LA NANA de Sebastian Silva (CHILE 2009) - Arnaldo H.Corazza

miércoles, 22 de septiembre de 2010 en 18:25





















LA NANA
de Sebastian Silva



Ficha Tecnica:
Dirección: Sebastián Silva
Guión: Sebastián Silva y Pedro Peirano
Fotografía: Sergio Armstrong AFCH
Producción: Gregorio González
Montaje: Danielle Fillios
Año: 2009
Duración: 96 min
Formato Original: DVCPRO HD (P2) 1080p 23.98fps
Elenco: Catalina Saavedra, como la nana, junto a Claudia Celedón, Mariana Loyola, Anita Reeves, Delfina Guzmán, Andrea García-Huidobro, Mercedes Villanueva, Alejandro Goic, Agustín Silva y Luis Dubó.

Premios:
Sundance Film Festival: Gran Premio del Jurado de Cine Internacional/Ficción, Premio Especial del Jurado de Cine Int./Ficción a la Actuación, Catalina Saavedra
Miami International Film Festival: Mención Especial del Jurado, Mejor Actriz, Catalina Saavedra Premio Jordan Alexander Ressler al Mejor Guión International Film Guide Inspiration Award-Fribourg Film Festival: Talent Tape Awar- Sarasota Film Festival: Mejor Película Narrativa- Festival de Cine de Guadalajara: Premio FIPRESCI- Festival de Cine de Cartagena de Indias: Premio de la Crítica Especializada India Catalina a la Mejor Actriz (Catalina Saavedra)- Off Plus Camera Film Festival, Polonia: Cracow Film Award- Festival de Cine de Transilvania: Premio a la Mejor Actuación: Al Elenco Completo de La Nana

Raquel, la amargada e introvertida criada de la casa de los Valdés, con quienes ha trabajado por 23 años, ve peligrar su puesto cuando éstos contratan a una nueva empleada que le ayude durante su convalecencia. Raquel se dedica a hacerle la vida imposible a las nuevas nanas. Esta mecánica se repite una y otra vez hasta la aparición de Lucy, una mujer de provincia que logrará penetrar la coraza de Raquel.

Es un film pequeño, filmado casi totalmente en interiores, casi sin musica, que aborda la vida de una criada bien tratada en la casa de los Valdes -de clase alta- pero que vive sumergida en la misma casi sin lazos con el exterior. Esta muy bien filmada, me reconcilia con el cine chileno actual, con una actuación estupenda de Catalina Saavedra, personaje casi excluyente del film. La aparicion de Lucy, otra criada -despues de otras rechazadas por Raquel- le abre el camino al afecto y a otras perspectivas. Me parece muy meritorio el trabajo de su director Sebastian Silva, que con su camara va mostrando los problemas psicologicos de la nana -criada- y sin pretender efectuar una critica social de alguna naturaleza, nos muestra los dos mundos distintos, que conviven en una misma casa. Para quienes disfrutan de un buen cine intimista, pequeño, es altamente recomendable.


Puntos de 1 a 5: 4 puntos

ARNALDO H. CORAZZA

EL HOMBRE DE AL LADO de Mariano Cohn & Gastón Duprat - HERNANDO HARB

en 7:13



















EL HOMBRE DE AL LADO

de Mariano Cohn & Gastón Duprat

EL HOMBRE DE AL LADO

Argentina, 2009

Género: Dramática

Dirección: Mariano Cohn & Gastón Duprat

Producción: Fernando Sokolowicz

Guión original: Andrés Dupat

Asistente de dirección: Diego Bliffeld

Fotografía en colores: Gastón Duprat – Mariano Cohn

Camarógrafa y Montaje: Jerónimo Carranza

Música: Sergio Pángaro

Dirección artística: Lola Llaneza

Intérpretes: Rafael Spregelburd (Leonardo) – Daniel Aráoz (Víctor) – Eugenia Alonso – Inés Budassi – Juan Cruz Bordeu

Filmada en la Ciudad de La Plata

Duración original: 110 minutos (1)

Fecha de estreno en la Argentina: 2 de setiembre de 2010

Calificación: Sólo para mayores de 13 años


Magnífica película la de Mariano Cohn y Gastón Duprat, responsables también de la fotografía, sobre un relato original (en el amplio significado de la palabra) de Andrés Duprat .

