NADIE SABE NADA DE GATOS PERSAS de Bahman Ghobadi - Arnaldo H. Corazza

miércoles, 15 de septiembre de 2010 en 9:53





















NADIE SABE NADA DE GATOS PERSAS
de Bahman Ghobadi



Título V.O.: Kasi az gorbehaye irani khabar nadareh
Año de producción: 2009
Distribuidora: Alta Films
Género: Drama
Clasificación: No recomendada menores de 7 años
Estreno: 16 de abril de 2010
Director: Bahman Ghobadi
Guión: Bahman Ghobadi, Hossein Mortezaeiyan, Roxana Saberi
Música: Mahdyar Aghajani, Ash Koosha
Fotografía: Turaj Mansuri
Intérpretes: Negar Shaghaghi (Negar), Ashkan Koshanejad (Ashkan), Hamed Behdad (Nader), Hichkas (Hichkas)

Un chico y una chica con talento para la música, Ashkan y Negar, salen de la cárcel con la intención de formar su propio grupo "indie". Lo malo es que en Teherán la música de corte occidental está prohibida y perseguida por las autoridades. Decididos a encontrar a otros intérpretes, Ashkan y Negar se sumergen en el submundo de la ciudad, un espacio clandestino para oír y tocar música. Sin embargo, su verdadero sueño es conseguir dinero y pasaportes para escapar a Europa y actuar sin esconderse.

Confieso que el film en los primeros 20 minutos me parecio tedioso, pero poco a poco me fue atrapando. Muestra las contradicciones existentes en el Iran de hoy, entre las tradiciones y la religion y la lucha para emerger sin esas ataduras. La prohibicion de toda musica por el estado, de corte occidental, no impide que existan conjuntos under que, aun con sus raices, la interpretan. La musica del film es apasionante, quizas lo mejor de el, aun mas que la denuncia. La confusión entre la politica, el estado y la religion -cualquiera ella sea- el algo nefasto, opresivo y retrogrado. Lamentablemente, ello ocurre en muchos paises del mundo, no solo Iran. Y los preceptos religiosos son interpretados por los intermediarios de la fe, como a ellos les conviene o se les antoja. Es como una inquisicion moderna. El film es de corte semidocumental, y nos brinda una pantallazo del Iran actual, centrandose en la prohicion y represión hacia los conjuntos que interpretan musica de corte accidental. Vale la pena verlo, no perderan su tiempo. Esta muy bien filmada, y como antes hemos dicho, detengamonos a escuchar la musica del film interpretada por jovenes iranies. Magnifica.


Puntos de 1 a 5: 3 puntos

LOS INDESTRUCTIBLES de Sylvester Stallone - Hernando Harb

martes, 14 de septiembre de 2010 en 14:16

















LOS INDESTRUCTIBLES

de Sylvester Stallone



Título original: The expendables

Estados Unidos, 2010

Género: Acción

Hablada en inglés y español.

Dirección; Sylvester Stallone

Guión: Sylvester Stallones – Dave Callaham

Argumento: Dave Callaham

Fotografía en colores: Jeffrey L. Kimball

Música: Brian Tyler

Intérpretes: Sylvester Stallone (Barney Ross) – Jason Statham (Lee Christmas) – Jet Lee (Ying Yang) – Dolph Lungdren (Gunner Jensen) – Eric Roberts (James Monroe) –Steve Austin (Paine) – Giselle Itié (Sandra) – Mickey Rourke (Tool) – Charisma Carpenter (Lacy) – Cameos: Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis

Duración original: 109’

Duración en la Argentina: 103’

Calificación: Sólo para mayores de 16 años

Distribuidora: Distribution Company


Esta producción (la más reciente dirigida, guionada y protagonizada por Sylvester Stallone) tiene por título original “The expendables”, previa consulta al diccionario significa en inglés “Los prescindibles”, nombre con que se la conoció en su país de origen, en Japón y en casi todos los países que tuvieron la mala suerte de estrenarla. En otros se la conoció como el más adecuado de “Los merecenarios”. Pero en la Argentina (era previsible) se la lanzó como “Los indestructibles”, con la modestia que nos caracteriza se la difunde como megaproducción. Por si fuera poco, en idénticas letras de molde figuran Terminator Schwarzenegger -vestido de traje y corbata- y Bruce Willis, ambos aparecen juntos como miembros de la CIA dando órdenes a Rocky, reunidos en el atrio de una capilla. La secuencia dura apenas tres minutos. El sobrenombre de Willis es Church (Iglesia) anticipando varios raptos de originalidad de igual calibre.

