EL BAILE DE LA VICTORIA de Fernando Trueba - Hernando Harb

miércoles, 8 de septiembre de 2010 en 15:32















EL BAILE DE LA VICTORIA

de Fernando Trueba


Título original: Ídem

España – Argentina, 2009

Género: Drama, policial

Dirección: Fernando Trueba

Guión: Fernando y Jonás Trueba, Antonio Skármeta

Basada sobre la novela homónima de Antonio Skármeta

Productora: Cecchi Gari Group – Fernando Trueba Producciones Cinematográfica S.A.

Fotografía en colores: Julián Ledesma

Montaje: Carmen Frías

Vestuario: Eugenio González-Donoso

Distribuidora en la Argentina: DG Medios

Intérpretes: Ricardo Darín (Nicolás Vergara Grey) – Abel Ayala (Ángel Santiago) – Miranda Bodenhöfer (Victoria) –Antonio Skármeta (Crítico teatral)

Estreno en España: 27 de noviembre de 2009

Estreno en la Argentina:9 de setiembre de 2010-09-08 Duración original: 130’

Duración en la Argentina: 127’

Calificación: Apta para mayores de 13 años


Filmada en Chile, con algunas escenas (pocas) rodadas en la Cordillera de los Andes, Fernando Trueba se embarca con la adaptación muy libre de una novela del chileno Antonio Skármeta, escritor que se hizo popular con una película basada en su novela “Ardiente paciencia” (1985) y que se conoció en la Argentina como “El cartero”.

A comienzos de la postdictadura pinochetista se decide amnistiar a los presos que no tuvieran causas criminales y puedan rehacer su vida.

Queda libre el argentino Vergara Grey (un siempre funcional Ricardo Darín) que es más famoso por abrir cajas fuertes que Pablo Neruda por escribir poemas. La gente lo admira y, al final, termina como un Robin Hood del subdesarrollo después de lograr asaltar una caja fuerte que contenía los millones de los ladrones pinochetistas en una suerte de ministerio que tiene paredes que parecen hechas de cartón prensado. El robo se lo propone otro amnistiado, Ángel Santiago (el argentino Abel Ayala, que habla como chileno y debutó en “El Polaquito”), un jovencito medio lelo y de hablar empalagoso que estuvo preso dos años por una chiquilinada: se robó un caballo al que adoraba y lo encontraron comiendo una sandía.

El plan para robar tanto dinero y sorteando (supuestos) peligros se lo dio un preso enano entre las rejas para que lo lleve a cabo con el “maestro” Vergara Grey, popular entre el pueblo por su capacidad de ladrón, pero que quiere dejar su oficio para recuperar a su hijito Pablito, quien desea cambiarse de apellido por vergüenza y quedarse a vivir con su mamá y el novio, un pinochetista que se da la gran vida.

El robo se cumple y resulta más fácil (en la película) que robar la panadería de la esquina de un suburbio, con la ayuda de una escalera y ropas adecuadas de reparadores de ascensores, sin contar con la colaboración de un portero imbécil, dos guardaespaldas con entrenamiento físico inadecuado y un taxista amigo del “master” que pasó cinco años en la cárcel y quiere reparar su mala conducta dejándole unos pesos a su hijo desamorado (toda contradicción ética es culpa del guionista).

No es todo. Vergara es tan buen amigo de sus cómplices traicionados que, enterado de que lo han traicionado con parte de su botín -con el que adquirieron un hotelucho y un boliche nocturno que luce el nombre de Love- se limita a pegarle al ex amigo unos puñetazos en tanto se entera que los bienes malhabidos están hipotecados.

En cuanto al empalagoso de Ángel, quien insiste y logra convencer con el plan del enano, tiene doble finalidad: recuperar su caballo y conquistar a una chica muda (shocheada musita palabras sueltas), hija de detenidos desaparecidos, que de niña se gana la simpatía de una maestra de baile de una academia para chicas pobres y de jovencita practica sexo oral en cines porno. En la puerta de ellos se conoce con el tonto de Ángel, quien enamorado la lleva a la casa de sus padres y de paso le promete matrimonio. (Cualquier otra incongruencia remitirse a los adadptadores.)