Exhibida en algunos certámenes de cine y elogiada por la crítica local, la historia parece sencilla (o sea, no simple) y se remite a un problema edilicio entre dos hombres que viven en La Plata y cuyas condiciones sociales son diferentes.

Leonardo es un petulante, diseñador de muebles modernísimos, un envidioso de sus alumnos que lo supera en creatividad, vanidoso, capaz de elogiar el horrible trabajo de otra discípula con tal de tener una aventura en tanto la histérica de su esposa y la autista de su hija Lola están de viaje. Él, su menopáusica mujer y la adolescente descendiente habitan el luminoso edificio creado por Le Corbussier (6 de octubre 1887- 27 de agosto de 1995), único sello del famoso artista que se construyó en La Plata y que se le conoce como Casa Curutchet. De vez en cuando una doméstica provinciana limpia los extravagantes muebles, atiende el llamativo teléfono para repetir las indicaciones engañosas del patrón y acceder a responder lo mínimo posible en tono provinciano a las visitas. En fin, Leonardo es uno de clase media en ascenso, insoportable, egocéntrico y sin afecto por nadie.

Víctor es “el otro” personaje. Es el “vecino de al alado” que abre una ventana que da a uno de sus enormes ventanales de la famosa casa visitada y fotografiada por turistas que habita el anteojudo arribista. Es su opuesto, en cierto modo. Nunca conoceremos el interior de su vivienda. Su deseo mayor, por el momento, es mandar a hacer esa pequeña ventana (yan antiestética y peligrosamente “voyeurista”) que le permitirá disfrutar de “unos rayitos de sol”.

A los dos los desune esas diferencias establecidas por la cultura impuesta por un sistema determinado. Víctor admira “el exterior” de Leonardo. Leonardo se burla el que ofrece Víctor. Son dos clases de tipos parecidos en sus pretensiones: las apariencias significan mucho. El “inculto” Víctor lucha por crear “su agujero lumínico mínimo” que el “prestigioso” Leonardo le niega de todas las formas posibles.

Es el enfrentamiento de dos mundos que de algún modo se entrelazan. El “vecino” admira al hombre que se codea con gente de un medio social diferente del suyo, ejercerá la lógica mimetización que una relación como ésta provoca, y uno tomará “algo” del “otro”, y viceversa. Es una consecuencia inevitable en la relación entre dos hombres bien diferenciados que se vinculan demasiado.

Es el abecé de la psicología. Es lo (i)lógica interrelación compartida.

Leonardo se asombra de que su “enemigo” defienda por amor a su viejo tío, a quien cuida por padecer de Alzheimer. Claro, él no puede ni darle un beso a esa hija escudada en sus audífonos y saltando en una cuerda. Es más, defiende “su estética mobiliaria” y ni necesita mantener una conversación con su cónyuge.

Víctor lo invita a su camioneta a conversar su problema de la ausencia de “unos rayitos de sol”, lo invita a matear y le habla lo poco que puede decir de su rutinaria vida.

Leonardo se reunirá con unos amigos a almorzar y criticar al “increíble” vecino, que frasea sin pronunciar las eses finales, que usa el lunfardo, que desconoce “lo bienudo” que significan los divanes minujinescos ,

Pero que le sirven la yerba en un mate que tiene senos de mujer y que se venden como “recuerdos playeros en San Bernardo”.

Cohn & DuPont radiografían a dos argentinos con la habilidad de los que están dispuestos a que los que viven en Buenos Aires se reflejan en espejos auténticos, no los que abundan en los circos y que reflejan cuerpos deformados para mostarnos que no podemos ser así, que somos los mejores del mundo, y que “la otredad” nos divide como corresponde.

