Viyon no tsuma (Japon 2009) - Arnaldo H.Corazza

martes, 26 de octubre de 2010 en 13:53





















Viyon no tsuma
de Kichitaro Negishi


Villon s Wife
TÍTULO ORIGINAL Viyon no tsuma (Villon s Wife) (La esposa de Villon)
AÑO 2009
PAÍS Japon
DIRECTOR Kichitaro Negishi
GUIÓN Chihiro Kameyama (Novela: Osamu Dazai)
MÚSICA Takashi Yoshimatsu
FOTOGRAFÍA Takahide Shibanushi
REPARTO Takako Matsu, Tadanobu Asano, Shigeru Muroi, Masato Ibu, Ryoko Hirosue, Satoshi Tsumabuki, Shinichi Tsutsumi
PRODUCTORA Fuji Television Network
PREMIOS 2009: Academia de cine japones: 2 premios: Mejor actriz (Takako Matsu) y mejor direccion artistica. 12 nominaciones, incluyendo pelicula, director y guion.
GÉNERO Drama

Adaptacion de Villon no Tsuma, la novela semiautobiografica de Osamu Dazai de 1947, a su vez inspirada en el malogrado poeta frances François Villon. La pelicula, uno de los diferentes homenajes que recibio el escritor con motivo del centenario de su nacimiento el año pasado, supone el regreso a las pantallas del BAFF de uno de los actores favoritos del publico del festival, el hiperactivo Tadanobu Asano, quien aqui encarna a Otani, un escritor alcoholico y autodestructivo en el Tokio de la posguerra. Antes que el genio torturado del personaje interpretado por el actor, el protagonismo lo asume su sufrida y enamorada esposa, Sachi, que se mantendra a su lado a lo largo de los años a pesar de las deudas, los abusos, el alcohol y sus escarceos con otras mujeres. Con una puesta en escena impecable de tempo clasico, Negishi retrata una historia de epoca sobre el valor del amor y el sacrificio que busca huir de los juicios rapidos en su exposicion de los diferentes dilemas que atraviesan los protagonistas.

Me parecio un film exquisito. La historia de un escritor -Otani-, y su torturada vida, y los vaivenes a que es sometida su enamorada esposa Sachi. Con una puesta espectacular, asi como su fotografia, y con un ritmo lento, nos va planteando el ambiente de Tokio de posguerra y las alternativass psicologicos de sus dos pérsonajes principales. Las interpretaciones de Takako Matsu, Tadanobu Asano son dignas de elogio. Como hemos dicho a un ritmo lento, denso, sin prisa su director nos va llevando a compenetrarnos con su trama, compleja, acida, y llevandonos con ansiedad hacia su final. En final, es fantastico, lleno de poesia y de ternura. Altamente recomendable.

Puntos de 1 a 5: 4 puntos

ARNALDO H. CORAZZA

DOLOR AL LÍMITE de Simon Hynd -Hernando Harb

en 7:58













DOLOR AL LÍMITE

de Simon Hynd



Título original: “Senselees”

Estados Unidos, 2008

Género: Thriller

Hablada en inglés

Dirección: Simon Hynd

Guión: Simon Hynd

Sobre una novela de Stona Fitch

Producción: Micky McPherson

Música: Ian Cook

Fotografía en colores: Trevor Brooker

Montaje: Bill Gill

Intérpretes: Jason Behr (Eliot Gast) Emma Catherwood (Min) – Joe Ferrara (Blackbeard) – Sean O’Kane (Padre de Eliot)

Duración original: 90’

No estrenada en la Argentina

Exhibida en el Festival de Sitges

Calificación: Sólo para mayores de 18 años


Es un filme perverso. Ni siquiera malintencionado. Tiene una forma correcta (un fondo blanco casi permanente: paredes, muebles, sábanas). Se parece a una nuez, la mejor que uno pueda elegir por su apariencia y, al romperla, descubrir que está podrida. Totalmente.

Se anuncia como un thriller. Es falso. Se insinúa como una de ésas de terror que tiene tantos fans entre los jóvenes. No sólo es una falsedad, es una máscara.