La cuestión es que hay tantas sandeces en el relato que uno queda abrumado: Ángel y la chica se pasean por Santiago montados a caballo sin respetar veredas ni calzadas (tampoco la gente protesta, ni siquiera algún barrendero municipal), en tanto hace lo (im)posible para que el jurado del Teatro Municipal (el Colón de Chile) le tome una prueba. Victoria, que así se llama la candidata a Isadora Duncan, da unos pasos de baile en tanto la presidenta del honorable recinto dedicado al baile es apuntada por una pistola de grueso calibre y Vergara hace de iluminador. En la platea está un invitado (a la fuerza): el mejor crítico musical chileno –papelito que hace Antonio Skármeta- en su debut para el cine como actor.

Casi nada. La bailarina (la debutante Miranda Bodenhörfer, dedicada a ese oficio en la vida real) se suma a la banda (es muda, pero no por eso deja de planear su futuro) y se suma a un equino tras Vergara y un guía dispuestos a repetir el Cruce de Los Andes. Falta Ángel, quien se detuvo unas horas para comprar a su amado caballo y, de paso, jugarse unos boletos (decir que el personaje es un lelo es ser muy condescendiente). Luego se encontrará allá arriba en medio de la nieve, en la ladera a la derecha de una roca triangular… (es un chiste, factible de ser verdad). Pobre. Un sicario cumple la misión de hacer honor al nombre del muchachito amante de la naturaleza.

Este disparate fue filmado por Fernando Trueba, el mismo de “Belle Epoque” (1992) y “El embrujo de Shanghai” (2002).Y no se puede creer. Lo que sí es explicable es que haya intentado ganar un Oscar de la Academia. Los audaces no faltan en ninguna área de la vida terrestre.

Salvo algunos momentos, poquísimos, que insuflan de cierta poesía (cuando Darín observa el cuadro de la Cordillera de los Andes y hace un comentario), y una buena fotografía , el resto, como el Guillermo de Avon “es silencio”.

Para cerrar, dos ejemplos inconcebibles insertos en este guión hecho con intensiones crudamente comerciales: uno, el primer plano del bueno de Darin

murmurando “El día que me quieras”. El otro: al final la banda decide repartir el dinero entre la gente que recolaboró con los ladrones buenos. Cuando le toca a la mujer del enano encarcelado (una petisita, claro) al ver los dos bolsos de plástico transparente pregunta si es que tiene que firmar recibo. Lo que es honrar la honestidad.


HERNANDO HARB

FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO - Hernando Harb

en 15:26













LA PLATA


UNA NUEVA EDICIÓN DEL

FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO


Hoy, miércoles 8 de setiembre, se inicia el V Festival Internacional de Teatro y Danza de la ciudad de La Plata, que reúne lo más significativo de la escena de tres continentes.

Por supuesto, todo un orgullo no sólo para los platenses, fundadores de estos certámenes vastamente acogidos entre los argentinos admiradores de la dramaturgia y deseosos de descubrir a nuevos intérpretes y aplaudir a los consagrados en los diversos rubros del área teatral.

Este certamen se inició en 2006. En aquella primera edición recibió la visita de los más importantes grupos de España, Francia, Cuba, Bolivia, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Chile, Brasil, Guatemala, México, Venezuela, Costa Rica, Polonia y Sudáfrica. El éxito fue sensacional y ampliamente recogido por la prensa culta de nuestro país.

La diversidad es uno -tal vez, el principal- objetivo de este encuentro. Se presentan obras que van desde el teatro clásico hasta las tendencias menos ortodoxas e innovadoras. Se contó con la asistencia de grupos de diversas provincias y se presentaron figuras consagradas de la la labor nacional como Eduardo “Tato” Pavlovsky, Cristina Banegas y Leonor Manso, madrina artística del certamen.

Esta auténtica fiesta de las artes escénicas la organiza el grupo La Cuarta Pared, compañía de artistas de La Plata, que cuentan con una trayectoria de más de dieciocho años, durante los cuales realizaron giras internacionales, ofreciendo sus representaciones en festivales de jerarquía mundial, en circuitos oficiales y alternativos. De ahí la vasta trascendencia obtenida por esta edición de real jerarquía.

Merced a estas experiencias nació el deseo unánime por parte de los responsables de brindar en la capital de la provincia de Buenos Aires este festival, que enorgullece a sus responsables y ubica a La Plata dentro del contexto de la escena mundial, de la que es merecedora considerando su rica historia cultural.