La cuestión es que un grupo de motociclistas (manejan máquinas de última promoción) se citan habitualmente en un destartalado garaje para decidir cómo cumplirán las órdenes de defender a habitantes (en este caso latinoamericanos) sometidos por un militar (morochazo, de bigotes) dominado por un estadounidense (rubio, trajeado y con una corbata que hacen juego con el peinado entrecano azulado impecable aunque corra en medio de bombas y vuelen cuchillos a su paso). De la isla apenas vemos a unos habitantes sueltos por calles vacías, y a otros golpeados por morrudos soldados carapintadas, Sabremos que está en un lugar de América latina y que su perverso jefe mediático habita un palacete con balcón para dar discursos a subordinados (incluidas flora y fauna existentes por obra de un escenógrafo que no sabe de geografía).

Allá van nuestros héroes en un hidroavión con un problema a bordo: el compañero Dolph Lungdren va a ser despedido por muy violento, lo que lo obliga a pasarse al bando contrario previa pelea con el liliputiense de Jet Lee, que nunca muestra su torso seguramente por vergüenza ante los músculos de sus camaradas.

Lo que sigue es poca cosa más: los espera Sandrita, la bonita hija del tirano Garza, dispuesta a ayudar a los de USA para liberar a su pueblo. Luego de unos titubeos y de ser la chica sometida a una sesión de torturas, el megagrupo se pone furioso y empieza a matar a diestra y a siniestra con misiles modernísimos, destacándose el simpático Jason Statham (ex Transportador I, II y demás personajes exitosos) que además de cubrir y descubrir su “pelada” con un gorro rapero lanza unos cuchillos que imanados, dan en el blanco (lo que provoca el asombro de la platea adolescente que se gastan en emitir interjecciones varias e incompletas que parecen mensajes de celular desde la platea pochoclera).

Todo no sólo es “expendable” como anticipa el título original con sabiduría insólita, es de una inutilidad que no se vacila en considerar incomparable con cualquier del cine mundial.

Salvo los cuchillazos de Statham se destacan dos señoritas: Sandra, la heroína latina, y Lacy, una muchacha que ama al cuchillero, pero al no saber si trabaja o si es un homeless lo engaña con un vago golpeador, quien recibirá su merecido como corresponde. Ninguna de las dos jóvenes reciben un beso de alguno de nuestros “indestructibles”. Sospechamos que el motivo no es sólo el maquillaje, también las dentaduras postizas pueden originar dificultades.

Por ahí anda Mickey Rourke, que venía en ascenso, pero aquí hace de un tatuador y pintor de guitarras que no quiere liberar más a países en aprietos. No es por cuestión de ética, la edad se impone. Casi la misma a la que no se resigna el resto de los grandotes que emiten alguna burla al más joven de la banda, Jet Lee, un petiso que termina perdonando al traicionero de Lundgren, quien retorna al grupo porque un mal momento lo tiene cualquiera.


Hernando Harb

GRACIAS POR SU CINE: CLAUDE CHABROL - Hernando Harb

lunes, 13 de septiembre de 2010 en 15:24













GRACIAS POR SU CINE: CLAUDE CHABROL


Nació en 1930. Murió el domingo pasado. Filmó cerca de 80 filmes y creó con ellos un estilo fundado en la filosofía de su pensamiento o, de lo que es lo mismo, de su vivir.

Claude Chabrol fue uno de los fundadores de esa corriente perceptiblemente: la nouvelle vague. “Me señalan como el primer inaugurador de ese ciclo. El fundador fue Jean-Luc Godard. Se me adjudicó ese mérito temporal porque heredé un buen dinero de mi primera esposa (Agnés Goute). Pero, como todo, la muerte, esa casualidad privada, fue la originaria de ese error entre los biógrafos, esos mentirosos imaginativos”, osó confesar cubierto por el humo de su transitorio compañero de ansiedades, el cigarro.