Esta Senselees (en el original: Inconsciente/ Golpeado hasta dejar inconsciente/ Sin conciencia) es un filme que no se anima a decir sus objetivos concretos: es un pretexto político. Lo que, vágame Dios, no tiene nada de malo. Los admirables filmes de Costa-Gavras lo son, salvo alguna excepción. La batalla de Argelia de Pontecorvo es una obra maestra en su género. La lista sería infinita: incluiría nada menos que a Serguei Eisenstein y a Griffith, Ford y a Brooks. En cambio el desconocido Simon Hyd, emergido de las series norteamericanas hechas para consumo interno de la televisión de los Estados Unidos, es un hombre que juega sucio inspirándose en el puerco entramado de una novela desconocida de Stona Fich.

El protagonista es un estadounidense joven, casado, sin hijos, que se despide por dos semanas de su mujer para concretar negocios del Estado de su país. Tiene la misión, desde hace tres años, de concretar préstamos a naciones europeas endeudas que terminan pagando intereses usurarios mientras la deuda crece y debe retribuirse en ayuda militar, bases militares y demás cuestiones de guerra para combatir “iraníes, afganos, africanos en general, asiáticos y a nativos sudamericanos” (sic), lista que da un enmascarado integrante de una célula terrorista. La misma que rapta a Eliott Gest y lo conduce a un piso totalmente sellado, donde no le falta nada (desde agua potable, papel higiénico, ropa limpia y planchada y demás necesidades (falta un bidet). Lo van a tener preso, filmándolo para el mundo entero como un reality show. Primer indicio de irrealidad, pero puede aceptárselo como fábula adulta.

¿La finalidad? Que la gente (de todos los continentes) voten a favor o en contra de este responsable de los horrores que crean los dueños de guerras injustas (nunca se habla de hambre, miseria, explotación infantil, maltrato a las mujeres, y otras injusticias que no sean estrictamente económicas, aunque las nombradas también lo son de algún modo).

La diversión consiste en destruir en ese cautivo “todo aquello que un hombre estima, para demostrar los que padecen los que son bombardeados (justa o no, como ocurre en algunas guerras, eso no se menciona)”.Entonces ingresa un jefezuelo cubierto con una máscara cómica, acompañado de una chica (media cara cubierta con un velo), tres enmascarados más y un médico con antifaz y maletín. Se disponen durante 38 días a someterlo a vejámenes continuos: lo amenazan brutalmente con violarlo; le queman la lengua hasta quitarle la piel; le insertan dos metales candentes en los orificios de la nariz hasta destruírsela; dos torniquetes le introducen en los oídos hasta dejarlo totalmente sordo; y le arrancan sólo un ojo -el otro lo conserva por una actitud que reivindica parcialmente a la chica Min- usando una cucharita de café…

A medida que se suceden las torturas la población mundial vota: los que están a favor de detener el show son “los petroleros, los empresarios de las multinacionales, los millonarios del mundo y, claro, su joven esposa” que ruega por él ; los que lo hacen para que todo continúe con mayor intensidad son: la clase media, los terroristas (sic) que desean destruir el imperialismo norteamericano heredero de ese otro que dirigía la Reina Victoria, las organizaciones estudiantiles que hacen donativos contantes y sonantes, los trabajadores del orbe que también hacen donaciones. Por supuesto el dinero de estos últimos crece insólitamente. No se mencionan organismos de paz, ni a socialistas, ni a ninguna institución religiosa, ni siquiera a simples seres humanos que soliciten terminar con el horrendo espectáculo… y mucho menos a integrantes de ja Justicia que invoquen leyes internacionales. No faltaba más. Lo que se quiere demostrar es que los ricos no quieren ser los próximos torturados ni se arrepienten de haberse equivocado, faltaba más; y que los millones que poblamos el mundo vemos el espectáculo desde nuestras casas todo el día exigiendo castigo a un culpable que dice “yo soy como un vendedor de diarios a quien se tortura mientras a los que escriben los periódicos están libres”.

El desdichado Eliott tiene varios recuerdos, pero hay un flashbacks reiterado con malicia: de muy chico aprovechó la ceguera de un muchacho negro para robarle dos dólares, conducta que el bueno de su padre castiga haciéndole que pida perdón a la víctima en una cartita en que señala que lo hace en nombre de “su honor, de su raza, de su país y del ser humano”, misiva que leerá casa por casa en el poblado pidiendo ser disculpado de su falta.