Yo no es lo mismo que ése.

mundo no es el de “aquél”.

El señor Leonardo” no es el “vecino de la otra casa tipo conventillo”.

Pero el juego que plantea el guionista cómplice del estupendo dúo de directores, Andrés Duprat, sabe que en algún punto de la convivencia estos “opuestos” comparten una realidad que nos envuelve a todos. Esa realidad que estalla al final, cuando la mentada “inseguridad” irrumpe y, de pronto, “uno” –no digamos quién- defiende los valores queridos por “el otro” –no soplemos quién- para demostrarnos què complejos podemos ser los humanos por separarnos por creaciones culturales (estilos pasajeros, palabras “a la moda”, el dinero que puede comprar al mismo Sol) y no acercarnos más. Para saber que somos todos nacidos del mismo “palo”. Lo que viene por añadidura son los disfraces que nos separan hasta no distinguir lo parecidos que somos. Y sí, como astillitas de ese “palo”.


(1) En Estados Unidos se exhibió con una duración de 103’.


HERNANDO HARB

ULTIMOS AÑOS DE INFANCIA de Norbet Kückelmann - Hernando Harb

lunes, 20 de septiembre de 2010 en 7:08















ULTIMOS AÑOS DE INFANCIA
de Norbet Kückelmann

DIE LETZTEN JAHRE DER KINDHEIT

Traducción: Últimos años de infancia

República Federal de Alemania, 1979

Dirección y libro: Norbert Kückelmann

Producción: FFAT, Film- Fernsehproduktionsesellschaft für Autoren-Team mbH, Munich

Fotografía en color: Jürgen Jürgens

Montaje: Jane Seitz

Sonido: Hajo von Zündt

Música: Marcus Urchs

Intérpretes: Gerhard Gündel (Martin) – Dieter Mustaffot – Karl Obermaier – Leopoldine Schwankenkel – Manfred Rendl

Duración: 104 minutos

No estrenado en la Argentina.

El cine alemán es casi un ausente en las pantallas argentinas. Hace poco más de cuatro décadas hubo algunas distribuidoras que comerciaron con filmes germanos de bajo nivel comercial: comedias musicales, dramas sexuales, policiales donde el eje central era la trata de blancas, y hasta se llegó a filmar una coproducción con la Argentina con el objetivo de promocionar Bariloche. Quedaron en el recuerdo las pseudobiografías de la emperatriz “Sissi” y el encanto de Romy Schneider, quien se asentaría en Francia para interpretar papeles muy alejados de su idiosincrasia.

El nombre de Norbert Kükelmann era (y lo es) un desconocido entre el público local. Lamentable. Salvo alguna semana dedicada al cine alemán o una exhibición por un día en algún selecto videoclub permitieron un acercamiento a uno de los hombres de cine más importantes de un (por entonces) renovado cine de la entonces República Federal Alemana.

Los ladrillos en la supuesta wall conservaban su prestigio de estandarte mutuo.

Este filme traducible como “Últimos años de infancia”, cuyo argumento original le pertenece, es uno de los más terribles documentos referidos a la infancia marginal en una ciudad. Intenta mostrar hechos alrededor de un niño de 12 años que vive con su familia en un suburbio. Kükelmann utiliza el método gratificante de la exposición sin señalar culpables: éstos, al fin de la proyección, somos todos. La piedad no es suficiente. Claro, para los voyeurs complacientes protegidos por las penumbras y un pañuelo que seca la mirada culposa.

El personaje central y (casi) dominante es el de Martín. Autor de asaltos menores que ingresan a un prontuario que la policía urbana conoce al dedillo. A los 13 años, acompañado por su hermano y algunos integrantes de su banda barrial, asaltan una obra en construcción. Las autoridades lo recluyen en un sórdido reformatorio. Es el principio del periplo de un ladronzuelo que crece (físicamente) para repartir sus días entre médicos apresurados, uniformados del orden sin interés y miembros de juzgados de menores que apenas lo indagan.