Por otra parte, La Cuarta Pared generó en el año 2007 una red de artes de la escena bautizada Puentes, por medio de la cual ofrecieron sus trabajos en las ciudades de Escobar, Mar del Plata, Nueve de Julio, Salto, Mercedes, Luján, Chivilcoy, Azul. En 2010 se incorporarán en estas giras otras como Lincoln, Gualeguay, Henderson, Ensenada y Olavarría, agregándose recientemente la provincia de Entre Ríos.

La finalidad es crear un corredor de cultura de carácter alternativo, apostando a la autogestión y obteniendo el apoyo tan necesario de las autoridades municipales de cada uno de los puntos mencionados, sensibles a crear espacios vpara difundir el intercambio creativo con artistas de diversas latitudes.

El Festival Internacional de Teatro desde La Plata requiere de nuestra presencia para concretar la unión cultural de los habitantes de nuestro país, hambrientos también de arte y de hacerse conocer para difundir su talento y mostrarnos sus realidades que bien es indispensable que reconozcamos que son también nuestras. O sea que el certamen incluye entre sus objetivos el de recordar un llamado de atención: el país cultural existe más allá de la ciudad de La Plata. Más que una exigencia es una responsabilidad.

EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS - HERNANDO HARB

martes, 7 de septiembre de 2010 en 19:24













EL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS

Título original: “X –The Man With the X – Ray Eyes”
Origen: EE.UU., 1963
Género: Terror
Dirección: Roger Corman – Oddvar Einarson
Argumento: Ray Russell
Guión: Robert Dillon – Ray Russell
Fotografía en Pathécolor
Estrenada en los EE.UU.: 18 de setiembre de 1963
Estrenada en la Argentina: 1 enero de 1963 (1)
Idioma: inglés
Intérpretes: Ray Milland (Dr. James Xavier) – Diana Van der Vlis (Dra. Diane Fairfax) – Harold Stone (Dr. Sam Brent) – John Hoyth (Dr. William Benson)
Duración original: 80 ‘
Duración en la Argentina: 79’
Distribuida por American Internacional.


Obra maestra del soberbio Roger Corman [un director-creador que no sólo abrevó en las obras de Edgar Allan Poe, sino que recurrió a grandes creadores del terror en la novela y se tomó el tiempo de descubrir artistas hoy famosos y a directores-artesanos hot glorificados por la crítica hollywoodense). Es famoso por rodar sus filmes con bajos presupuestos, usando escenografías a punto de ser demolidas de filmes anteriores propios o ajenos, y en un rodaje que le llevaba apenas dos semanas -o menos- de tiempo.
Este hombre nacido en 1926, ganador de un retrasado Oscar honorífico de a la Academia en 2009, es el creador de esta película cuyo título original es realmente el de una simple “X” (obsérvese que es la primera letra del apellido del protagonista, el oftalmólogo Dr. James Xavier).
Por azares (no creo por selección de calidad) algún canal de cable la incluye en su programación. Esto permite conocer una de las historias de terror más maravillosas que el cine norteamericano ha ofrecido a un público concentrado en malabarismos de espantosos degüellos y salpicaduras de sangre. Corman – con la sugestiva ayuda de Oddvar Einarson- se anima a recrear el dilema al que se enfrenta un oftalmólogo: “El conocimiento es poder”. Ha descubierto una unas gotas para los ojos que le permiten reemplazar a las radiografías y, es más, ir más allá: observar los cuerpos en su desnudez tota, luego penetrar en el interior del cuerpo humano hasta el punto de descubrir la construcción ósea primigenia.
Son unas simples gotas, con efecto acumulativo.
El doctor Xavier llega a ver la ciudad de Nevada o de Las Vegas como armazones a punto de construirse. Es más, sin el uso de anteojos protectores, descubre la deslumbrante esfera del sol, lo que le negará en algún momento vivir en la oscuridad.
Sí, su invento le niega descansar. Detrás de sus párpados está, persecutoria, la luz. Jamás sus ojos descansan. Y el proceso avanza.
El drama del médico se complica con un asunto policial que lo obliga a huir y refugiarse en un circo donde lo explota un farsante, a protegerse en el consultorio fabricado por un explotador que convoca a la gente para ser atendida por un sanador, recurrir a los casinos de Las Vegas para ganar dinero y continuar con sus investigaciones que lo vuelvan a la normalidad, y demás angustias de un periplo en el que lo ayuda una colega que comprende el drama del científico.
El conocimiento puede conducir a cimas impensadas.
Y Xavier lo descubrirá al llegar a un campamento evangelista donde un predicador está repitiendo partes del Evangelio de San Mateo.
Con sus ojos como dos uvas negras de toda negrura se arrastra hasta el conferenciante en una vieja carpa, quien al verlo repite el bíblico “”…si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno”.
Es verdad que el versículo evangélico (San Mateo, 5,6, capítulo 5) se refiera al adulterio, pero Corman se vale de él para epilogar el drama del hombre de ciencia que horrorizado llega a distinguir el Ojo de Dios…
El filme –con la acentuación de su excelente pathécolor- se aproxima a la parábola y confirma de qué manera Corman se ha valido del terror para referirse a Dios, o sea al pecado y a sus manifestaciones. Resulta curioso analizar su filmografía y descubrir que en cada título Dios-Satanás es una dualidad que el hombre debe develar. Un convite que, cine mediante, resulta radiante para el amante del cine.
Corman requirió para el protagónico a su actor favorito, Vincent Price, pero por cuestiones de trabajo tuvo que recurrir al notable Ray Milland -1907-86- (el del Oscar por “Días sin huellas”) y logró un resultado inmejorable. El actor del filme Otto Preminger logra una actuación mayúscula y permite disculpar a la medianía del reparto al que Corman seguramente acudió por motivos presupuestarios.
Lo que interesa es que el nombre de un director de la calidad de Roger Corman sea admirado, aunque más no sea con la bendición de los directivos de algún canal de cable desorientado.
Es una obra imperdible.