No importa. El show sigue para demostrarnos que cambiando la conciencia de Eliott variará la conducta de los infames seres que dominan inescrupulosamente mundo. Los activistas políticos son los dueños de la verdad absoluta. Son Dios habitando el Jardín del Mal en cuyo centro hay un nogal repleto de frutos podridos en su interior.

Suponer que cambiar de esa forma a un ser humano alterará la conducta mundial es tan imbécil como suponer que los extraterrestres nos visitan todos los días y toman café con nosotros para firmar un tratado de paz. O lo que es peor: negar la existencia del bien y del mal conviviendo en nuestra pobre existencia terrestre.

El final (no lo anticipo por si alguno siente curiosidad por ver este engendro) termina por demostrarnos que los espectadores del reality show somos los observadores que debemos emitir el sí o el no de la continuación del terrible episodio. Es una estupidez total: no podemos emitir nuestro voto porque la pantalla no tiene el formato de una caja comicial… Así que el resultado lo dan ellos, los dueños de la tortura, los que se vengan de las culpas ajenas desconociendo los códigos de la Justicia, y es más suponen que son los habitantes de un miserable edén hecho a la medida de sus sueños y de sus premoniciones de gurús de feria manchada de sangre, llena de furia, estrépito y reinada por el mal, en el que de paso no creen porque ellos ya lo representan…

En fin, lo de siempre: el Mal triunfa, pero al Bien no lo pueden matar…

Siempre habrán Cristos o Quijotes (al fin y al cabo como lo analizó el gran escritor Salvador de Madariaga) son lo mismo.


Hernando Harb

How I Ended This Summer de Aleksei Popogrebsky - Arnaldo H.Corazza

lunes, 25 de octubre de 2010 en 10:25


















How I Ended This Summer
de Aleksei Popogrebsky

DIRECTOR Aleksei Popogrebsky
GUIÓN Aleksei Popogrebsky
MÚSICA Dmitriy Katkhanov
FOTOGRAFÍA Pavel Kostomarov
REPARTO Grigoriy Dobrygin, Sergei Puskepalis
PRODUCTORA Koktebel Film Company
PREMIOS 2010: Festival de Berlín: Mejor actor (ex-aequo: Dobrygin & Puskepalis) y mejor fotografía
GÉNERO Drama

En una remota estación metereológica en el Ártico pasan los meses solos Sergei, un veterano meteorólogo, y Pavel, un joven recién graduado. Un día Pavel recibe un importante mensaje por radio.

El film pese a haber recibido algunos premios, ha sido despedezado por la critica. Yo no soy tan drastico. El film me parecio interesante, y un verdadedo desafio para su director. Dos personajes que trabajan en una estacion meteorologica en el Artico ruso, uno joven y otro veterano en este trabajo. Pavel recibo en mensaje por radio que la esposa y en hijo de Sergei ha sufrido un accidente y estan graves. Alli comienza toda la trama psicologica de lo que le ocurre a Pavel, que no puede trasmitirle esta noticia a su compañero. El clima entre ellos se enrarece cada vez mas, solos en medio del Artico. El film, es casi en tiempo real, lentisimo, con una fotografia maravillosa y paisajes del artico ruso increibles. Me parecieron muy buenas las interpretaciones. Mas alla que cada uno valorará el film de manera distinta, casi seguro, me parece el film una experiencia cinematografica distinta, un audaz objetivo, y un nada despreciable resultado. Esta ademas muy bien filmada. Para quienes sean pacientes al ver un film, la recomiendo.


Puntos de 1 a 5: 3 puntos

ARNALDO HUGO CORAZZA

CEMENTERIO SIN CRUCES de Robert Hossein - Hernando Harb

domingo, 24 de octubre de 2010 en 14:31




















CEMENTERIO SIN CRUCES

de Robert Hossein


Título original en Italia: “Cimentero senza croci”

Título original en Francia: “Une corde, un Colt”