“Es un caso difícil determina una autoridad que lo remite a un centro de terapia especial luego de sus reiterados delitos.

Apenas logra un diálogo amical con un terapeuta que parece calmar ese odio que desarrolla en su interior. “Ellos no son tan malos” parece decirse al calmar sus miedos ante una naciente confianza en los que lo guían con un soplo residual de afecto. Será inútil: los jefes de la sociedad no ven con buenos ojos el compromiso afectivo con un interno.

Lo que sigue es una larga cadena de escapes, internaciones y ausencia de lazos emocionales. La furtiva relación con Susanne, una adolescente de 15 años que huyó de su casa, insinúan que algo parecido a eso que llaman felicidad aparece en su vida justo cuando un autoritario protector de la paz ciudadana le recuerda que acaba de cumplir una edad que lo ha hecho ingresar a lo que se denomina “responsabilidad penal”.

En realidad, Martín es un condenado eterno. Lo intuye; lo sabe; lo admite; lo acepta.

En una escena seca, cortante y fría como una cuchillada que penetra en la piel del espectador arrebujado en su butaca, Martín en la húmeda celda adopta clausurar esa coartada que para él es la vida: se ahorca con un cinturón.

El epílogo del filme muestra a las autoridades patriarcales de una desoladora Munich preocupadas por descubrir de qué modo consiguió el cinturón…

Kückelman escribió su libreto siguiendo paso a paso un caso real: el de Norbert R., quien en 1972 abandonó su vida de carreras, interrogatorios, camastros solitarios y protestas vanas en 1972. Cumplía prisión preventiva en la cárcel de Stadelheim.

El trabajo de Gerhard Gundel es estupendo. Su mirada trasmite agobio, morigerada por suspiros de rebeldía y silencios que se parecen demasiado a la ausencia de respuestas ante tantos interrogatorios vacuos, en los que las preguntas esenciales están ausentes como una caricia (aunque más no sea furtiva) de algún humano.

Notable realización de Norbert Kückelmann (Munich, 1930), confundidor del Kuratorium junger deutscher fil, del cual fue miembro de su comité ejecutivo hasta 1971.

Desconocer a este director confirma que en este mundo sardónicamente apodado globalizado hay talentos (en todas las áreas) dedicados a hacer de este mundo algo mejor habitable, pero que la ambición por lo material, la cobardía por no defender a los débiles atacados injustamente y la cobardía que (suponemos) protege lo que llamamos nuestro han triunfado.

Tal vez no sea muy tarde. Aunque más no sea para buscar la realización de un creador.

HERNANDO HARB

LA SOCIEDAD DE LA NIEVE de Gonzalez Arjon - Hernando Harb

sábado, 18 de septiembre de 2010 en 16:18




















LA SOCIEDAD DE LA NIEVE


Argentina – Uruguay, 2009

Género: Documental

Distribución internacional: Lions Gate Films

Dirección: González Arjón

Producción: Marc Silvera

Productora: Cinematográfica César Charlone – Pablo Hernán Zubizarreta

Fotografía: Blanco/Negro y color

Idioma: Castellano

Intérpretes: Los 16 sobrevivientes: José Pedro Algorta • Roberto Canessa • Alfredo Delgado • Daniel Fernández Bobby François • Roy Harley • Coche Inciarte • Álvaro Mangino • Javier Methol Carlos Páez • Nando Parrado • Moncho Sabella • Fito Strauch Eduardo Strauch • Tintín Lucas Zerbino Payssé • Martín Zerbino Payssé -Sebastian Zerbino Payssé Vizintín • Gustavo Zerbino.

