TODOS LOS HOMBRES DEL REY de Steven Zaillian - Hernando Harb

viernes, 22 de octubre de 2010 en 17:06




















TODOS LOS HOMBRES DEL REY
de Steven Zaillian



Título Original: All the King’s Men (*)

Origen: Estados Unidos – Alemania, 2006

Dirección Steven Zaillian (**)

Productor: Steven Zaillian

Guión: Steven Zaillian

Sobre la novela de Robert Pen Warren

Música original: James Horner

Fotografía en colores y blanco/negro: Pawel Edelman

Montaje: Wayne Wahrman

Casting: Avy Kaufman

Intérpretes: Sean Penn (Willie Stark) – Jude Law (Jack Burden) – Anthony Hopkins (Juez Irwin) – Kate Winslet (Anne Stanton) – Mark Ruffalo (Adam Stanton) – Patricia Clarkson (Sadie Burke) – James Gandolfini (Tiny Duffy) – Jackie Earle Hoaley (Sugar Boy) – Frederic Forrect ( Padre de Willie)

Duración original: 128’

Estrenada en la Argentina: 125’

Fecha de estreno en la Argentina: 9 de noviembre de 2006

Distribuida por la Columbia Pictures

Calificación: Sólo apta para mayores de 16 años


Un filme de visión imprescindible. Es la historia de Willie Stark un político venal y sus males artes contada desde el punto de vista de Jack Burden, un periodista que renuncia a su trabajo por seguirlo como jefe de relaciones públicas, seducido por su oratoria y que representaría el “alter ego” del “rey” de los discursos.

Es una remake de un gran filme de Robert Rossen (estrenado en la Argentina como “Decepción”, de 1949, ganador de varios Oscar), respetada en su esencia extraída de una formidable novela de Robert Pat Warren, que describe, el ascenso y fulminante final de esa clase de individuos que proliferan usando las necesidades del pueblo para alcanzar las falsas mieles del poder, aun utilizando el nombre de Dios, apelando a la familia y prometiendo destruir los intereses de los monopolios de toda índole. En pocas palabras: ir contra el sistema a cambio de su idolatría. Nada nuevo en la historia del efímero poder que la historia arruina, juguetea y tergiversa hasta que el desinterés generacional se impone (íconos incluidos).

All the King’s Man” comienza como el “Apocalypse Now”. El mediocre cronista de política Jack recostado en su camastro recuerda cómo fue “en busca” (consciente o no) de ese creador de cánticos de sirenas llamado Willie Stark, un vendedor ambulante, tesorero en Nueva Orleans y que por mediación del obeso Tiny Duffy atrapa audiencias de habitantes postergados de las clases siempre olvidadas en tiempos no electorales: campesinos, oficinistas, maestros, médicos y demás miembros de una sociedad convidada a poner su voto en la urna cuando las cajas comiciales abren sus bocas angurrientas.

Stark es una mezcla de Elmer Gantry (recordar a Burt Lancaster dirigido por Richard Brooks en 1960) y mediocre alumno del principesco don Nicolás. Capaz de jugar con la salud de los necesitados prometiendo hospitales gratuitos, anunciando construcción de carreteras que encierran trampas impositivas, robándoles a los poderosos para repartir entre pobres que nunca verán la mentada distribución de riquezas, aliándose a cobardes, contratando a un guardaespaldas que sólo habla con el revólver, olvidándose de su pasado de trabajador para enriquecerse y de paso vengarse. Y lo que es peor “coaccionando“ (“yo nunca chantajeo” advierte furioso desde un escritorio ajeno) a un juez indagando algún “manchón” de su pasado para aniquilar a todo rival en elecciones que anuncian purificación. Todo en “nombre de Dios y de mí”.

Stark (gran labor de Sean Penn) emplea las bajezas mayores para destruir al opositor. Llega a comprar un alma que cree en la honestidad, el joven médico Adam Stanton con tal de deshonrar el apellido que porta. Y hasta se vale de Anne (una muchacha desorientada) para completar un plan vil que lo beneficiará en la votación próxima del Senado.