Origen: Francia e Italia, 1969

Género: Spaghetti Western

Hablada en inglés e italiano

Dirección: Robert Hossein

Guionistas: Dario Argento – Claude Desailly

Música: André Hossein

Fotografía en colores: Henri Persin

Intérpretes: Michèle Mercier (María Caine) – Robert Hossein (Manuel) –Guido Lollobrigida con el seudónimo de Lee Burton (Thomas Caine) – Daniele Vargas con el seudónimo de Daniel Vargas (Will Rogers) – Pierre Hatel (Frank Rogers) Anne-Marie Balin (Johanna)

Duración original: 90’

No estrenada en la Argentina

Calificación del DVD: Sólo para mayores de 13 años

Si este filme merece una atención es por más de un motivo. Presentada en la Argentina integrando una colección (la numero dos) de filmes del género spaghetti western por la empresa Imagine Entertainment con un fascículo escrito por Dardo Ferrari, el público aficionado al cine (no sólo el adicto western) se encuentra un título (el número 9 de la colección) que merece su atención.

Sabemos que cuando los filmes del Lejano Oeste estaban en su apogeo, los euditos culparon de su principio de agonía al izquierdista Fred Zinemann por su premiada “A la hora señalada”, que mereció una memorable respuesta en celuloide del gran Howard Hawks. Pero la maquinaria del cine de pistoleros, diligencias e indios se trasladó a Europa para recrear el moribundo género creando un estilo, el del spaghetti, cuyos exponentes mayores fueron en la dirección, el talentoso Sergio Leone y en la interpretación (¿quién otro?) Clint Eastwood. Lo hicieron con un estilo propio: zooms, música típica, escenarios de Almería, Andalucía, sátira a diestra y siniestra, mucho humor y sexo a cargo de espléndidas italianas y españolas dispuestas a lanzarse a la fama con o sin caballos veloces.

Este “Cementerio sin cruces” se parece a un estertor. Pero curioso anuncio de despedida. La dirige el hoy anciano (aún trabaja como actor) Robert Hossein (*) con la colaboración escenográfica de su padre, el pintor André Hossein, capaz diseñar un pueblo fantasma en homenaje a Dalí (hay que admitir que la escenificación de las desoladas calles es espléndida).

Pero el inteligente y múltiple Robert Hossein (marido de la linda Marina Vlady y cuñado de la no menos sexy Odile Versois (a las que dirigió en 1958 en una refulgente policial erótica llamada “Tú…el veneno”), contó con un guión escrito por alguien que se destacaría en la cinematografía (discusiones al margen): Dario Argento.

Y la mano de Argento se nota (¡y cómo!) en escenas como el descabezamiento de un conejo supliendo la muerte de un hombre, la doble violación de una hermosa chica, los vidrios descubriendo miradas asesinas, sombríos ojos anunciando venganzas funestas… En fin, Hossein se vale de Argento para lucirse en las secuencias más remarcables de un filme cuyo héroe es Manuel, un pistolero que cada vez a usar su arma se calza un guante (negro, claro) con el gesto de quien está pensando en su niñez pero pensando en terminar con la juventud de cuatro con la velocidad que el tramposo del montajista colabora entre risotadas.

Las sorpresas que ofrece este “Cementerio…” no terminan aquí: la bella Michèlle Mercier (famosa por sus eroticidades en una serie de los ’60 llamada Angelica) aparece todo el tiempo vestida de negro con ropas indignas hasta de una monja, viuda de Cristo. En el final, el duelo clásico se cumple entre cuatro tipos (un padre y tres hijos) contra un hombre a quien no le interesa el dinero y sólo quiere redimir una culpa (dudosa) de haber abandonado a la mujer de su amigo para no cometer adulterio.

Y hay mucho más que serviría para gastar dedos de computadora con el propósito de resumir la intención del filme: violar todas las clásicas reglas del western.

Ríanse los que culpaban al bueno de Zinemann. Porque Hossein no respeta ningún artículo del reglamento de las historietas del Oeste.

Con una referencia amical en el epílogo: el filme se lo dedica a Sergio Leone. Es cierto, el gran director italiano está presente en esta trama casi muda, de pocas palabras, de una parquedad que suplen las miradas de los protagonistas, al punto de que cada actitud puede ser interpretada de más de una manera y no estar errado (la venganza de Johanna, el ¿suicidio? de Manuel, la ausencia de maniqueas actitudes en la pareja de hermanos).

El francés homenajea al italiano con ayuda de Argento y con escenarios dignos de Dalí. Casi nada.