Compartió una fama que permanece con creativos como François Truffaut, Louis Malle, Phillipe de Broca, Michel Deville. Jacques Demy, Jacques Doniol-Valcroze. Georges Franju, Jacques Rivette y, por supuesto, el desorbitado Godard.

Tuvieron poco en común. Cada uno se hizo cargo de sus influencias, de sus obsesiones y sueños, pero compartieron un deseo: renovar el lenguaje (el “léxico” decía precisamente) que envejecía pese a esa casualidad llamada intención que crearon Clouzot, Carné y otros compañeros de la misma ruta (el cine) pero con otra visión de los paisajes con que las costumbres de los hombres nos regalamos.

Se dijo (se dice) hasta el cansancio que fue un combativo de la burguesía. Chabrol: “Soy un burgués. La burguesía es mi mundo. El que conozco. Y mis historias se desenvuelven desde ese mundo para esparcirse en esos otros, tan esencialmente similares como el mío”, se sinceró.

Es cierto. Las pasiones de los hombres no conocen determinados marcos de vida. El engaño, la debilidad, la crueldad habitan bajo la piel del ser humano cualquiera sea su vestidura. La lucha es general. Explicar sus motivos también. Como lo es ese pedido de misericordia que es la justificación de nuestros actos.

En todo hombre hay un criminal. Esa fue su premisa básica. A veces queda en el intento, como el provinciano Gerard Blain apuntando -envidioso y frustrado-con un revólver a la sien de Jean-Claude Brialy en Les cousins (Los primos, 1958). No es por arrepentimiento que no cumple su deseo: es por cobardía.

Para Chabrol “la humanidad es el habitáculo, en sí misma, del infierno. Pero, claro, no significo nada si estoy solo como diría un escritor que siempre me desagradó. No me queda otra: integrarme al rojo de las llamas y creer solamente en algo que se parezca al conocimiento”.

En todos sus filmes el crimen está presente. La cortesana de A doble tour (Doble vida, 1959) es asesinada por un débil amante de la música clásica para saldar el pecado de su padre y vengar a su madre católica (la religiosidad, esa enemiga que el gran director combate aunque sepa que puede ser el refugio de los hipócritas). Sí, el crimen siempre acompañado de un motivo al que no empaña el arrepentimiento.

Les bonnes femmes (Esas buenas mujeres, 1960) un enamoradizo motociclista despierta la ilusión de salvarse por amor en una modesta empleada y resulta ser un asesino serial: su naturaleza lo alivia y retornará a su próxima víctima entre las modestas mujeres que sólo van de fiesta los domingos a gastar su pobre jornal y enterrar la rutina.

El victimario de Le boucher (El carnicero, 1969) no evita sus impulsos ni ante el amor de la maestra que parece enamorarse de un hombre tan suave que maneja el cuchillo para practicar su oficiar: matar animales, los que con su carne el pueblo que lo quiere por su aspecto bondadoso pueda preparar sus mejores comidas para los picnics que disfrutarán los niños, las futuras víctimas.

La chica llamada Violette Nozière (Niña de día, mujer de noche, 1978) no se culpa por su doble vida. La esquizofrenia es su forma de sobrevivir en una sociedad tan hipócrita como la que Chabrol con la ayuda de Françoise Sagan exponen a su Landrú (ídem, 1962) un barbado culto y poético que brinda amor y placer a mujeres solitarias para luego robarles e incinerar sus cuerpos en un horno semejante a los que usan en los campos de concentración. Su justificación la expone ante el tribunal que lo envía a la pena capital: “Soy menos asesino que los gobiernos que envían a jóvenes y adultos a morir en el frente de batalla por intereses económicos propios. Al menos les ofrezco momentos de felicidad a mis mujeres, solitarias, despojadas de sus amores para proteger a una sociedad que se pretende digna?”.

En La décade prodigieuse (La década prodigiosa, 1971) no sólo está presente el deseo de matar, también asisten al convite chabroliano todos sus temas: una familia que viola los diez mandamientos sin pensar en la salvación del que dice amar pero sí deseosa de vengar sus traumas adormecidos por el dinero, esa puerta siempre abierta al mayor de las ruindades: la avaricia (el final con el gran Orson Welles y Anthony Perkins encerrados en el círculo de la fatalidad es inolvidable para el admirador del director fallecido a los 80 años en la ciudad de París, no muy lejos de sus localidades provincianas que albergan a la maldad humana, la alimentan y protegen con el sarcasmo del individualista.