Pero, como él mismo dice en cierto momento crucial, “todo lo aclara el tiempo” el final abrupto, irónico y sin salida para el ciudadano que trabaja todos los días para ganarse honradamente el pan confirma sus palabras: ahí está la sangre derramada que recorre los circuitos labrados en el piso del Capitolio para darle la razón.

Es un filme necesario. Es el cuarto hecho por Steven Zaillian -uno de los mejores guionistas actuales- con una vitalidad que despierta euforia en el espectador, con un suspense diagramado para hacer sentir al observador que es un idiota utilizado por dictatoriales discursos que no soportan ni las empalizadas de los fortines mejor levantados.

Vale la pena verlo. Obliga a pensar y a sentirse culposo de que la historia política de un país esté repleta de arremolinados seres tramposos que sostienen impasibles que “el mal gobierna todos los actos del hombre, pero no hay que difundirlo; en cuanto al bien, uno lo construye a medida que vive pero con ayuda del mal”. O con esa frase de aprendiz de intelectual: “Se puede leer el más hermoso poema de amor, pero bien puede estar inspirado en el amor a una mujer que vive engañando al amante y al marido a la vez”.

El trabajo de un fastuoso elenco es, no podía ser de otro modo, de primera. Los rubros técnicos, impecables. Y un elogio para Avy Kaufman, quien cumplió una perfecta labor en el casting, una vez más.

Dos datos: uno curioso y el otro malo. El curioso: ver una patinadora en medio de humo de cabaret bailando el tango “Por una cabeza”.Prefiero pensar que toda alusión es mera coincidencia.

El dato malo: la traducción. Es defectuosa. Una lástima. Pero, no empaña demasiado tanto esmero cinematográfico.


Hernando Harb


(*) Con el mismo título Robert Rossen filmó en 1949 la primera versión, estrenada en la Argentina tardíamente como “Decepción” por decisión de la censura. El filme mereció tres Oscar: a la Mejor Película, al Mejor actor principal (Broderick Crawford, como el político inmoral) y a la Mejor Actriz Secundaria (Mercedes Mc Cambridge) en el papel de Sadie Burke, que en la remake lo interpreta la exquisita Patricia Clarkson.

(**) Steven Zaillian dirigió un encantador filme (no estrenado en el circuito comercial argentino): “Jaque a la inocencia” o conocido también como “En busca de Bobby Fisher”, 1993.Su segunda película fue “Acción Civil” (“A Action Civil”,1998, con John Travolta), discretísima historia de acción.

El trabajo como guionista de Zaillan es fecundo. Tiene guiones antológicos en distintos rubros.

59 ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE LOLA MONTEZ - Hernando Harb