Es un filme para ser visto con pretensiones de cinéfilo. Y divertirse con aspiraciones de aficionado a la acción con mucho viento, hermosos caballos y un fondo musical caprichosamente burlón.

Recomendable para atónitos descubridores de viejos títulos de cuya existencia no tenían la menor sospecha.


Hernando Harb


(*) Robert Hossein trabajó en películas exitosísímas. Del cerca de centenar de títulos de su filmografía hay destellos como “Los unos y los otros”de Claude Lelouch (1981), dos filmes con la Bardot, “El reposo del guerrero” (1982) y “Si Don Juan fuera mujer” de Roger Vadim (1973), la segunda parte de “Un hombre y una mujer” (1986). Es de remarcar que hoy en día aún está en la palestra y va cumplir cerca de 80 años largos.

Un famoso director británico boicotea la ley de ciudadanía israelí - Hernando Harb

sábado, 23 de octubre de 2010 en 14:24














El famoso director británico boicotea

la ley de ciudadanía israelí

MIKE LEIGH SE REBELÓ



El director de cine Mike Leigh anuló su viaje inminente a Israel. Estaba previsto para noviembre. Pero las declaraciones del hombre que realizó filmes tan famosos como el galardonado “Secretos y mentiras” (1997) y el polémico “El secreto de Vera Drake” (2004) dieron por tierra con el proyecto.

Sus declaraciones fueron terminantes: “La tan discriminatoria Ley de Fidelidad que el gobierno de Netanyahu aprobó fue la gota que rebalsó el vaso y me obligó a tomar mi irrevocable decisión”,

El británico proyectaba reunirse con estudiantes y maestros de cine y de teatro, pero transmitió su postura irreversible en un mensaje dolido dirigido a René Shor, un erudito del cine que se desempeña como director de la Escuela Superior de Cine Sam Shpiegel, de Jerusalén, con la que mantenía estrechos vínculos no sólo de amistad.

Hay que recordar que Leigh nacido el 20 de febrero de 1943 en Salford, Greather Manchester, England, Reino Inido, es de origen judío y tiene familiares cercanos viviendo en la capital israelí.

En la misiva enviada a su amigo, transmitida por las principales agencias noticiosas mundiales, explica el porqué de su decisión:

Conoces que no me resultaba fácil visitar Israel en estos últimos años. Me dejé convencer por los compromisos asumidos y por tu entereza.. El ataque a la flotilla solidaria a fines de mayo aumentó mis dudas, pero entonces no opté por anular mi viaje porque consideré que no tenía trascendencia mayor el no hacerlo.

“Pero, durante las últimas semanas de octubre se produjo la renovación de la construcción en los territorios ocupados, boicoteando las tratativas de paz. Para colmo en estos días el gobierno aprobó la denominada enfáticamente Ley de Fidelidad y no tengo más remedio que seguir los dictados de mi conciencia. Cuando se produzca una paz justa entre israelíes y palestinos no dudaré en cumplir con mi visita.”

Shor, su amigo, no estuvo de acuerdo con la suspensión del proyecto de conferencias y clases y le remitió una carta conocida por el gran público, en la que decía:

Querido Mike: sé que no tomaste tu decisión al paso, pero me es imposible aceptar tus razones. Los que esperan escuchar tus conferencias –estudiantes, profesores, artistas- no son el gobierno israelí ni son responsables directos de su política. En el boicot que hoy apoyas, confundes y obligas a confundir a las gentes ávidas de escucharte, con la política gubernamental que no eligieron.”

A la postura del realizador de “La felicidad trae suerte” (2006) se sumaron otras personalidades del arte que suspendieron su viaje, sumándose intempestiva y solidariamente.

La Ley de Fidelidad y otras que limitan los derechos de la población árabe en Israel -20% del total, se calcula- fueron motivo de una enorme marcha de protesta en pleno centro de Jerusalén el sábado de la semana pasada.

Son los eternos vaivenes de la dialéctica. Es una lástima. Como diría Clouzot: “Si todos los hombres del mundo…” .