(1) En un programa doble se estrenó como se acostumbraba a hacerlo en los años 60’70’ para jolgorio de los aficionados al buen cine y gracias a la ignorancia de los distribuidores de títulos cinemascópicos. Como detalle baste con decir que “Sed de mal” de Orson Welles se estrenó de este modo. Los ejemplos incluyen a obras de importantes de John Huston.

HERNANDO HARB

CHÉRI de Stephen Frears - Arnaldo H.Corazza

en 10:13

















CHÉRI

de Stephen Frears


Título: Chéri

Título original: Chéri

Dirección: Stephen Frears

País: El Reino Unido, Alemania

Año: 2009

Duración: 92 min.

Género: Romance

Calificación: No recomendada para menores de 13 años

Reparto: Michelle Pfeiffer, Kathy Bates, Rupert Friend, Felicity Jones, Frances Tomelty, Anita Pallenberg, Harriet Walter, Iben Hjejle

Guión: Christopher Hampton

Web: www.cherithemovie.co.uk

Distribuidora: Alta Films

Productora: MMC Independent, Bill Kenwright Films, Reliant Pictures

Presupuesto: 23.000.000,00 $

Adaptación: Christopher Hampton

Casting: Frederique Charlotte Veret, Leo Davis, Lissy Holm, Samia Fadli Victoria Thomas Yesi Ramirez

Coproducción: Bastian Griese, Ralf Schmitz, Raphaël Benoliel

Departamento artístico: Alain Guffroy, Andreas Walther, Anja Fromm, Anthony Andia-Wayntraub, Arnaud Putman, Benoît Dupuis, Benoît Tetelin, Bertrand Guinnebault, Bruno Lousteau, Bruno Sailord, Campbell Mitchell, Caroline Vion, Céline Barray, Charlie Cobb, Christian Weber, Christophe Niaux, Didier Bautz, Francois Poublan, Françoise Legrand, Frank Ehlers, Geraldine Laferte, Gilles Geraud, Hendrik Labuhn, Irene Piel, Jean Dalmasso, Jean Miel, Jean-Louis Lacarra, Jerome Deligat Legrand, Joachim Monninger, Karine Bizet, Karoline Deligat Legrand, Klaus Bienen, Laurent Champoux, Marine Decaux, Mark Raggett, Marlene Herve, Martine Dupont, Mena Vennen, Mieke Casal, Najib Sobhi, Olivier Agostini, Olivier Crespin, Olivier Garand, Patrick Dubois, Patrick Quartier, Pawel Lokczewski, Petra Klimek, Pierre Maxime Duval, Sabine Auenhaus, Soizic Hervé, Thierry Poulet, Thomas Henshen, Thomas Lemierre, Thorsten Klein, Thorsten Krueger, Uli Tegetmeier, Valérie Guilbaud, Véronique Melery, Vianney Santrot, Virginie Robichon, Volker Schäfer, Yvan Hart