en 14:03





















59º aniversario

DE LA MUERTE DE LA “REINA DEL TECHNICOLOR”: LOLA MONTEZ, GALARDONADA POR EL GOBIERNO DE LA REPÚBLICA DOMINICANA


Encerrada en una jaula. En el centro de la arena. El público aplaude a rabiar. Ella, imponente, estática, apenas deja entrever una luz de asombro que se convierte en humedad a medida que el maestro del circo da latigazo tras latigazo contando la historia de su vida. Es la secuencia fundamental que une los tramos biográficos de la bella Lola Montez filmados por la maravilloso director alemán Max Ophüls (1902-1957) en la incompleta obra maestra “Lola Montès” (con ese y con acento) en 1955. A la gran actriz la interpreta la rubia star Martine Carol, con un respeto inusual en la estrella parisina. El que portaba el látigo era un vociferante Peter Ustinov, presentándola como un bello animal ye ilustrando los pasajes de su vida, tan comentados por los corrillos de la prensa como en los burdeles. Siempre con admiración y envidia, esas primas hermanas que alimenta el codicioso fracasado. Fue un gran homenaje de esa mujer cuyo 59º aniversario de su fallecimiento acaba de cumplirse en octubre, y que algún meditativo y memorioso Funes aficionado al cine rememora con placer. Triunfó en el Holliwood rumboso y complejo de la década del ’40. Había nacido en la República Dominicana, en un medio culto, en el instante en que una guiñadora estrella le indicaba el camino a seguir. Fue conocida como la “reina del technicolor”, y fascinó con su belleza y sensualidad latinas, capaces de desplegar entre encajes, tules y unos labios prometedores de impurezas santificadas. Hoy, su país de origen, quiere rescatarla del olvido, recordando su legado y esplendor. Lo merece. A ese feliz recordatorio nos sumamos diciendo que fue una de las primeras estrellas latinoamericanas que irrumpió en los dorados años de un Hollywood. “Lo logré, pese a que mis compatriotas ignoraron mi existencia. No importa. A ellos represento. A las mujeres con mi belleza, a los hombres con mis besos”, confesó a golosos cronistas de escandalotes y novedades folletinescas. Su nombre auténtico era María África Gracia Vidal, su segundo nombre perturbó por más de una razón a los periodistas de espectáculos constructores de la fábrica de los sueños, perfumada con jabones publicitados en un Occidente deseoso de huir de una realidad amenazante. Murió en París, a los 59 años de edad., mientras se daba un baño de agua caliente. Ni el mejor o peor guionista hubiera imaginado un the end así. “Nací un 6 de junio, en el sudoeste dominicano, en la provincia de Barahona. De ella aún percibo sus olores y sabores frutales. Y escucho su música cada vez que alguien me hace latir el corazón”, respondió a un periodista acalorado que cubría el sudor de su frente con un pañuelo. Luego diría entre apenada y asombrada por el camino recorrido: “Muchos compatriotas nunca han oído mi nombre. Lo lamento… por ellos”. Por supuesto tampoco conocían ninguno de sus 26 filmes, exitosos, aplaudidos por seguidores adormecidos por esos ojos que la picardía encendía y postergaba el glamour petrificado por las productoras. El crítico Félix Manuel Lora reconoció que Lola Montez no tuvo el merecido sitial en la República Dominicana. A ella, una de las primeras muchachas latinas que sedujo a un Hollywood racista y empapado de besos dispersados por blondas estrellitas. El prestigioso periodista habló de una “falta de conexión” entre la novísima generación dominicana y esa mujer conocida por el mundo como “el ciclón caribeño”, capaz de internarse en ljungla de una meca que la convirtió en un ícono no sólo del cine. La moda también fue ru reinado. El Senado de la República Dominicana anunció un homenaje póstumo que rescatará a Lola de un injusto olvido. La Cámara Alta aprobó, además, una resolución en la que solicita la construcción de un museo en Barahona que exhibirá con orgullo el legado cultural de una actriz extraordinaria, quien adoptó su apellido de una actriz y bailarina de origen irlandés: Lola Montez (con zeta). La resolución fue firmada por un grupo de legisladores quien describió a la actriz como “la más excelsa actriz de cine de la República Dominicana de todos los tiempos”. Solicitaron al Poder Ejecutivo tomar iniciativas “que conduzcan al rescate, valoración, difusión y exaltación de la figura y de la obra artística de la famosa actriz”.
María Montez, quien protagonizó una serie de películas filmadas en technicolor, se destacó en filmes de corte aventurero como "Las mil y una noches" (1942), "La salvaje blanca" (1943), "La reina de cobra" (1944) y "Sudán" (1945), entre otras.
Cuatro de sus filmes fueron grabados en Europa, donde la dominicana quiso demostrar "que podría ser una actriz con carácter", destacó Félix Manuel.
Montez, hija de un diplomático español y una dominicana, se casó en 1943 con el actor francés Jean-Pierre Aumont, con quien procreó a Tina, que siguió los pasos de sus padres.
Tina, como su madre, murió sola en su casa, a los 40 años, víctima de una embolia pulmonar.

En 2007, el presidente dominicano, Leonel Fernández, reconoció de manera póstuma a la actriz con la Medalla al mérito otorgada por el Gobierno en ocasión del Día internacional de la mujer.

Además de las múltiples calles que existen en el país con su nombre, la terminal aérea de su ciudad natal fue inaugurada el 27 de abril de 1996 por el ya fallecido gobernante Joaquín Balaguer como 'Aeropuerto Internacional María Montez'.

En 1943, cuando filmaba Gypsy Wildcat, el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo la condecoró con la Orden de Juan Pablo Duarte en el Grado de Oficial y la Orden de Trujillo en el mismo grado. No olvidarse del homenaje de Max Ophüls, una obra de arte, capaz de abrir las rejas y del interior salir una bella mujer a la que recibirá Ludwig I, el Rey de Baviera, con el rostro de Anton Walbrook. Le dará un respetuoso beso en la mano e intercambiarán miradas capaces de hacer rugir de envidia a los leones sueltos del círculo del mundo.