Y José Gilberto Bravo Castro • Laura Inés Canessa • Antonio Caruso Juan Catalán • Sergio Catalán • Jorge Massa • Juan Pedro Nicola Mateo Nicola • Carlos Páez Vilaró • Madelón Rodríguez • Alejandra Strauch Gustavo Zerbino Payssé •

Duración original: 127’

Estreno en el Uruguay: 15 de octubre de 2009

Duración del DVD distribuido en la Argentina: 105’

Calificación: Sólo para mayores de 13 años


Excelente filme documental sobre un trágico episodio del avión F27 caído en la Cordillera de los Andes , que viajaba con destino a Santiago de Chile con cuarenta y cinco pasajeros, en su mayoría rugbiers con el propósito de representar a su país, la República Oriental del Uruguay, en varios partidos.

La película, mediante un estratégico montaje, combina hechos reales filmados por la prensa del mundo (partida, llegada de los 16 pasajeros que vencieron a la muerte) con filmaciones y fotografías de los desesperados sobrevivientes del episosio inscripto en el imaginario

Coplectivo. En el medio reproduce declaraciones de los viajeros de entonces, ya casados, acompañados algunos de sus esposas e hijos, reunidos la fecha de la caída para rezar y, en una humilde ceremonia, rememorar a sus seres queridos y a sus compañeros y camaradas de equipo.

El resultado es estupendo. La veracidad de las imágenes impactan al espectador. Es más, el desarrollo de la tragedia –con todos sus pormenores, incluidos detalles comentados desde diferentes puntos de vista en su momento- no evade el mecanismo del suspense, o sea la sensación permanente de desconocer el epílogo y revivir las situaciones como si se tratase de un auténco filme de ficción.

El comparar esta “Sociedad de la nieve” con una versión estadounidense de 1993 titulada “¡Viven!” -dirigida por el artesano Frank Marshall y basada en un oportunista best seller- es una demostración de la distancia existente entre la honestidad y la malicia de ma major de USA.Ni qué hablar si osáramos referirnos a otra versión mexicana de penoso recuerdo y de fugaz trayectoria.

La historia iniciada a la madrugada del 12 de octubre de 1972, cuando ascienden en un avión pequeño 45 seres que no saben que comienzan a inscribirse en una de las páginas más penosas de la historia de las tragedias mundiales, es vista con una mesura inédita en este tipo de transcripciones a la pantalla. La que continúan con los pesares vividos por los jóvenes deportistas del Old Christians, que tras una escala en Mendoza se estrelló en la blancura andina, sólo sobreviviendo del impacto 29 que habrían de vivir una odisea de llanto donde las decisiones a tomarse se debaten en medio de la naturaleza amenazante y el espíritu cristiano.

Cuando Fernando Parrado y Roberto Canessa se topan con un arriero, el espectador asiste a un momento en que la película combina la emoción de un western y la belleza de una historia casi mística a pesar de contemplar los cuerpos famélicos de 16 seres que supieron hacer del esfuerzo una herramienta creada con la fe y el estoicismo.

Gran trabajo dedirector argentino nacido en Montevideo Gonzalo Arijón quien ha cumplido con una tarea minuciosa digna de incorporarse a un volumen de historia. Los 72 días padecidos por la gente del Fairchild F-227 no creemos que pueda ser transcripta con mejor idoneidad que la de este prometedor realizador de una película aplaudida en numerosos festivales. Con mencionar la ovación recogida en el Festival de Sundance basta para recomendarla.

No se van a arrepentir y es inevitable aclarar que evade los golpes bajos, sin evitar con puntillosa serenidad los instantes más riesgosos de transmitir al gran público.