Departamento de transportes: Antonio de Oliveira Ferreira, Arnaud Ferent, Bruno Szwarcbart, Candice Eyraud-Bodelot, Carsten Baum, Charles Heidet, Christophe Vallee, Clothilde Martin, Cyril Guillaumin, Cyril Henry, Damien Chassan, Denis Duncan, Denis Peschang, Dominique Picard, Emmanuel Deloze, Francois Litou, Guenter Roesnik, Herve Charbonnier, Jalal Aqdim, Jean Bourrelly, Jean-Pierre Nerin, Jeremy Bau, Joachim Lünenschloß, Jörg Vincent Malotki, Karine Boissel, Kevin Mayer, Kirsten Steffens, Laurent Busquet, Marc Guisiano, Marcel Winterscheidt, Miguel Pancorbo, Nicolas Jaubert, Olivier Suffert, Pascal Buffay, Philippe Bénard, Philippe Coutureau, Philippe Lepron, Philippe Mayer, Philippe Poggemann, Phillippe Rinino, Pierre-Marie Dejob, Ralf Christiansen, Reza Boirahmady, Robert Graslin, Sascha Samba, Schems Hafiz-Mouaci, Silvio Hess, Tim Großkurth, Vincent Petit, Yann Feret

Departamento editorial: Adam Inglis, Élodie Ichter, Fiona DeSouza, Ian Cunningham, Jonathan Dixon, Marcus Alexander

Departamento musical: Jean-Pascal Beintus, John Barrett, Karen Elliott, Tony Lewis

Dirección: Stephen Frears

Dirección artística: Denis Schnegg

Diseño de producción: Alan MacDonald

Efectos especiales: Denis Le Doyen, Jean-Christophe Magnaud, Philippe Hubin

Efectos visuales: Bruce Nelson, Fiona Walkinshaw, James D. Fleming, Juan Jesus Garcia, Mark Nelmes, Tim Keene

Fotografía: Darius Khondji

Guión: Christopher Hampton

Maquillaje: Carol Hemming, Daniel Phillips, Joe Hopker, Rachel Aboulkheir, Tapio Salmi

Montaje: Lucia Zucchetti

Música: Alexandre Desplat

Novela original: Colette

Producción ejecutiva: Cameron McCracken, Christopher Hampton, François Ivernel, Jessica Lange, Richard Temple, Simon Fawcett

Productor asociado: Germany: Daniel Mann, Marco Gilles

Productor en línea:Francia: Raphaël Benoliel

Sonido: Björn Marsen, Christer Melén, Dafydd Archard, Doug Cooper, Gordon Ferris, Jeff Dalmaine, Joakim Sundström, Kate Morath, Lionel Strutt, Mike Prestwood Smith, Naomi Dandridge, Nick Del-Molino, Peter Gleaves, Peter Lindsay, Phillip Mark Freudenfeld, Sue Harding, Theotime Pardon, Vanesa Lorena Tate

Vestuario: Alexia Crisp-Jones, Charlotte Law, Claire Chanat Consolata Boyle Dulcie Scott, Elsa Le Guichard, Friederike Brodersen, Jane Law, Janet Latimer, Marie Trimouille, Marnie Ormiston, Michelle Wickland, Sabrina Riccardi, Sarah Humphrey, Sarah Touaibi, Sue Casey, Véronique Biron

París es también famosa por sus cortesanas. Una de esas damas es Léa (Michelle Pfeiffer), quien se puede permitir llevar una vida cómoda después de haberse retirado del negocio. Un día, en una comida con una antigua cortesana, Madame Peloux (Kathy Bates), Léa conoce a su hijo Chéri (Rupert Friend), como lo llama ella. Madame Peloux tiene grandes planes para él, pero antes debe iniciarse en su masculinidad, por lo que propone a Léa que sea ella quien le ayude. Lo que empieza como un inocente flirteo pronto se torna un apasionado romance.

El guionista, adapta una obra literaria, Chéri -1920-, el título más popular de Sidonie Gabrielle Colette, obra que narra los amores entre una mujer a punto de cumplir los cincuenta y un joven de veinticinco. La puesta recreando el Paris de principios del siglo pasado, la fotografia, y la música son los mejor del film. Esta excelentemente filmada, y cada cuadro es una postal de la epoca. Las actuaciones de Michelle Pfeiffer y de Rupert Friend son verdaderamente estupendas. El amor de una cortesana de 50 años, y un joven de 25 esta bien desarrollado, así como los conflictos de ambos personajes. Es un muy buen film, que cuando concluimos de verlo, nos parece un poco liviana en su desarrollo. Pero en fin, como siempre hemos dicho los films son esencialmente imagenes, y la cuestión estetica esta maravillosamente resuelta. Recomendable.