Hernando Harb

EL SEÑOR IBRAHIM Y LAS FLORES DEL CORAN de Francois Dupeyron - ARNALDO H.CORAZZA

en 10:18
















EL SEÑOR IBRAHIM Y LAS FLORES DEL CORAN
de Francois Dupeyron

Dirección:
François Dupeyron.
País: Francia.
Año: 2003.
Duración: 95 min.
Género: Drama, comedia.
Interpretación: Omar Sharif (Señor Ibrahim), Pierre Boulanger (Momo), Gilbert Melki (Padre de Momo), Isabelle Renauld (Madre de Momo), Lola Naymark (Myriam), Anne Suarez (Sylvie), Mata Gabin (Fatou), Céline Samie (Eva), Isabelle Adjani (La Estrella), Eric Caravaca (Momo adulto).
Guión: François Dupeyron; basado en la novela de Eric Emmanuel Schmitt.
Producción: Michele Petin y Laurent Petin.
Música: François Maurel.
Fotografía:
Remy Chevrin.
Montaje: Dominique Faysse.
Diseño de producción: Katia Wyszkop.
Vestuario: Catherine Bouchard.
Estreno en Francia: 17 Sept 2003.
Estreno en España: 30 Julio 2004.

Durante el comienzo de los años 60, París, como gran parte de Europa, era una explosión de vida. Todo estaba cambiando y la ciudad se llenó de una energía que prometía cambios culturales y sociales. En este transfondo, en una vecindad de clase obrera, se conocen un joven judío, Momo (Pierre Boulanger), y un viejo musulmán, Ibrahim (Omar Sharif). Mo-mo es un huérfano cuyos únicos amigos son las prostitutas de la calle, las cuales le tratan con un genuino afecto. Momo compra los comestibles en la tienda del señor Ibrahim, un silencioso y exótico hombre que ve y sabe más de lo que revela. Ibrahim se convierte en el mejor amigo del joven y juntos comienzan un viaje que cambiará sus vidas para siempre.

Es la historia de un comerciante turco propietario de una tienda de alimentos en un barrio marginal de Paris, pintoresco, con prostitutas que trabajan en ese lugar. Y la amistad con un adolescente judio que vive enfrente de su tienda, criado solo por su padre, que se convierte practicamente en su hijo. Es hermoso volver a ver en el cine a Omar Sharif, que en una estupenda actuacion compone al comerciante turco. Es una historia de amor, entre dos generaciones y dos culturas.A pesar de los cuestionamientos que pueda hacersele al film, resulta una historia hermosa, un film agradable y digno de ver. Nos es un film para intelectuales, es solo para que disfrutemos de una hermosa historia, creible o no creible, que nos deja un sabor dulce, lo que no es poco, sin engañarnos demasiado. Vulevo a remarcar la estupenda actuacion de Omar Sharif, y la del adolescente Pierre Boulanger, que esta ajustado a su papel. Es bueno verla, y asi la recomiendo.


Puntos de 1 a 5: 4 puntos

ARNALDO HUGO CORAZZA


TERCIOPELO AZUL de David Linch -Arnaldo H.Corazza

jueves, 21 de octubre de 2010 en 17:59



















TERCIOPELO AZUL
de David Linch


Año:
1986
Género:
Drama, Misterio
País: Estados Unidos
Formato: Color
Duración: 120 min.
Título Original:
Blue Velvet
Dirección:
David Lynch
Producción:
Fred C. Caruso
Guión: David Lynch
Fotografía:
Frederick Elmes
Música: Angelo Badalamenti
Estreno USA:
19 de Septiembre de 1986
Estreno España:
19 de Diciembre de 1986
Recaudación USA:
8,000,000 $
Intérpretes: Kyle MacLachlan (Jeffrey Beaumont), Isabella Rossellini (Dorothy Vallens), Dennis Hopper (Frank Booth), Laura Dern (Sandy Williams), Hope Lange (Mrs. Williams), Dean Stockwell (Ben), George Dickerson (Det. John Williams), Priscilla Pointer (Mrs. Beaumont), Frances Bay (Tía Barbara), Brad Dourif (Raymond), Jack Nance (Paul)