Hernando Harb

AMELIA de Mira Nair - Hernando Harb

miércoles, 15 de septiembre de 2010 en 16:47





















AMELIA

de Mira Nair


Título original: ídem

Estados Unidos – Canadá, 2009

Género: Biografía/Drama

Hablada en inglés

Dirección: Mira Nair

Producción: Lydia Pilcher

Guión: Ronald Bass –Anna Hamilton Phelan

Libro: Susan Butler

Música: Gabriel Yared

Fotografía en colores y blanco/Negro

Fecha de estreno en los Estados Unidos: 23 de octubre de 2009

No estrenada en la Argentina

Intérpretes: Hilary Swank (Amelia Earhart) -Richard Gere (George Putnam) – Ewan McGregor (Gene Vidal) – Christopher Ecclestone (Fred Noonan) – Joe Anderson (Bill Sluter) – Joe Anderson (Eleonor Roosevelt)

Duración del DVD distribuido en la Argentina: 90’

Duración original: 111’

Calificación: Sólo para mayores de 13 años


Amelia Earhart aún es un ídolo de USA. Fue la primera mujer que atravesó el Océano Atlántico en 1928, en carácter de pasajera de un avión primitivo manejado por dos simpáticos y tolerantes aviadores.

Su hazaña mayor fue su máximo deseo de convivir en medio de nubes que para ellas son espejos de las aguas que la saludan poéticamente (de estas frases hay muchas en off escritas por Amelia): para cumplir el objetivo de la fama fue sobrevolar el Pacífico con un solo copiloto, un dipsómano llamado Bell Sluter: se perdieron en el misterio un 2 de julio de 1937.

El gobierno montó un aparato de búsqueda enorme, pero los resultados fueron nulos. No se sabe de qué modo murieron, de qué manera se produjo el supuesto desperfecto y vaya a saber si en el final se acordó del único hombre que adoró desde que fue niña, su padre, un hombre que la defraudó por su adicción al alcohol (único detalle más o menos concreto que explicaría su conducta de aficionada a la aviación y sus amores un tanto complejos justificados por su ansia de libertad.

La película es eso: una biografía escuálida armada con secuencias muy coloridas –los paisajes parecen postales dignas de coleccionarlas- y retazos de documentales. Nada más en casi 100 minutos.

Pobreza argumental para rendir un homenaje que sugiere un momento de la evolución femenina en la escala económico-social. Hay referencias mínimas a la Gran Depresión, muchas charlas sobre motores y desvaídas conversaciones sentimentales no muy explicitadas.

Lo que llama la atención es que este producto estuviera a cargo de Mira Nair, una directora hindú que vive entre su país de origen y los EE.UU., de ahí algunos de sus títulos son una especie de tratado de convivencia entre ambos países. Lo que no se puede olvidar que filmó títulos importantísimos. Su filmografía incluye una curiosa denuncia de racismo por parte de los hindúes hacia los negros, envuelta en una historia que remeda a los shakesperianos Romeo y Julieta, y que protagonizara un desconocido Denzel Washington en 1991 con el título de “Missisippi Masala”. Además dirigió una conmovedora “Salaam Bombay!”, en la que reflejaba una India marginal con la mirada puesta en la infancia esclavizada. Pero no es todo, fue ganadora de un un premio internacional en Venecia, y hasta se burló del “Kama Sutra”, filme que subtituló “Un cuento de amor” (A tale of love) en 1996, que no fue comprendido en su propósito por la mayoría de los críticos internacionales, bajo los efectos de la desorientación que a veces los ataca.

Nair tiene en su haber otros títulos de interés, lo que resulta incomprensible haberse subido a la avioneta de esta “Amelia” de la que sólo puede decirse que es aburridísima, filmada con un desgano tan evidente que hace difícil que ella esté detrás de la cámara.

De los actores sólo merece un discreto elogio el ascendente Richard Gere. La actuación de poco femenina Hilary Swank hace dudar del acierto de la elección del jurado de la Academia de Hollywood al galardonarla con la baqueteada estatuilla anual.