Puntos de 1 a 5: 4 puntos

AL FILO DE LA OSCURIDAD de Martin Campbell - HERNANDO HARB

lunes, 6 de septiembre de 2010 en 17:36




















AL FILO DE LA OSCURIDAD

de Martin Campbell


Título original: “Edge of Darkness”

Reino Unido.Estados Unidos, 2010

Idioma: inglés

Distribuida por Warner Bros.

Género: Suspenso

Director: Martin Campbell

Productores: Graham King – James Laurensen

Guionistas: William Monahan, Andrew Bovell y Troy Kennedy-Martin (1)

Fotografía en colores: Phil Meheux

Música: Howard Shore

Montaje: Stuart BandÇ

Intérpretes:Mel Gibson (Thomas Craven) –Bojana Novakovic (Ema Craven) – Ray Winstone (Jedburg) – Danny Huston (Jack Benett) – Caterina Scorsone (Melissa)

Duración: 117’

Calificación: Sólo para mayores de 13 años


En la mayoría de los países latinoamericanos se la conoce como “Al límite” y su título original (más apropiado al asunto que trata) es “Edge of Darkness”. Su argumento está basado sobre una miniserie televisiva inglesa escrita por Troy Kennedy-Martin, uno de los tres guionistas de esta historia de suspenso rutinaria, a excepción del eje central alrededor del que gira y que se develará veinte minutos antes de que el filme termine con todo el mundo muerto, a excepción del camarógrafo.

Técnicamente impecable, lo que no es ninguna novedad en los filmes estadounidenses, desarrolla la hisoria de un detective de homicidios de Massachusetts, Thomas Craven (Mel Gibson), un maduro padre soltero, que un día recibe de visita por vacaciones laborales a Ema (la bonita actriz serbia Bojana Novakovic), quien trabaja en una firma encargada de actividades nucleares. La empresa alquila (en idioma original se habla de cesión, dato para tomar en cuenta los subterfugios de la censura) sus instalaciones al gobierno de los EE.UU. La chica trabaja en la sección de relaciones humanas y parece estar escapando de algo, lo que el astuto papá policía intuye, sobre todo cuando la joven vomita todo lo que come cada dos minutos, previa aclaración de que no está embarazada.

A los diez minutos un encapuchado le pega un tiro en la puerta de la casa paterna al grito de “¡Craven!”, lo que hace sospechar que el disparo iba dirigido al cansino Gibson. Pero no, el objetivo era la chica que (¡oh, ingeniosos guionistas!) descubrió un sucio secreto internacional que compromete a su país y en el que está implicada la patronal, un grupo de compañeros de trabajo –algunos asesinados- y su novio, un joven que parece sufrir manías persecutorias.

El resto es imaginable: el progenitor se encarga de averiguar quienes mataron a su hija y matarlos con métodos no muy legítimos.

Si la película tiene momentos entretenidos se los debe al montajista Stuart Band, quien se luce sobre todo en la muerte de una muchacha que desciende de un coche en una solitaria carretera y no por el lado del volante, lo que hace que la escena parezca calcada de un filme del gran Roman Polanski, en el que el actor Peter Coyete sufría similar atentado (“Perversa luna de miel”, 1992).

También es un valor del mediocre guión el personaje del intermediario entre la empresa delictiva –que maneja radioactividad con fines insospechados- y el gobierno de USA, quien con cinismo se define con una frase del escritor Francis Scott Fitzgerald: “Puede ocurrir que un hombre se sienta atraído a la vez por dos ideas totalmente opuestas y convencerse de que ambas tienen buenos propósitos”. Así le va, pero se reivindica en nombre del futuro de la juventud, que manejan maduros sin escrúpulos y sin importarles un rábano de qué será de las generaciones venideras.

Es interesante el personaje. Sobresale en esta hisorieta de suspenso dirigida por el mediocre Martin Campbell, un hombre que dirigió a Antonio Banderas en las dos de la saga de El Zorro y se esforzó (muy poco) por hacer correr a James Bond en la persona del bueno de Daniel Craig.