En Lumberton, un idílico pueblo norteamericano, Jeffrey (MacLachlan) encuentra una oreja cortada en un descampado. Este hallazgo estimulará su curiosidad, llevándole a convertirse en un detective furtivo ayudado por su amiga Sandy (Dern). Ambos descubren la penosa situación de una cantante de nightclub, Dorothy Vallens (Rossellini), extorsionada por un psicópata (Hopper). La inmersión de Jeffrey en los puntos más oscuros de este misterio y su oscilante relación con Vallens lo sacará del familiar ambiente diurno en que siempre ha vivido para hacerle conocer el lado más sombrío de cualquier paraíso cotidiano.

El film data de 1986, y no hay dudas que David Lich es un gran director. La pelicula ha recibido las criticas mas dispares. Es un film bizarro, fantasmagorico, con una trama delirante, poco creible pero que atrapa. La perversion, con personajes cercanos a lo grotesco, brutales, poco se compadece con el final feliz del film que se contradice con todo el desarrollo del guion. El final es el de una tipica pelicula nortamericana. No le resto meritos al film, que no solo esta muy bien filmado, con algunas buenas actuaciones como la de Isabella Rossellini. Contrariamente a los que algunos apuntan me parecio inexpresiva la actuacion de Kyle MacLachlan. Creo que es un film recomendable, que hay que verlo, mas haya que seguramente sobre el mismo, apareceran las valoraciones mas dispares.


Puntos de 1 a 5: 3 puntos
ARNALDO H.CORAZZA

EL INMORTAL de Richard Berry - Hernando Harb

en 14:51











EL INMORTAL

de Richard Berry


Título original: L’immortel

Francia, 2010

Género: Acción

Hablada en francés

Dirección: Richard Berry

Guión: Richard Berry

Adaptación: Eric Assous – Richard Berry

Sobre la novela homónima de Franz-Olivier Giesbert

Producción: Luc Besson

Música: Klaus Badelt

Fotografía en colores: Thomas Hardmeier

Montaje: Camille Delamaire

Intérpretes: Jean Reno (Charly Matteï) – Marina Fois (Marie Goldman) – Gabriella Wright (Yasmina) - Kad Merad (Tony Zacchia) – Richard Berry (Aurelio Rampoli) – Joséphine Berry (Eva) – Venantino Venantini (Padovano)

Filmada en Avignon, Vancluse, Francia

Duración original: 117 minutos

Calificación: Sólo apta para mayores de 16 años


Es una historia de venganzas. Con mucha violencia y con personajes estructurados sin maniqueísmos (hasta la mujer policía esconde una doble vida). Hay un desborde de acción, con clásicas carreras automovilísticas y choques explosivos por callecitas empedradas o carreteras recién estrenadas. De por medio, un niñito con cara angelical que sufre tanto como para perder su inocencia, una abuela buena que habla poco, una investigadora que no sabe qué hacer para descubrir a los asesinos de su marido vigilante condecorado, malvados que aspiran cocaína como un diabético come azúcar para hacer peligrar su salud y, sobre todo, amigos que se han prometido defenderse mutuamente hasta la muerte pero terminan seducidos por el poder del dinero que les da el narcotráfico en Marsella, escenario clave para el envío de mercaderías ilegales. En fin, todos los lugares comunes del mundo del cine acumulados sin dar respiro ni tiempo para ordenar la trama más o menos complicada con acertijos torpes.

Pero está Jean Reno, con su máscara, tics y voz aguardentosa de Jean Reno. Es poco para un policial francés que tiene antecedentes brillantes. Lo que sí, permite comprobar que a Luc Besson le sobra dinero para producir por lo menos dos películas mensuales. Dios da pan…

El protagonista es Charly Matteï, un ex mafioso dispuesto a abandonar su oficio y dedicarse a disfrutar de la vida junto a su familia (madre buenísima, segunda esposa con pasado indigno enterrado, un niño precioso), dedicarse a escuchar buenas óperas, rezar a su santo patrono y a recordar, de vez en cuando, el pacto que hizo con dos amigos en la juventud de defenderse hasta el final de la vida (hasta el espectador más desatento percibe que esos pactos -al menos en el cine- no son válidos, debieron pasar por alguna escribanía aún no creada en el mundo de las leyes).