Si uno tuviera que elegir la síntesis del pensamiento de Chabrol podría optar con éxito por recordar el final de Que la bête meure (La bestia debe morir, 1969, basada en la novela de Nicholas Blake: el padre ha vengado la muerte de su hijo y abandona el pueblo en su lancha mar arriba; atrás quedan los integrantes de una familia con sus culpas y hasta un muchacho capaz de reivindicarse agradecido porque el vengador lo ha salvado del autoritarismo despótico de su brutal padre.

Una noche antes, cuando el plan del crimen está en marcha, saborea un pato a la naranja con salsa que la cámara muestra en un gran primer plano al ser deshuesado por el chef. Es que el placer de comer, una adicción del gran Chabrol no podía faltar.

La muerte siempre está presente, pero el asesinato es la más frecuente de las invocadoras, a esa forma de defenderse del mal de los otros, nosotros, los prójimos.

Sea valiéndose de extremismos: la abortera en Une affaire de femmes (Un asunto de mujeres, 1998); los celos en La fille coupée en deux (Una mujer partida en dos, 2007); la soberbia en Madame Bovary (ídem, 1991); el incesto en Les noces rouges (Relaciones sangrientas, 1973) o

la extrema decisión de asesinar a un vagabundo por someterse a los designios de esa locura del amor-pasión que habita nuestro inconsciente colectivo desde el siglo XII en La demoiselle d’honneur (La dama de honor, 2005).

Monsieur Claude Chabrol elevamos una copa de un burbujeante champagne, comemos una deliciosa barra de chocolate, pensamos en los placeres del cine… y nos despedimos sin rezos y sin olvidar que la humanidad es una casa llena de enemigos a los que finalmente debemos comprender.


HERNANDO HARB

TRADE o Welcome to America de Marco Kreuzpainter - Hernando Harb

domingo, 12 de septiembre de 2010 en 17:00





















TRADE

o Welcome to America

de Marco Kreuzpainter


o Trade: Welcome to America

Título original: ídem

Alemania, Estados Unidos, México, 2007

Hablada en alemán, inglés, polaco y ruso

Director: Marco Kreuzpainter (1)

Guión: José Rivera

Libreto original: Peter Landesman (2) y José Rivera

Productor principal: Roland Emmerich

Música: Leonardo Heiblum – Jacobo Lieberman

Montaje: Hansbörg Weibrich

Intérpretes: Kevin Kline (Ray Sheridan) – César Ramos (Jorge) – Alicja Bachleda (Veronika) – Paulina Gastón (Adriana) – Marcos Pérez (Manolo) – Linda Emond (Patty Sheridan)

Fecha de estreno en Alemania: 18 de octubre de 2007

No estrenada en la Argentina.

Edición en DVD: 2008

Duración: 120’

Calificación: Sólo para mayores de 16 años (con reservas)


Filmada en la tristemente célebre Ciudad de Juárez, fronteriza con los Estados Unidos, es un filme válido por la fuerza de su denuncia social acerca del comercio de seres humanos de cualquier edad, raza y país de origen.

Kreuzpainter un estilo clásico para contar una historia central que deriva en otras subtramas que se entrelazan con la prolijidad esperada.

El joven Jorge (un excelente César Ramos) es un fullerito que integra una bandita dedicada a robar a los despistados turistas en busca de prostitutas mejicanas. Adriana es una adolescente virgen 13 años, raptada por un grupo de aztecas que secuestran mujeres, niños de ambos sexos y madres solteras contratadas por Internet para trabajar en empresas fantasma. Todas serán llevadas a New Jersey para ser rematadas vía online a compradores anónimos que ofertan miles de dólares para adquirir “mercadería” según sus tendencias sexuales. La privacidad se la aseguran a través de alguna “señorita respetable” que acicala a las secuestradas y se encarga de recaudar dinero “verde”.

El policía Ray Sheridan está en Juárez buscando a su hija que su amante drogadicta vendió hace una década. Cuenta con el apoyo de su esposa, una conmovedora Patty que lo alienta en su plan.

Ray y Jorge se conocen al detener a un pedófilo y se deciden aliarse para encontrar a sus seres queridos.

