha dado a este filme policial con toques insólitos de comedia y con una multifacética banda musical, un prestigio. Fama en círculos de cinéfilos que no influyó en la decisión de los distribuidores en estrenarla en las salas locales. Pudieron tener motivos explicables, lo que no justifica una difusión mayor, máxime cuando el cine coreano desconocido en la Argentina, salvo alguna excepción que confirma la regla.

Su argumento no es novedoso. El dúo de policías detrás de un mafioso que trafica drogas. Uno es algo obeso, con cara de pocos amigos, y divorciado, Es un individuo solitario que sólo visita a su hermana casada los fines de año. Se llama Woo -reparar en la (no) casualidad con el director John Woo, un oriental que hace carrera interesante en los EE.UU.- y es un violento como casi todos sus compañeros de una comisaría suburbana que se manejan con pistolas y, sobre todo, con larguísimos palos.

El otro es un muy joven Kim que por razones laborales ve poco a su consorte.

Como se ve, nada que no se haya visto hasta el cansancio. Pero este relato sin sorpresas en el guión fue filmado con un estilo insólitamente llamativo. Se lo cuenta casi permanentemente a través de objetos o el vapor de cacerolas o el humo de locomotoras o una lluvia intensa que se convierte en una nevada que cubre la escena y la acción.

Es el estilo que cubre la acción. Es la forma que anula a un mínimo guión y a sus obviedades. No hay secuencia donde hasta la escenografía pop distrae el movimiento de los protagonistas: amarillos, azules y celestes abundan hasta en las carpetas policiales. Las pareces están pintadas con una diversidad de tonos que contrastan con los ambientes en que se desenvuelve la historieta. Los bares son solitarios y con cocinas siempre encendidas y mesas vacías que parecen de plástico. Los barcos del puerto niegan los colores muy oscuros como las casas de las laberínticas callejuelas ostentan colorados intensos, anaranjados de escenarios de comedia made in USA y así domina un trabajo fotográfico (son tres los que están a cargo del rubro) que impresiona y parece hecho para negar las palizas entre policías y ladrones, feroces tiroteos, sangrientas balaceras y demás tipicidades de un género que se disloca, por momentos, entre el drama puro y la comedia.

Son tantas las sorpresas en la forma que baste con mencionar una cuasi extravagancia: por ejemplo, un bandido pelea con Woo encarnizadamente hasta tomarse de las manos para evitar los golpes cuando la banda sonora irrumpe con un tango modernísimo.

Las escenas filmadas en un tren son un jolgorio para el espíritu circense del camarógrafo que se luce con malabares inimaginables a medida que el espectador se olvida de la persecución policial para atrapar al malo de Sungim por entretenerse en el logro de los juegos de cámara. Y así todos los más de 100 minutos.

Para lucir tanto desparpajo visual, el director Myung-Se Lee rueda diez minutos iniciales en un blanco y negro crudo, fotografá rostros desagradables y trifulcas violentísimas. De repente se produce un asesinato en una callejuela y los detectives emprenden la búsqueda del culpable entre travellings interminables, conversaciones separadas del espectador por espejos, confesiones tras ventanales o tapadas por medianeras -cuando no por muros-, y hasta toda una cacería en un tren filmada desde el exterior, con una lluvia interminable y cuyo desarrollo se sigue desde afuera de los vagones.

Eso que llaman estilo se divorcia de lo que se cuenta. De ahí la dificultad, nacida de la desorientación, con la que el espectador se asoma a las aventuras de la pareja de policías (Woo luce una remera de cuatro colores).

Hay referencias evidentes a clásicos del cine: la escena del columpio con un Kim que llora arrepentido de haber matado por primera vez en su carrera, es casi un calco de los últimos planos de “Vivir” (1949) de Akira Kurosawa; el final es una referencia directa a “El tercer hombre” (1952) de Carol Reed; y así se pueden describir links homenajeadores en una pantalla donde el hombre de la ley se ríe sin motivo o se emociona avergonzado por el compañero lastimado. Hay planos asombrosos: une enorme gota de transpiración que desciende, hasta caer en el dedo de una mano tensa.

Tampoco falta cierto cinismo ante la justificación del comportamiento fascista de los policías que parecen pandilleros del Bronx: “Los jueces de dedican a juzgar. Los abogados a inventar excusas. Los policías a matar a los delincuentes”, vaya como muestrario de este curioso exponente coreano que se puede encontrar en videos bien provistos y en una copia de calidad.

Vale la pena ver. Para conversar entre adictos al cine. Y revivir el antiquísimo debate referido a la forma y al fondo, a ese difamado y aplaudido estilo del cine de autor. Nada nuevo bajo el astro rey, ya se sabe.


HERNANDO HARB

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