HERNANDO HARB

TODOS LOS HOMBRES DEL REY de Steven Zaillian - Hernando Harb

viernes, 22 de octubre de 2010 en 17:06




















TODOS LOS HOMBRES DEL REY
de Steven Zaillian



Título Original: All the King’s Men (*)

Origen: Estados Unidos – Alemania, 2006

Dirección Steven Zaillian (**)

Productor: Steven Zaillian

Guión: Steven Zaillian

Sobre la novela de Robert Pen Warren

Música original: James Horner

Fotografía en colores y blanco/negro: Pawel Edelman

Montaje: Wayne Wahrman

Casting: Avy Kaufman

Intérpretes: Sean Penn (Willie Stark) – Jude Law (Jack Burden) – Anthony Hopkins (Juez Irwin) – Kate Winslet (Anne Stanton) – Mark Ruffalo (Adam Stanton) – Patricia Clarkson (Sadie Burke) – James Gandolfini (Tiny Duffy) – Jackie Earle Hoaley (Sugar Boy) – Frederic Forrect ( Padre de Willie)

Duración original: 128’

Estrenada en la Argentina: 125’

Fecha de estreno en la Argentina: 9 de noviembre de 2006

Distribuida por la Columbia Pictures

Calificación: Sólo apta para mayores de 16 años


Un filme de visión imprescindible. Es la historia de Willie Stark un político venal y sus males artes contada desde el punto de vista de Jack Burden, un periodista que renuncia a su trabajo por seguirlo como jefe de relaciones públicas, seducido por su oratoria y que representaría el “alter ego” del “rey” de los discursos.

Es una remake de un gran filme de Robert Rossen (estrenado en la Argentina como “Decepción”, de 1949, ganador de varios Oscar), respetada en su esencia extraída de una formidable novela de Robert Pat Warren, que describe, el ascenso y fulminante final de esa clase de individuos que proliferan usando las necesidades del pueblo para alcanzar las falsas mieles del poder, aun utilizando el nombre de Dios, apelando a la familia y prometiendo destruir los intereses de los monopolios de toda índole. En pocas palabras: ir contra el sistema a cambio de su idolatría. Nada nuevo en la historia del efímero poder que la historia arruina, juguetea y tergiversa hasta que el desinterés generacional se impone (íconos incluidos).

All the King’s Man” comienza como el “Apocalypse Now”. El mediocre cronista de política Jack recostado en su camastro recuerda cómo fue “en busca” (consciente o no) de ese creador de cánticos de sirenas llamado Willie Stark, un vendedor ambulante, tesorero en Nueva Orleans y que por mediación del obeso Tiny Duffy atrapa audiencias de habitantes postergados de las clases siempre olvidadas en tiempos no electorales: campesinos, oficinistas, maestros, médicos y demás miembros de una sociedad convidada a poner su voto en la urna cuando las cajas comiciales abren sus bocas angurrientas.

Stark es una mezcla de Elmer Gantry (recordar a Burt Lancaster dirigido por Richard Brooks en 1960) y mediocre alumno del principesco don Nicolás. Capaz de jugar con la salud de los necesitados prometiendo hospitales gratuitos, anunciando construcción de carreteras que encierran trampas impositivas, robándoles a los poderosos para repartir entre pobres que nunca verán la mentada distribución de riquezas, aliándose a cobardes, contratando a un guardaespaldas que sólo habla con el revólver, olvidándose de su pasado de trabajador para enriquecerse y de paso vengarse. Y lo que es peor “coaccionando“ (“yo nunca chantajeo” advierte furioso desde un escritorio ajeno) a un juez indagando algún “manchón” de su pasado para aniquilar a todo rival en elecciones que anuncian purificación. Todo en “nombre de Dios y de mí”.

Stark (gran labor de Sean Penn) emplea las bajezas mayores para destruir al opositor. Llega a comprar un alma que cree en la honestidad, el joven médico Adam Stanton con tal de deshonrar el apellido que porta. Y hasta se vale de Anne (una muchacha desorientada) para completar un plan vil que lo beneficiará en la votación próxima del Senado.

Pero, como él mismo dice en cierto momento crucial, “todo lo aclara el tiempo” el final abrupto, irónico y sin salida para el ciudadano que trabaja todos los días para ganarse honradamente el pan confirma sus palabras: ahí está la sangre derramada que recorre los circuitos labrados en el piso del Capitolio para darle la razón.