El desfile de imágenes no es nada grato. La bajeza humana se combina con la miseria y el misticismo salvador (la fe es un acicate para el muchachito).

Lo importante es la trascendencia de la denuncia: un funcionario de USA informará en el epílogo del relata la cifra millonaria de los secuestrados en el mundo y se animará a subyar que “si no se los encuentra es porque las autoridades internacionales –incluidas la CIA, los servicios secretos y similares oficinas- no las buscan”. Esto se lee con un fondo de motores de helicópteros capaz de estremecer al menos sensible

espectador (que abundan protegidos en su pasividad disfrazada de conformismo).

Cinematográficamente el filme es correctísimo. No hay malabarismos de cámara en mano, ni el montaje se entretiene en unir fragmentos de violencia física. La selección musical es acertada: desde los ritmos localistas, pasando por fragmentos de música clásica hasta satíricas canciones (como la del final) que reparten culpas certeras a la existencia de un comercio infame tan demandado en un siglo no muy lúcido.

Remarquemos la labor de Kevin Klane (sin bigotes y a años luz de sus roles de comediante. En él casi pesa el mensaje que el guión intenta profundizar un entramado desolador. A este elogio se suma la labor de la polaca Alicja Bachleda, protagonista de una secuencia cruel hasta el punto de hacer titubear la moral de Manolo, uno de los “trabajadores” que transporta “su mercadería humana” en un camioneta de panadería que hace intervalos para lograr ganancias entre clientes que esperan ansiosos en la ruta escondidos entre pajonales. (3)

NOTA: Es un llamado de atención a los distribuidores que por razones nunca aclaradas al gran público decidan no estrenar un filme de este contenido social, y decidan relegarlo al mercado de DVD según motivos tampoco esclarecidos. Así se equivocan. Consultar rubros taquilleros serios y después reúnanse para revisar sus apreciaciones o pálpitos, o como llamen a estas casi silenciosas distribuciones.

Llamadas:


(1) Es un joven director germano (nació en 1977). Su carrera es breve. Aún no conocemos su filme Krabat (2008) escrito y realizado por este también escritor y guionista.

(2) Se trata de uno de los nombres que integran la numerosa lista de productores.

(3) Bordertown (2008) es otro título que aborda el secuestro crimen de mujeres obreras de una fábrica en la Ciudad de Juárez. Fue producido por su actriz protagónica, Jennifer Lopez, y mereció el premio de las autoridades mexicanas por su labor a favor de los derechos humanos. El film fue distribuido en la Argentina en DVD. Se lo puede conseguir con el título de La ciudad del silencio. Fue dirigido por Gregory Nava, un inquieto joven de quien conocimos su labor de guionista en Frida (2002), con Salma Hayek y Alfred Molina, pero no hemos visto su película más elogiada como director, Selena (1997).


HERNANDO HARB

ASESINOS CON ESTILO de Robert Luketic - Hernando Harb

sábado, 11 de septiembre de 2010 en 15:45

















ASESINOS CON ESTILO

de Robert Luketic


Título original: “Killers”

Estados Unidos, 2010

Productora: LionsGate

Distribuidora: Diamond Films

Género: Comedia/Acción/Suspenso

Dirección: Robert Luketic

Argumento: Bob DeRosa

Guionista: Bob DeRosa y Ted Griffin

Música: Rolfe Kent

Fotografía en colores: Russell Carpenter

Montaje: Richard Francis-Bruce y Mary Jo Harkey

Intérpretes: Ashton Kutcher (Spencer Aimes) – Katherine Heigl (Jen Kornfeldt) – Tom Selleck (Mr. Kornfeldt) – Catherine O’Hara (mrs. Kornfeldt) – Lisa Ann Walter (Olivia Brooks)

Hablada en inglés y francés.

Fecha de estreno en la Argentina: 9 de agosto de 2010

Duración original: 99’

Duración en la Argentina: 93’

Calificación: Sólo para mayores de 13 años


La bella Niza es una de las primeras imágenes magníficamente fotografiadas por Rolfe Kent. Son postales filmadas desde un avión con un fondo musical atrayente de Russell Carpenter (un par de nombres a tener en cuenta). Viaja de vacaciones la linda Jennifer (“Me gusta que me llamen Jen”, explica sin motivos custodiada por su padre (un ex piloto y un aficionado certero a la caza deportiva) y su madre (una dipsómana que no entiende nada de lo que pasa a su alrededor).