En una playa de estacionamiento ocho enmascarados lo balean (22 tiros, sin contar los disparos que dan en el automóvil), están dirigido por Tony Zaccia y los motivos son por negocios con la “blanca” de alta pureza. Créase, Charly se salva, lo que obliga a deducir que los médicos franceses son de primera, y entonces es conocido como “el Inmortal”. Se dedicará a vengarse puntualmente. Tiene una duda: ¿quién es el octavo hombre que quiso terminar con sus aspiraciones futuras?. Si a esta altura, uno no se da cuenta de quién es, la culpa es ha visto filmes policiales hace varias décadas.

Se hace amigo de una mujer policía, Marie Goldman, convertida en dipsómana y otras adicciones por no poder atrapar a los criminales de su marido, que son –sí, ya se sabe- la troupe-de Zacchia, que tiene una puntería espantosa, aspiran cocaína cada cinco minutos, pero -eso sí- aman a sus respectivas familias. El hogar es el pretexto de los insensibles a la hora de ser descubiertos.

Lo que sigue es tan previsible como saber de qué se va a vestir el anteojudo periodista Clark Kent en el baño del periódico donde trabaja.

Hay algún diálogo recordable: “La única victoria es la paciencia”, pronunciada por Reno con convicción al comienzo de los más de cien minutos que dura el filme.

O por ejemplo la el monólogo playero con un gatito al que le da de comer: “No te doy alcohol porque tuve un perro borracho que se murió de tanto tomar”. Hasta “el inmortal” en su soledad tiene inspiración y ternura, aunque más no sea por un felino doméstico. También distrae algún casamiento pintoresco y hasta un entierro musulmán bien fotografiado.

Para recordar (mal): Charly penetra en la fortaleza de los enemigos arrastrándose entre alambrados con más púas con que la cruz de Cristo para recuperar a su hijito secuestrado, y merced a la (in)hábil montajista aparece justo sobre el capó del coche en el que un malvado traslada ala pequeño para darle muerte. Insensateces de guionistas apresurados que, para colmo, son culpa del director Richard Berry en su doble oficio.

Berry es un caso perdido. Esta es su cuarta película detrás de las cámaras (sin contar un trabajo para TV y un episodio en un filme para el olvido), pero además es actor (en esta hace un rol importante) de casi un centenar de títulos. Comenzó siendo un actor carilindo pero a medida que fue perdiendo el pelo se despojó de ideas y dejó la originalidad con cada lavado de cabeza.

Otra explicación no es admisible ante tanta mediocridad esparcida. Por más que el fondo musical sea muy bueno y la fotografía rutinariamente buena.

Para terminar: hay un venal jefe de policía que repite motivaciones personales nada moralizantes en tanto descuelga un retrato de Nicolás Zarkozy. Un detalle (casi al final) que conviene no analizar…


Hernando Harb

BEATIFUL BOXER de Ekachai Uekrongtham.- ARNALDO H.CORAZZA

en 7:50

















BEATIFUL BOXER
de Ekachai Uekrongtham.




Dirección:
Ekachai Uekrongtham.
País:
Tailandia.
Año: 2004.
Duración: 118 min.
Género: Drama, acción.
Interpretación: Asanee Suwan (Nong Toom), Sorapong Chatree (Pi Chart), Orn-Anong Panyawong (Madre de Nong), Kyoko Inoue (Kyoko), Sitiporn Niyom (Nat), Yuka Hyodo (Fan), Keagan Kang (Jack), Nukkid Boonthong (Padre de Nong).
Guión: Ekachai Uekrongtham y Desmond Sim Kim Jin.
Producción: Ekachai Uekrongtham.
Música: Amornbhong Methakunbudh.
Fotografía:
Choochart Nantitanyatada.
Montaje: Dusanee Puinongpho.
Diseño de producción: Nopphadol Arkart.
Vestuario: Tasakorn Tragulpadetkrai.
Estreno en España: 17 Diciembre 2004.