Pero lo peor es que al conocer cuáles fueron las secuencias eliminadas antes de su estreno con el posible objetivo de disminuir el metraje uno no comprende el porqué de una mutilación que permitía entender varias reacciones de la aviadora de marras, enmarcar su vida en los momentos sociales que vivió y tratar de bucear las razones que la indujeron a querer ser tan libre que prefirió concretarlas ascendiendo a un pájaro creado por el hombre y dejar en la tierra todo por lo que vale pelear y, sobre todo, proteger con amor. Proezas de la industria y sus manejos tan desacertados de un tiempo a esta parte.


HERNANDO HARB

NADIE SABE NADA DE GATOS PERSAS de Bahman Ghobadi - Arnaldo H. Corazza

en 9:53





















NADIE SABE NADA DE GATOS PERSAS
de Bahman Ghobadi



Título V.O.: Kasi az gorbehaye irani khabar nadareh
Año de producción: 2009
Distribuidora: Alta Films
Género: Drama
Clasificación: No recomendada menores de 7 años
Estreno: 16 de abril de 2010
Director: Bahman Ghobadi
Guión: Bahman Ghobadi, Hossein Mortezaeiyan, Roxana Saberi
Música: Mahdyar Aghajani, Ash Koosha
Fotografía: Turaj Mansuri
Intérpretes: Negar Shaghaghi (Negar), Ashkan Koshanejad (Ashkan), Hamed Behdad (Nader), Hichkas (Hichkas)

Un chico y una chica con talento para la música, Ashkan y Negar, salen de la cárcel con la intención de formar su propio grupo "indie". Lo malo es que en Teherán la música de corte occidental está prohibida y perseguida por las autoridades. Decididos a encontrar a otros intérpretes, Ashkan y Negar se sumergen en el submundo de la ciudad, un espacio clandestino para oír y tocar música. Sin embargo, su verdadero sueño es conseguir dinero y pasaportes para escapar a Europa y actuar sin esconderse.

Confieso que el film en los primeros 20 minutos me parecio tedioso, pero poco a poco me fue atrapando. Muestra las contradicciones existentes en el Iran de hoy, entre las tradiciones y la religion y la lucha para emerger sin esas ataduras. La prohibicion de toda musica por el estado, de corte occidental, no impide que existan conjuntos under que, aun con sus raices, la interpretan. La musica del film es apasionante, quizas lo mejor de el, aun mas que la denuncia. La confusión entre la politica, el estado y la religion -cualquiera ella sea- el algo nefasto, opresivo y retrogrado. Lamentablemente, ello ocurre en muchos paises del mundo, no solo Iran. Y los preceptos religiosos son interpretados por los intermediarios de la fe, como a ellos les conviene o se les antoja. Es como una inquisicion moderna. El film es de corte semidocumental, y nos brinda una pantallazo del Iran actual, centrandose en la prohicion y represión hacia los conjuntos que interpretan musica de corte accidental. Vale la pena verlo, no perderan su tiempo. Esta muy bien filmada, y como antes hemos dicho, detengamonos a escuchar la musica del film interpretada por jovenes iranies. Magnifica.


Puntos de 1 a 5: 3 puntos

LOS INDESTRUCTIBLES de Sylvester Stallone - Hernando Harb

martes, 14 de septiembre de 2010 en 14:16

















LOS INDESTRUCTIBLES

de Sylvester Stallone



Título original: The expendables

Estados Unidos, 2010

Género: Acción

Hablada en inglés y español.

Dirección; Sylvester Stallone

Guión: Sylvester Stallones – Dave Callaham

Argumento: Dave Callaham

Fotografía en colores: Jeffrey L. Kimball

Música: Brian Tyler

Intérpretes: Sylvester Stallone (Barney Ross) – Jason Statham (Lee Christmas) – Jet Lee (Ying Yang) – Dolph Lungdren (Gunner Jensen) – Eric Roberts (James Monroe) –Steve Austin (Paine) – Giselle Itié (Sandra) – Mickey Rourke (Tool) – Charisma Carpenter (Lacy) – Cameos: Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis

Duración original: 109’

Duración en la Argentina: 103’