La chica conoce en el ascensor a Spencer (esconde su apellido), (semi)vestido con malla rumbo a la playa. La seducción es inmediata. Ella elogia los trabajos músculos del joven quien la cita para la noche porque está ocupado en ir a hacer estallar un helicóptero (su profesión es la de matar gente, o sea un espía con licencia a lo Bond).

Se casan casi de inmediato y a los tres años de sexo en continuado ella es enviada a San Francisco para concretar un trabajo de publicidad en la web.

Listo.

Ése es el argumento. Porque lo que sigue es un disparate que los dos guionistas no supieron cómo continuar. Ella no cumple la orden laboral y regresa a su casa (es muy celosa) justo cuando el mejor amigo de su esposo lo está intentando asesinar para cobrar la friolera de 20 millones de dólares. Con esa oferta (de los servicios secretos) la amistad se la puede llevar el diablo a las azuladas profundidades de las costas francesas.

Absorta, Jen se entera de la actividad de su consorte y comienzan a ser perseguidos por todos (de a uno o de a pareja si es un matrimonio) los vecino del barrio cerrado donde vivían los tortolitos luego de la (callada) renuncia del joven de abandonar su oficio y convertirse en empleado de su suegro.

No sólo los vecinos los persiguen, también el empleado de correo a domicilio, los compañeros de trabajo y todo aquel que había sido considerado una persona amistosa y fraterna.

Están las clásicas persecuciones automovilísticas, los puñetazos que no dejan marca, ventanas astilladas y puertas destrozadas mientras la pareja corre de un lado a otro en tanto él le enseña (con éxito) a manejar un revólver de última onda.

Uno termina preguntándose si la finalidad del pastiche rellenado con un mal montaje es finalizar el rodaje cuanto antes o establecer una moraleja: en materia de dinero desconfía de todos los mortales, incluido los familiares, ni qué decir de tus compañeros laborales o de tu amistoso jefe.

Baste con agregar que hasta el padre de la bonita Jen es otro service dispuesto a pulverizar a su yerno. Esta posibilidad nada moral la confirma la trompada aplicada a una vecina muy tonta que (parece) estar al margen de estos intríngulis de espionaje y contraespionaje.

La pareja de actores son simpáticos y lindos. La maquilladora, una descuidada, pues le cambia el color de pelo a la protagonista con una rapidez estilística que no tiene parangón. El vestuarista, un irrespetuoso para con el pública pues supone que no repara en los cambios de camisas, camisetas y blusitas que lucen los protagonistas luego de cada tiroteo y salpicaduras de glóbulos rojos.

En fin, que los “killers” del título original son casi todos los personajes (menos la mamá beoda porque está ocupada en tomar café y vaciar botellas).

Robert Luketic es un artesano al que algún despistado crítico calificó como uno de los renovadores de la comedia estadounidense después de ver “Legalmente rubia” (2001), y además el culpable de “La cruda realidad” (2009) que filmó con la Heighl, pero que no los conducirá a figurar en ninguna enciclopedia seria de cine. En el medio de los filmes mencionados está uno de tono ameno mejorado por las presencias de Jennifer Lopez y Jane Fonda, “Una suegra de cuidado” (2005). Pero no es para despertar esperanzas de mejoría.

De la ridiculez no se vuelve, digan lo que digan los que la practican con tozudez.


Hernando Harb

IGUALITA A MÍ de Diego Kaplan - Hernando Harb

en 6:11





















IGUALITA A MÍ

de Diego Kaplan


Argentina, 2010

Género: comedia

Dirección: Diego Kaplan

Guionistas: Juan Vera –Daniel Cúparo

Dirección de Arte: Mercedes Alfonsín

Música: Iván Wyszogrod

Fotografía en colores: Félix Monti

Montaje: Alejandro Carrillo Peni

Casting: Villegas Bros

Productora: Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA)/ Patagonik Film

Estreno en la Argentina: 12 de agosto de 2010-09-10 Duración: 110’

Intérpretes: Adrián Suar (Fredy) – Florencia Bertotti (Aylín) – Claudia Fontán – Gabriel Chame Buendía – Juan Carlos Galván- Gabriela Acosta

Calificación: Apto para todo público


No hay duda, si algo distingue a Adrián Suar es que es el equivalente a Michael Fox (el “Volver al futuro”). Es un eterno joven. Tal vez guarde el formol secreto en su oficina de Ideas del Sur. De otro modo no se explica que haga en esta pseudotelenovela de Fredy, un soltero de 41 años, metrosexual, mujeriego, bailarín nocturno incansable “a lo monky”, petiso (Peter Pan lo llama su hermano) y poco amigo de los animales domésticos (tira a un gatito por el balcón, menos mal que el felino tiene siete vidas).