Basada en la historia real del famoso boxeador tailandés de kickboxing travestido, "Beautiful boxer" es un conmovedor drama de acción que se adentra en el corazón y la mente de un chi-co que lucha como un hombre para convertirse en una mujer. Creyendo que es una chica atrapada en un cuerpo de chico desde niño, Parinya Charoenphol (familiarmente conocido como Nong Toom en Tailanda) se propone dominar el deporte más masculino y letal: Muay Thai (kickboxing tailandés) para ganarse la vida y para conseguir su objetivo final de feminidad total. Conmove-dora, divertida, con impactantes escenas de kickboxing tailandés, "Beautiful boxer" describe la infancia de Nong Toom, su vida adolescente como monje viajero, sus penosos días en los campamen-tos de boxeo y explosivos combates donde él vence a la mayoría de sus oponentes en toda Tailandia y Japón.

Es una historia real, que cuenta desde su infancia la vida del Boxeador Tailandes Nong Toom y todas sus desventuras de su profesion de boxeador hasta convertirse en mujer -por una operacion- en 1999. Es una historia bien filmada, y una curiosidad ya que no concemos desgraciadamente nada del cine Tailandes. Es un film sin pretenciones, mas que narrar la vida de Toom, pero es tierna, plasmando todas ls dificultades de Toom en su vida, desde su profesion de boxeador hasta convertirse en mujer, tal cual fue siempre su aspiracion. La actuacion de
Asanee Suwan es fantastica, sin golpes bajos, y trasmitiendo ternura en cada una de sus intervenciones. Es un film para ver, para introducirse en el cine tailandes, y para conocer una historia muy particular y tierna. Muy buena la fotografia del film. Recomendable.

Puntos de 1 a 5: 3 puntos

ARNALDO H. CORAZZA

MACHETE de Ethan Maniquis – Robert Rodriguez - Hernando Harb

miércoles, 20 de octubre de 2010 en 14:41











MACHETE

de Ethan Maniquis – Robert Rodriguez

Título original: ídem

Origen: Estados Unidos, 2010

Directores: Ethan Maniquis – Robert Rodriguez

Libreto: Robert Rodriguez

Guión: Alvaro Rodriguez

Hablada en inglés, español y húngaro

Montaje: Rebecca Rodriguez – Robert Rodriguez

Música: John Debney – Carl Thiel

Fotografía en colores: Jimmy Lindsey

Efectos especiales: Robert Brown

Intérpretes: Danny Trejo (Manchette Cortez) – Robert DeNiro (Senador John McLaughlin) – Jessica Alba (Yvetta Sartana) – Steven Seagal (Torrez) – Michelle Rodriguez (Luz) – Jeff Fahey (Michael Booth) – Cheech Marin (Padre Cortez) – Lindsay Cohen (April Booth) - Presentando a Don Johnson (Von Jackson)

Duración original: 107’

Calificación: Sólo para mayores de 18 años

No estrenada en la Argentina


Robert Rodriguez es un director atípico del cine estadounidense, con una filmografía de títulos ambientados en México, su país de origen. Apadrinado por Quentin Tarantino sus películas son una reedición de aquellas que los mayores de 40 años veían en las matinés de los domingos en forma seriada. Efectos especiales acartonados, copias rayadas, música disonante, cortes interrumptus que obligaban al furioso pataleo y a la silbatina asordinada, héroes capaces de vencer a treinta atacantes a la vez en una habitación imposible de 6x4, la muchacha hermosa, el cura del pueblo bueno como un franciscano santificado, una rubia atractiva atraída por la masculinidad del protagonista y, claro, los malos dueños de todo el fuego del Averno que se despiden de esta vida con un infaltable “nos veremos en el infierno”. Rodriguez, sin inmutarse calca todo eso (incluido un montaje intencionadamente con rollos mezclados y rayaduras que atraviesan la pantalla de lado a lado) pero le agrega una violencia inusitada, baños de hemoglobina, desnudos femeninos impiadosos, cabezas cortadas y un sadismo minuciosamente descripto entremezclado en un pastiche de fuego, balaceras insospechadas y condenados a morir por azar en cantidades de las que no puede llevarse la cuenta. Eso sí, la ley triunfa, a los puntapiés, trompazos y martillazos sobre cráneos de inocentes, pero vence. Es positivo, Rodriguez, quien debe divertirse a lo loco filmado, tanto o más que sus seguidores que ya lo conocen y festejan con “¡¡¡uhhh!!!”, “¡¡¡ohhhhh!!! Y de más onomatopeyas musicalizadas con carcajadas de las más variadas tonalidades.