Es un filme necesario. Es el cuarto hecho por Steven Zaillian -uno de los mejores guionistas actuales- con una vitalidad que despierta euforia en el espectador, con un suspense diagramado para hacer sentir al observador que es un idiota utilizado por dictatoriales discursos que no soportan ni las empalizadas de los fortines mejor levantados.

Vale la pena verlo. Obliga a pensar y a sentirse culposo de que la historia política de un país esté repleta de arremolinados seres tramposos que sostienen impasibles que “el mal gobierna todos los actos del hombre, pero no hay que difundirlo; en cuanto al bien, uno lo construye a medida que vive pero con ayuda del mal”. O con esa frase de aprendiz de intelectual: “Se puede leer el más hermoso poema de amor, pero bien puede estar inspirado en el amor a una mujer que vive engañando al amante y al marido a la vez”.

El trabajo de un fastuoso elenco es, no podía ser de otro modo, de primera. Los rubros técnicos, impecables. Y un elogio para Avy Kaufman, quien cumplió una perfecta labor en el casting, una vez más.

Dos datos: uno curioso y el otro malo. El curioso: ver una patinadora en medio de humo de cabaret bailando el tango “Por una cabeza”.Prefiero pensar que toda alusión es mera coincidencia.

El dato malo: la traducción. Es defectuosa. Una lástima. Pero, no empaña demasiado tanto esmero cinematográfico.


Hernando Harb


(*) Con el mismo título Robert Rossen filmó en 1949 la primera versión, estrenada en la Argentina tardíamente como “Decepción” por decisión de la censura. El filme mereció tres Oscar: a la Mejor Película, al Mejor actor principal (Broderick Crawford, como el político inmoral) y a la Mejor Actriz Secundaria (Mercedes Mc Cambridge) en el papel de Sadie Burke, que en la remake lo interpreta la exquisita Patricia Clarkson.

(**) Steven Zaillian dirigió un encantador filme (no estrenado en el circuito comercial argentino): “Jaque a la inocencia” o conocido también como “En busca de Bobby Fisher”, 1993.Su segunda película fue “Acción Civil” (“A Action Civil”,1998, con John Travolta), discretísima historia de acción.

El trabajo como guionista de Zaillan es fecundo. Tiene guiones antológicos en distintos rubros.

59 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE LOLA MONTEZ - Hernando Harb

en 14:03





















59º aniversario

DE LA MUERTE DE LA “REINA DEL TECHNICOLOR”: LOLA MONTEZ, GALARDONADA POR EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DOMINICANA