Un día se le aparece Aylín (21 años, insoportable rubiecita con voz meliflua) quien presume que él es su padre. La prueba: una foto de su mamá jovencita y de ella. Fredy reconoce a la chica con la que tuvo uno o dos encuentros en un viaje de egresados a Bariloche). Se hace el ADN (el médico parece salido de una película de los ’40) y se descubre que es su hija y que va a ser abuelo (luego se vera que lo será de una beba que parece capaz de ingresar a un jardín de infantes).

El hecho de ser abuelo le destroza su rutina. La empalagosa chica trae al departamento a su mamá –convertida en gordinflona, despeinada permanente y adicta al cigarrillo- y al novio, un muchachito al que la encargada de vestuario no tomó en cuenta, menos que al resto del reparto.

No importa. La familia es más fuerte. Él sigue los consejos sensatos de su peluquera (la única mesurada del guión escrito en un par de días) y comprende que su futuro es el de casarse, ser padre, disfrutar de su futuro nieto(a), no teñirse (aunque la maquilladora lo tiñe a Suar de un blanco azulado y le empolva la cara para convertirlo en mayorcito) y listo, llega el final, con campanadas de Navidad y mucho champán.

Decir que los diálogos no existen es poco. El más profundo lo dice Fredy: “El amor es algo raro”. Lo demás son cuatro malas palabras por minuto. Costumbre, que le dicen, en una historietita donde no hay gente pobre, sin futuro y con calles sucias. El neorrealismo no es el fuerte de Diego Kaplan.

Referirse a la música es inútil. El único enigma que provoca es la inclusión de una canción y cantante estadounidense cerrando el larguísimo desfile de técnicos y colaboradores de esta “Igualita…” que para colmo contiene tantos bloopers y errores escenográficos que no dan ganas de detallar ni mencionar tan sólo uno.

Florencia Bertotti (es Aylén, una despistada que traba en aromaterapia en la feria de El Bolsón junto al parco de su novio) surgió de la televisión, lo cual no es una garantía de calidad y trabajó en tres películas (una sola, “El faro”, de discreto recuerdo). Aquí parece que su futuro será el de una digna Floricienta o Cenicienta o algo así, hasta que le toquye hacer de partiquina.

A Suar, al que algunos definieron como el rey Midas, esperemos por su bien personal que mantenga su fama. Pero, muchacho, el cine no es sólo industria. Con este entretiempo vacuo (no llega a ser entretenimiento) cabe reiterarle que: “El dinero no es todo”.

Nota: la escena en que echa de su ancha cama a la gordinflona ex affaire entra en la antología del mal gusto.

Segunda nota: a esta altura aseguran que la película fue vista por mas de doscientas mil personas. O bien ya se sabe cómo se fabrican las estadísticas oficiales. O el público argentino va mal encaminado (deducción dicha con humildad). Con la verdad no se ofende. A veces sirve para mejorarse, es mi deseo.


HERNANDO HARB

LA ULTIMA ESTACION de Michael Hoffman - Arnaldo H.Corazza

viernes, 10 de septiembre de 2010 en 10:52












LA ULTIMA ESTACION

de Michael Hoffman


Título: La última estación

Título original: The last station

Dirección: Michael Hoffman

País: El Reino Unido, Alemania, Rusia

Año: 2009

Duración: 112 min.