En resumen: “Al filo de la oscuridad” apenas admite una visión a medianoche, por cable y con ataque de insomnio. Con la salvedad hecha a favor del montajista y del personaje poco ético que se reivindica repitiendo con sorna: Todo es ilegal en Massachusetts con una copa de vino en una mano y una botella en la otra en pleno parque de la ciudad cuando el hacerlo está penado en la ley de la ciudad. La misma donde más de media docena de jóvenes son envenenados lentamente con talio por descubrir un horrible secreto político en el que el Estado está comprometido.


(1) Troy Kennedy-Martin falleció durante el rodaje. Al final de los títulos se le dedica un austero homenaje, como es costumbre hacerlo en cine en las últimas décadas, incluyendo al personal técnico y de áreas menores


HERNANDO HARB

EL EMBRUJO DE SHAN GHAI de Fernando Trueba- Hernando Harb

domingo, 5 de septiembre de 2010 en 7:44



















EL EMBRUJO DE SHANGHAI

de Fernando Trueba


Título original: Ídem

Origen: España – Francia – Reino Unido, 2002

Género: drama, misterio

Idioma: español, catalán

Dirección: Fernando Trueba

Coguionistas: Juan Marsé y Fernando Trueba (1)

Sobre la novela homónima de Juan Marsé

Fotografía en blanco/negro y color (eastmancolor): José Luis López Linares (2)

Dirección artística: Salvador Parra (3)

Dirección de producción: Luis Gutiérrez (4)

Vestuario: Lala Huete (5)

Maquillaje :Gregorio Ros (6)

Música: Antoine Duhamel

Montaje: Carmen Frías

Intérpretes: Fernando Tielve (Dani) – Aída Folch (Susana) – Ariadna Gil (Madre/Chen) – Fernando Fernán Gómez (Capitán Blay) – Jorge Sanz (Denis) – Antonio Resine (Kim) – Götz Otto (Omar) – Feodor Atkine (Michel Levy)

Duración: 119’

No estrenada en la Argentina.


Hay novelas imposibles de adaptar al cine. Por ejemplo, “Finnegans Wake” (de James Joyce, 1939), es más, es imposible de traducir del inglés a cualquier idioma por el cúmulo complejidades lingüísticas y acción que ofrece. Es un caso extremo. Pero hubo algunos directores de cine, arriesgados, que se animaron a empresas en las que el fracaso era inevitable. El inglés Tony Richardson osó filmar “Santuario” o “Réquiem de una mujer” en 1962, cuando la novela de William Faulkner presentaba imposibilidades de toda índole, por más que convocó a Yves Montand para el protagónico. El fracaso fue total.

Osadías como éstas no abundan, pero se dieron: recordar que el inepto Joseph Strick se jugó con el “Ulises” de James Joyce en 1967 es otra nota para un fracaso anunciado. La búsqueda de padre e hijo en el Dublín donde la insatisfecha Molly ensayaba su monólogo interior fue plasmado (es un decir) en una violación al buen gusto y a la mínima imaginación. Otro caso fue el del correcto y, a veces, brillante Martin Ritt con “El sonido y la furia”, por supuesto eliminando el primer capítulo donde un retrasado mental intentaba explicar un drama de incesto y racismo sureño, resultó en vez de “sonido” un completo “ruido” en colores donde Paul Newman era hostigado por una desfalleciente Joan Woodward.

Todo esto viene a cuento porque intentar adaptar algunas novelas del prolífico novelista español (y a vez feliz guionista de cine) es una empresa que decir que ofrece dificultades es apenas una advertencia. Se intentó llevar al cine “Si te dicen que caí” en 1989 y el descalabro fue total por más que Victoria Abril se sacrificara a representar uno de tres papeles en estado de embarazo avanzado e intentando copular de alguna forma aunque el fotógrafo (su marido) estaba presente durante el rodaje.

“El embrujo de Shanghai” es otra historia de Marsé indescriptiblemente inadaptable por más que el novelista se ofreció para coguionarla. Él, admirador del cine como pocos, dilapida referencias cinematográficas acerca del cine estadounidense, y lo hace en clave, juguetea con los nombres de los personajes y con una mezcla de verdad/mentira que sólo el lector puede captar pero un espectador se pierde en un fárrago de alusiones, homenajes y malabarismos que terminan por aburrirlo.

Éste es el caso del filme dirigido por el capaz Fernando Trueba (sí, el de “Belle époque”(1992) y, sobre todo, de “El sueño del mono loco” (1909).