Encerrada en una jaula. En el centro de la arena. El público aplaude a rabiar. Ella, imponente, estática, apenas deja entrever una luz de asombro que se convierte en humedad a medida que el maestro del circo da latigazo tras latigazo contando la historia de su vida. Es la secuencia fundamental que une los tramos biográficos de la bella Lola Montez filmados por la maravilloso director alemán Max Ophüls (1902-1957) en la incompleta obra maestra “Lola Montès” (con ese y con acento) en 1955. A la gran actriz la interpreta la rubia star Martine Carol, con un respeto inusual en la estrella parisina. El que portaba el látigo era un vociferante Peter Ustinov, presentándola como un bello animal ye ilustrando los pasajes de su vida, tan comentados por los corrillos de la prensa como en los burdeles. Siempre con admiración y envidia, esas primas hermanas que alimenta el codicioso fracasado. Fue un gran homenaje de esa mujer cuyo 59º aniversario de su fallecimiento acaba de cumplirse en octubre, y que algún meditativo y memorioso Funes aficionado al cine rememora con placer. Triunfó en el Holliwood rumboso y complejo de la década del ’40. Había nacido en la República Dominicana, en un medio culto, en el instante en que una guiñadora estrella le indicaba el camino a seguir. Fue conocida como la “reina del technicolor”, y fascinó con su belleza y sensualidad latinas, capaces de desplegar entre encajes, tules y unos labios prometedores de impurezas santificadas. Hoy, su país de origen, quiere rescatarla del olvido, recordando su legado y esplendor. Lo merece. A ese feliz recordatorio nos sumamos diciendo que fue una de las primeras estrellas latinoamericanas que irrumpió en los dorados años de un Hollywood. “Lo logré, pese a que mis compatriotas ignoraron mi existencia. No importa. A ellos represento. A las mujeres con mi belleza, a los hombres con mis besos”, confesó a golosos cronistas de escandalotes y novedades folletinescas. Su nombre auténtico era María África Gracia Vidal, su segundo nombre perturbó por más de una razón a los periodistas de espectáculos constructores de la fábrica de los sueños, perfumada con jabones publicitados en un Occidente deseoso de huir de una realidad amenazante. Murió en París, a los 59 años de edad., mientras se daba un baño de agua caliente. Ni el mejor o peor guionista hubiera imaginado un the end así. “Nací un 6 de junio, en el sudoeste dominicano, en la provincia de Barahona. De ella aún percibo sus olores y sabores frutales. Y escucho su música cada vez que alguien me hace latir el corazón”, respondió a un periodista acalorado que cubría el sudor de su frente con un pañuelo. Luego diría entre apenada y asombrada por el camino recorrido: “Muchos compatriotas nunca han oído mi nombre. Lo lamento… por ellos”. Por supuesto tampoco conocían ninguno de sus 26 filmes, exitosos, aplaudidos por seguidores adormecidos por esos ojos que la picardía encendía y postergaba el glamour petrificado por las productoras. El crítico Félix Manuel Lora reconoció que Lola Montez no tuvo el merecido sitial en la República Dominicana. A ella, una de las primeras muchachas latinas que sedujo a un Hollywood racista y empapado de besos dispersados por blondas estrellitas. El prestigioso periodista habló de una “falta de conexión” entre la novísima generación dominicana y esa mujer conocida por el mundo como “el ciclón caribeño”, capaz de internarse en ljungla de una meca que la convirtió en un ícono no sólo del cine. La moda también fue ru reinado. El Senado de la República Dominicana anunció un homenaje póstumo que rescatará a Lola de un injusto olvido. La Cámara Alta aprobó, además, una resolución en la que solicita la construcción de un museo en Barahona que exhibirá con orgullo el legado cultural de una actriz extraordinaria, quien adoptó su apellido de una actriz y bailarina de origen irlandés: Lola Montez (con zeta). La resolución fue firmada por un grupo de legisladores quien describió a la actriz como “la más excelsa actriz de cine de la República Dominicana de todos los tiempos”. Solicitaron al Poder Ejecutivo tomar iniciativas “que conduzcan al rescate, valoración, difusión y exaltación de la figura y de la obra artística de la famosa actriz”.
María Montez, quien protagonizó una serie de películas filmadas en technicolor, se destacó en filmes de corte aventurero como "Las mil y una noches" (1942), "La salvaje blanca" (1943), "La reina de cobra" (1944) y "Sudán" (1945), entre otras.
Cuatro de sus filmes fueron grabados en Europa, donde la dominicana quiso demostrar "que podría ser una actriz con carácter", destacó Félix Manuel.
Montez, hija de un diplomático español y una dominicana, se casó en 1943 con el actor francés Jean-Pierre Aumont, con quien procreó a Tina, que siguió los pasos de sus padres.
Tina, como su madre, murió sola en su casa, a los 40 años, víctima de una embolia pulmonar.

En 2007, el presidente dominicano, Leonel Fernández, reconoció de manera póstuma a la actriz con la Medalla al mérito otorgada por el Gobierno en ocasión del Día internacional de la mujer.

Además de las múltiples calles que existen en el país con su nombre, la terminal aérea de su ciudad natal fue inaugurada el 27 de abril de 1996 por el ya fallecido gobernante Joaquín Balaguer como 'Aeropuerto Internacional María Montez'.

En 1943, cuando filmaba Gypsy Wildcat, el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo la condecoró con la Orden de Juan Pablo Duarte en el Grado de Oficial y la Orden de Trujillo en el mismo grado. No olvidarse del homenaje de Max Ophüls, una obra de arte, capaz de abrir las rejas y del interior salir una bella mujer a la que recibirá Ludwig I, el Rey de Baviera, con el rostro de Anton Walbrook. Le dará un respetuoso beso en la mano e intercambiarán miradas capaces de hacer rugir de envidia a los leones sueltos del círculo del mundo.

Hernando Harb

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