Género: Drama, Histórico, Biográfico

Calificación: No recomendada para menores de 16 años

Reparto: James McAvoy, Christopher Plummer, Paul Giamatti, Helen Mirren, Anne-Marie Duff, Kerry Condon, Patrick Kennedy, John Sessions, Tomas Spencer, David Masterson, Nenad Lucic, Maximilian Gärtner

Guión: Michael Hoffman

Web: www.sonyclassics.com/thelaststation

Distribuidora: Sony Pictures

Productora: Egoli Tossell Film, SamFilm Produktion, Zephyr Films, Egoli Tossell Film Halle, Production Center of Andrei Konchalovsky

Presupuesto: 13.000.000,00 €

Agradecimientos: Ami Armstrong, Anthony Quinn, David Kelly

Asistente de producción: Jona Wirbeleit, Luke Carey, Melanie Faul, Yvonne Hüttig

Casting: Brendan Donnison

Coproducción: Andreas Ulmke-Smeaton, Ewa Karlström

Departamento artístico: Jan Rott, Roxy Konrad, Sabine Engelberg, Ulli Isfort, Vladimir Vilanov

Departamento de transportes: Florian Haeger, Miklas Wittmann

Departamento editorial: Andrea Jacob, Gabriela Schultze, Ivar Beer, Kenneth Stiller, Luke Carey, Stefan Müller, Ute Lingner, Xavier Box

Departamento musical: Maggie Rodford, Paul Thomson, Peter Fuchs, Samuel K Bohn

Dirección: Michael Hoffman

Dirección artística: Andreas Olshausen, Erwin Prib

Diseño de producción: Patrizia von Brandenstein

Efectos visuales: Christian Pundschus, Claudia Gittel, Markus Bäuerle, Markus Degen, Matthias Albrecht, Sandor Nagy, Sandra Neundorf, Thomas Lehmann, Tina Stuth

Fotografía: Sebastian Edschmid

Guión: Michael Hoffman

Maquillaje: Jekaterina Oertel

Montaje: Patricia Rommel

Música: Sergei Yevtushenko

Novela original: Jay Parini

Producción ejecutiva: Andrei Konchalovsky, Judy Tossell Marc Wächter Phil Robertson, Robert Little

Producción en línea: Brian Donovan

Productor asociado (Rusia): Andrey Deryabin

Productor junior: Regina Frankenberger, Undine Filter

Sonido: Christoph Wieczorek, Daniel Iribarren, Dirk Jacob, Dominik Schleier, Eric Horstmann, Ian Wright, Martin Steyer, Martin Trevis, Peter Gleaves, Rick Gould, Sebastian Schmidt

Vestuario: Maja Meschede Monika Jacobs Richard Olaf Zintel


Después de casi cincuenta años de matrimonio, la Condesa Sofía, esposa devota, amante apasionada, musa y colaboradora de León Tolstói, descubre de repente que su mundo se tambalea. En nombre de la nueva religión que acaba de crear, el gran novelista ruso renuncia a su título nobiliario, a sus propiedades e incluso a su familia en favor de la pobreza, el vegetarianismo y el celibato.

Sofía se consume con justificada indignación cuando descubre que el leal discípulo de Tolstói, Vladimir Chertkov, a quien ella desprecia, puede haber convencido a su marido para que haga un nuevo testamento. El documento le daría los derechos de sus obras al pueblo ruso en vez de a su propia familia. Utilizando toda su astucia y todas las armas de seducción de su considerable arsenal, Sofía lucha ferozmente por lo que ella cree que le corresponde. Sin embargo, su comportamiento extremo hace que le sea más fácil a Cherkov convencer a Tolstói del daño que le hará a su glorioso legado. El conflicto se vuelve tan intenso que Tolstói, a los 82 años, el personaje más mediático del mundo, abandona su casa en mitad de la noche, mientras su mujer alquila un tren para seguirle por toda Rusia.

Hoffman intenta contar con no demasiada fortuna, el ultimo año de la vida de Leon Tolstoi. Tolstoi se vuelve mistico, profeta, intenta salvar Rusia, y se desprende de todo su patrimonio contra la voluntad de su esposa, sobre todo los derechos de autor. Pero el relato es poco consistente y atractivo, falta profundizar situaciones que no estan para nada bien resueltas. Es un gran superproducción, filmada en Alemania, que cuenta con actuaciones de valia, especialmente las de Chistopher Plummer y Helen Mirren que son estupendas. Buena fotografia, una gran recreación de la epoca, pero el film termina resultando demasiado superficial y carente de interes. Vale la pena verlo al menos para conocer un aspecto de la vida del gran literato que fue Leon Tolstoi. Nada mas que por eso.

Puntos 1 a 5: 2 puntos

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