La historia se dividiría en tres relatos correlativos y que se entremezclan. Es la época de los maquis, la Resistencia Francesa y el fascismo de Franco haciendo de las suyas. La primera une a Dani con la tuberculosa adolescente Susana, ambos sin haber conocido a su padre. La segunda mezcla a los niños con un misterioso mienbro de la Resistencia Francesa y que dice haber conocido al padre de la jovencita, a la que cuenta que su padre fue (¿o es?) un héroe, y su relato –el centro del filme- está en presentado en blanco y negro, como lo hacía Gary Merrill en “Llamada para un extraño” donde relataba varias historias y cuando debía mentir la fotografía se presentaba en sepia y con ritmo de jazz.

La tríada de este “Embrujo de Shanghai” (que, desde el título, alude a conocidas películas norteamericanas a las que se hace referencia en el guión de Trueba/Marsé) es la de un anciano ciego, antifascista, que recurre a un chico como lazarillo para recolectar firmas para un proyecto que no se hace realidad porque la Parca lo alcanza. Es en realidad un homenaje indisimulable a Fernando F. Gómez.

Pero estas explicaciones son apenas atisbos de los propósitos de película, contenidos en el libro original, pero que en imágenes resulta una suma pretenciosa de referencias que podrán hacer felices a cinéfilos y eruditos del cine pero obligará a los que no lo son a abandonar todo intento de entender el objetivo del triple relato.

Abreviando: hay referencias concretas a “The Bread” (“Soborno”, 1941) y a sus protagonistas (Robert Taylor, Ava Gardner, Vincent Price), a Marlene Dietrich, a “Casablanca”, a “Laura” y a varias películas, estrellas y directores norteamericanos.

La mayor inclusión es la de Lana Turner y su famoso drama de la su vida que fue el asesinato de su amante italiano a manos de su hija adolescente. Es tan concreta la alusión que aparecen las tres versiones que el periodismo y alguna novela sensacionalista (de Harod Robbins, “Los profanadores del amor”) se encargaron de trasmitir a través de la prensa mundial. Y no es producto de la imaginación desbordada de quien escribe estas líneas hacer referencias a estos excesos no caprichosos a los que es adicto un amante del cine como Juan Marsé.

Pero asistir a la proyección de este “Embrujo” requiere que se le prevenga con honestidad: por lo menos para intentar aproximarse al contenido complejo que impusieron sus responsables.

En suma, un filme nada fácil, con una actuación de Fernando Fernán Gómez notable y un intento de Trueba por arriesgarse a ser comprendido. Es bastante, pero no suficiente.

Verla corre por cuenta y riesgo de cada uno.


(9) Candidato al Premio Goya 2002 por este filme.

(2) Candidato al Premio Goya a la mejor fotografía.

(3) Ganador del Premio Goya por este filme.

(4) Candidato al Premio Goya.

(5) Ganadora al Premio Goya (muy merecido).

6) Candidata a premio Goya en su rubro

HERNANDO HARB


YO AMO A MI MAESTRA NORMAL Juan Carlos Geretto -Arnaldo H.Corazza

en 6:29














YO AMO A MI MAESTRA NORMAL
Juan Carlos Geretto



Autoría: Juan Pablo Geretto
Actuan: Juan Pablo Geretto
Prensa: Patricia Brañeiro, Alejandro Veroutisano a nuestras
Puesta en escena: Ana Sans

Geretto, no brinda nuevamente una muestra de su talento, como lo habia hecho en Como quien oye llover en el Teatro El Cubo del Abasto. Esta vez en el Multiteatro de la calle Corrientes vuelve con un unipersonal, prolijamente presentado, donde hace gala de su excelencia como actor, interpretando a una maestra normal. La escena transcurre mientras la misma organiza el acto por el techado del patio del Colegio, transitando escenas desopilantes. Como es habitual en el, nos lleva a viajar con nuestros recuerdos del paso por la escuela publica, encontrandonos con un personaje muy cercano a nuestras maestras, con autoritarismo, miserias, pero tambien frustraciones. La vision por momentos corrosiva de la maestra normal y de la educaion publica, se ve tambien acompañada por aires de ternura. El teatro lleno, pletorico de complicidades con Geretto, que el mismo estimula, termina gererandonos una sensacion placentera. Un actor transformista, en la calle Corrientes, y a teatro lleno, nos hace pensar -a veces dudamos- que el publico acompaña los buenos espectaculos. Es un espectaculo imperdible, inteligente, por momentos audaz, que n o puede dejar de verse. Por la salud del teatro argentino, esperamos un grande y largo exito.


Puntos de 1 a 5: 5 puntos

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