Calificación: Sólo para mayores de 16 años

Distribuidora: Distribution Company


Esta producción (la más reciente dirigida, guionada y protagonizada por Sylvester Stallone) tiene por título original “The expendables”, previa consulta al diccionario significa en inglés “Los prescindibles”, nombre con que se la conoció en su país de origen, en Japón y en casi todos los países que tuvieron la mala suerte de estrenarla. En otros se la conoció como el más adecuado de “Los merecenarios”. Pero en la Argentina (era previsible) se la lanzó como “Los indestructibles”, con la modestia que nos caracteriza se la difunde como megaproducción. Por si fuera poco, en idénticas letras de molde figuran Terminator Schwarzenegger -vestido de traje y corbata- y Bruce Willis, ambos aparecen juntos como miembros de la CIA dando órdenes a Rocky, reunidos en el atrio de una capilla. La secuencia dura apenas tres minutos. El sobrenombre de Willis es Church (Iglesia) anticipando varios raptos de originalidad de igual calibre.

La cuestión es que un grupo de motociclistas (manejan máquinas de última promoción) se citan habitualmente en un destartalado garaje para decidir cómo cumplirán las órdenes de defender a habitantes (en este caso latinoamericanos) sometidos por un militar (morochazo, de bigotes) dominado por un estadounidense (rubio, trajeado y con una corbata que hacen juego con el peinado entrecano azulado impecable aunque corra en medio de bombas y vuelen cuchillos a su paso). De la isla apenas vemos a unos habitantes sueltos por calles vacías, y a otros golpeados por morrudos soldados carapintadas, Sabremos que está en un lugar de América latina y que su perverso jefe mediático habita un palacete con balcón para dar discursos a subordinados (incluidas flora y fauna existentes por obra de un escenógrafo que no sabe de geografía).

Allá van nuestros héroes en un hidroavión con un problema a bordo: el compañero Dolph Lungdren va a ser despedido por muy violento, lo que lo obliga a pasarse al bando contrario previa pelea con el liliputiense de Jet Lee, que nunca muestra su torso seguramente por vergüenza ante los músculos de sus camaradas.

Lo que sigue es poca cosa más: los espera Sandrita, la bonita hija del tirano Garza, dispuesta a ayudar a los de USA para liberar a su pueblo. Luego de unos titubeos y de ser la chica sometida a una sesión de torturas, el megagrupo se pone furioso y empieza a matar a diestra y a siniestra con misiles modernísimos, destacándose el simpático Jason Statham (ex Transportador I, II y demás personajes exitosos) que además de cubrir y descubrir su “pelada” con un gorro rapero lanza unos cuchillos que imanados, dan en el blanco (lo que provoca el asombro de la platea adolescente que se gastan en emitir interjecciones varias e incompletas que parecen mensajes de celular desde la platea pochoclera).

Todo no sólo es “expendable” como anticipa el título original con sabiduría insólita, es de una inutilidad que no se vacila en considerar incomparable con cualquier del cine mundial.

Salvo los cuchillazos de Statham se destacan dos señoritas: Sandra, la heroína latina, y Lacy, una muchacha que ama al cuchillero, pero al no saber si trabaja o si es un homeless lo engaña con un vago golpeador, quien recibirá su merecido como corresponde. Ninguna de las dos jóvenes reciben un beso de alguno de nuestros “indestructibles”. Sospechamos que el motivo no es sólo el maquillaje, también las dentaduras postizas pueden originar dificultades.

Por ahí anda Mickey Rourke, que venía en ascenso, pero aquí hace de un tatuador y pintor de guitarras que no quiere liberar más a países en aprietos. No es por cuestión de ética, la edad se impone. Casi la misma a la que no se resigna el resto de los grandotes que emiten alguna burla al más joven de la banda, Jet Lee, un petiso que termina perdonando al traicionero de Lundgren, quien retorna al grupo porque un mal momento lo tiene cualquiera.


Hernando Harb

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