Los que no gustan del cine de Rodriguez llegan a detestarlo con poca intensidad (el masoquismo es una fuente comercial que rinde frutos a la hora de la contabilidad).

Este “Machete” es un regocijo para los fans del joven director que con su segundo filme de bajísimo presupuesto, “El mariachi” (1992) logró recaudar dinero y el interés de Tarantino que lo apañó para hacer la continuación “Desperado” (sic) (conocida en la Argentina como “La balada del pistolero”, 1995, con AntonioBanderas y Salma Hayek). Luego vinieron títulos menores pero el éxito fue convocado con un western repleto de zombies en una cantina (“Del crepúsculo al amanecer”, 1996, con Harvey Kittel como invitado de lujo). Hasta que con Tarantino se asoció Rodríguez para hacer cada uno por su cuenta una película digna de las episódicas series de los ’50 para exhibirse en programa doble (cuatro horas de deleite sado-masoca que sólo pudo concretarse en los EE.UU., aquí la de Rodriguez fue a parar al DVD como “Planet Terror”,2007 con Bruce Willis, y la de don Quentin se estrenó sola y fue un fracaso en la confusa cartelera argentina).

Buenos, repetimos este “Machete” es un regalo para los rodriguistas, en este caso acompañado por un cómplice con sus mismos gustos, Ethan Maniquis (con casi ningún antecedente merecedor de nombrarse).

Van a presenciar a un federal con cara de salpicada por los vestigios de la viruela que es un mexicano “legal” contratado por un narcotraficante incestuoso para matar a un senador que quiere explotar y luego expulsar a “ilegales”, si es que no los matan por inservibles.

Machete es traicionado y debe huir con la ayuda de Luz –una vendedora de tapas que dirige una asociación llamada La Red para iniciar una revolución de mexicanos maltratados e injustamente acusados de terroristasa- y con la de una hermosa mujer policía, Yvetta Sartana (nótese el homenaje al personaje de los spahetti western.

Machete tiene un hermano cura que mata “a los malos que le piden piedad” respondiéndoles “Dios perdona, yo no tengo tiempo”, pero terminan crucificándolo (literalmente) en medio de un altar en tanto el dirigente narco saborea el vino del cáliz diciendo que “es un Merlot de primera”. La escena es no apta para devotos que no aceptan escenas sacrílegas.

Pero no es todo. Luz se vale para atraer a las masas de la supuesta existencia de un mito femenino llamado She… Enfin, disparate asegurado.

A esto se suma Steven Seagal haciendo de un supremo jefe de la solicitada “blanca” que tiene una escena final que espantará hasta a los fanáticos de Rodríguez.

Hay mucho más. No conviene adelantar. Eso sí, hay coches viejos que vuelan entre fogatas con gente adentro y choferes prodigiosos, ametralladoras de una inventiva que avergüenzan a los creadores de cómics, una madre y una hija muy blondas y sin ropa compartiendo la pileta lujosa de la casa con Machete, chistes a la hora de la muerte. Vaya una muestra: “una falsa monja va a vengar la muerte del papá perverso, y antes de matar al culpable le dice: “En nombre del padre…”, y dispara… luego medita un segundo y en voz alta agrega “me olvidé como sigue el rezo”. Y hasta se asiste a un asalto a una iglesia por desaforados bandoleros y defendida por un cura que dispara balas a diestra y siniestra con el fondo musical del Ave María.

Síntesis: un regalo para divertirse y ver cómo en este mundo injusto, descabellado, explotador, hipócrita, la ley llega, un poco tarde pero llega. Es cuestión de esperar a quien la sepa aplicar aunque a su mujer la mataron de un modo nada ortodoxo ante su marida (eso sí, apenas humedecida por un llanto restringido por el imperante machismo a la mexicana).


Hernando Harb

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